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| 8/3/1998 12:00:00 AM

UN DOS TRES ADELGAZAR

Con artes marciales, deportes de fuerza y ejercicios no convencionales los gimnasios recuperan su clientela.

Durante la decada de los 80 el boom de los aeróbicos hizo que miles de personas acudieran en masa a los gimnasios con el único fin de perder los kilos de más. La fiebre fue tan grande que ni siquiera las amas de casase salvaron. Convencidas de los beneficios del ejercicio dirigido botaron la casa por la ventana y compraron escaladoras, bicicletas estáticas y videos con los que anhelaban hacer realidad el viejo sueño de tener un cuerpo escultural.
Bajo el lema de "no pain, no gain" los instructores les decían a los novatos que era necesario sentir dolor para lograr una figura saludable. Esa premisa, sin embargo, no fue bien recibida. A las pocas sesiones la gente iba perdiendo el impulso y se cansaba del monótono ejercicio de subir y bajar una pierna.
Ansiosos por obtener resultados inmediatos los gorditos decidieron echar mano de las malteadas bajas en calorías, las cremas reductoras y las pastillas para adelgazar con el fin de evitarse el desgaste que producían los aeróbicos.
Ante el riesgo de perder su clientela los gimnasios se dieron a la tarea de buscar nuevos programas que, además de ser efectivos, fueran entretenidos. Sin importar, incluso, que algunos de ellos fueran tanto o más agotadores que los tradicionales.
La innovación se ha ido tomando las ciudades del mundo, comenzando por las de Estados Unidos, en donde un gran porcentaje de la población vive preocupada por la gordura.
Nueva York, Los Angeles y San Francisco fueron las primeras en dar el gran paso. Sus 'Fitness Clubs' diversificaron sus programas de aeróbicos y crearon rutinas copiadas de la lucha libre y las artes marciales, o de ejercicios complejos pero atractivos como los del entrenamiento militar.
Los practicantes no demoraron en entusiasmarse con el nuevo aire que tomaron los gimnasios. Los clientes se sienten felices porque pueden adelgazar divirtiéndose. Hay diversas maneras de hacerlo. Puede ser con un entrenamiento copiado del que realizan los bomberos o aeróbicos con música gospel para quienes le dan especial importancia al desarrollo espiritual, y clases de defensa personal para los inseguros.
Con estas nuevas prácticas los gimnasios se anotaron un hit. Si bien el dolor y el desgaste físico no disminuyeron los practicantes ya no los ven como algo tan grave. Por el contrario, se divierten tanto durante las rutinas que llegan a olvidarse de que están haciendo aeróbicos y toman el ejercicio como una actividad recreativa.

Lucha libre
Antonio Sini y Charles Morris, Dos luchadores profesionales, han decidido compaginar su trabajo en el ring con las clases en el gimnasio. Luego de varios años de estudio han desarrollado una rutina de ejercicios que incluye todos los movimientos que se realizan antes de un enfrentamiento corporal. Para evitar moretones y desgarramientos los instructores someten a los novatos a una sesión de calentamiento en la que se condiciona al músculo para el trabajo excesivo. Luego se realizan actividades como correr rápidamente, saltar lazo, caminar por las cuerdas sin perder el equilibrio, andar en cuclillas y hacer media lunas.
Una vez listos los participantes se dividen en parejas y se da paso a una confrontación en la que, a través de una sana competencia, se le exige un alto rendimiento al cuerpo. Después de una hora de sudor y esfuerzo los practicantes realizan estiramientos de espalda acompañados por una serie de terapias de relajación.
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