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| 4/30/2016 12:00:00 AM

A fomentar empresa

En los últimos años las universidades han comenzado a desarrollar modelos que buscan crear productos innovadores gracias a la unión entre academia e industria. 

Tezio, una empresa paisa, compite codo a codo con las multinacionales electrónicas en el complejo mercado nacional de dispositivos interactivos multitáctiles y sistemas de visualización ultrarrealistas. Además, es pionera en Colombia en el campo del internet de las cosas.

Pero más allá de crear y desarrollar dispositivos y software de última generación, Tezio tiene la gran particularidad de haber surgido en alianza con la Universidad Eafit. Incluso, en la actualidad esta compañía se encuentra ubicada dentro del campus y gracias a la alianza tiene acceso a laboratorios, herramientas y a trabajar en conjunto con el personal académico de la universidad. De hecho, sus productos son el resultado de la investigación de científicos de la misma.

Tezio nació por iniciativa de Rodrigo Gómez, un ingeniero físico de la Universidad Eafit, que desde su época de estudiante quería aplicar sus conocimientos a construir dispositivos electrónicos. En 2008, un año antes de finalizar su carrera, diseñó un tablero digital interactivo ‘criollo’. Resultó tan bueno, que en 2009 ganó el IV Concurso de Iniciativas Empresariales organizado por esa institución educativa.

“En esa época la tecnología multitáctil se encontraba en pañales, pero nosotros logramos, a través de una cámara infrarroja, un sistema que convierte cualquier superficie en un tablero interactivo multitáctil, a muy bajo costo”, afirma Gómez.

A cambio, Eafit puso sus laboratorios, profesores e infraestructura para que el invento de Gómez avanzara a una etapa de comercialización y para el desarrollo de nuevas tecnologías. Además, la universidad lo asesoró y capacitó para crear su empresa. La experiencia fue tan exitosa, que hoy Tezio ha elaborado, junto con Eafit, más de una veintena de productos, ha exportado contenidos digitales académicos y se encuentra en proceso de patentar un dispositivo holográfico.

De esta manera, se convirtió en una de las primeras spin-off del país, una modalidad de transferencia del conocimiento científico entre la universidad y la empresa que Eafit promueve y lidera en Colombia y es bastante común en países desarrollados.

En términos sencillos una spin-off es una compañía o negocio que surge de los resultados de investigación en la alma mater. Eafit desarrolló dos tipos: las interuniversitarias, por las cuales la universidad crea un producto comercial a partir de los trabajos de sus grupos de investigación; y las que surgen en asocio con innovadores externos o empresas. En estas, la universidad y su socio firman un contrato en el que acuerdan los aportes y dividen el porcentaje de las patentes o productos; la persona o empresa externa debe vincularse a un grupo de investigación de la universidad para garantizar el trabajo conjunto.

Un ejemplo de este tipo de spin-off es Tecnologías Marte. La fundó Mauricio Betancur, un paisa que a pesar de haber desarrollado un barreminas encontró dificultades en el mercado para su comercialización. Por eso buscó aliarse con Eafit. Hoy en día esta empresa es una de las que más factura.

Gracias a este sistema, Eafit tiene 49 iniciativas de transferencia tecnológica, de las cuales 20 se encuentran en estudio, 17 en maduración y 12 ya están funcionando. Entre 2011 y 2015 la universidad ha financiado alrededor de 8.500 millones de pesos y ha facturado casi 11.000 millones.

 “En la actualidad, si una universidad quiere aportar al desarrollo y a la innovación científica ya no debe dedicarse exclusivamente a enseñar y producir conocimiento sino que debe transferirlo. Y el modelo de ‘spin-off’ es uno de los muchos que existen para lograrlo”, explica Sara Hernández, líder de transferencia de tecnología de innovación de Eafit.

Tanto Gómez como Betancur afirman que la alianza entre academia y empresa es fundamental para desarrollar la innovación en el país y que el camino emprendido por Eafit puede ser el indicado para lograrlo. “Por lo general, en Colombia, la academia y la empresa son dos mundos aparte, rara vez un científico piensa en industria y un empresario piensa en la academia para innovar. Tecnologías Marte es un buen ejemplo de cómo el emprendimiento debe tener un buen matrimonio con el conocimiento científico”, dice Betancur. Una ruta que el país debería seguir.

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