Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/04/10 00:00

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El GPS, un sistema que da la localización exacta de una persona en el cualquier parte del planeta, empieza a utilizarse en Colombia.

Con un computador de mano y una antena GPS se puede saber las calles o autopistas por donde se está transitando.

El hombre siempre ha querido establecer su lugar en el mundo. Y esta afirmación no sólo es válida en el plano filosófico sino en el físico pues se las ha arreglado para saber dónde se encuentra en un punto geográfico en determinado momento. Las civilizaciones antiguas se guiaban por astrónomos que interpretaban la posición de las estrellas . Más adelante los chinos aplicaron los estudios de Tales de Mileto sobre el magnetismo y desarrollaron la brújula.

Casi 2.000 años después apareció el GPS, el método más exacto hasta el momento para conocer dónde se encuentra ubicada una persona en el planeta. El GPS, denominado así por sus siglas en inglés y que traduce Sistema de Posicionamiento Global, es usado hoy por millones de personas en el mundo para llegar de un sitio a otro o para hacer recorridos turísticos, medir distancias, hacer levantamientos de terreno y construir obras civiles. En Colombia empieza a utilizarse por empresas donde tiene aplicaciones prácticas.

El sistema TransMilenio es un ejemplo de ello. Los buses tienen una antena GPS integrada, que le permite al controlador de las rutas, desde la central de mando, hacer un monitoreo de la flota para saber dónde está ubicado cada vehículo, en qué estación se detiene y verificar que no exceda su velocidad.

Esta tecnología se creó con fines militares. Para vigilar el armamento nuclear en cualquier parte del mundo, el ejército de Estados Unidos desarrolló a mediados del siglo XX una revolucionaria tecnología basada en el uso de ondas magnéticas emitidas por antenas en tierra. El experimento permitía conocer las coordenadas de sensores instalados en el armamento, garantizando así un estricto control de las armas. A partir de la era espacial, esta tecnología dejó de realizarse con antenas en tierra y se reemplazó con el uso de satélites que aumentaron la capacidad de cobertura y la precisión. Y de la misma manera que ha sucedido con otros desarrollos militares, con el paso del tiempo su uso se ha masificado a tal punto que en la actualidad, para millones de personas en todo el mundo se ha convertido en un elemento tan indispensable como el teléfono.

El GPS funciona a partir de la triangulación de señales magnéticas entre 21 satélites en órbita ubicados a más de 20.000 kilómetros de la Tierra, los cuales conforman el sistema Navstar. Los satélites envían permanentemente información sobre su ubicación con respecto a cinco estaciones ubicadas desde Hawai hasta la isla de Ascensión, en el Atlántico sur. Desde las estaciones se recibe y codifica la información y se distribuye a través de poderosas antenas repetidoras al resto del planeta. Estas ondas magnéticas a su vez son recibidas por antenas especiales lo que, por medio de un cálculo de tiempo medido a partir de la velocidad del sonido, permite establecer la ubicación casi exacta del usuario. Para el uso civil el margen de error es de 15 metros y para el militar, de 30 centímetros.

Lo que ha hecho más atractivo el uso del GPS es que el acceso a las ondas de los satélites es gratuito y tan sólo se necesitan una pequeña antena que cuesta 400.000 pesos en promedio y un computador portátil donde pueda conectarse. Estos sistemas también vienen incorporados en los tableros de carros lujosos, barcos, aviones y maquinaria especializada.

El desarrollo de esta tecnología ha permitido la construcción de algunas de las obras de ingeniería más complejas de los últimos años. El Eurotúnel, que une Inglaterra y Francia por debajo del Canal de la Mancha, sólo se pudo lograr al instalar en el computador central de las máquinas excavadoras un geoposicionador que guió con un margen de error de pocos centímetros a los ingenieros. Ejemplos así se repiten a diario en la construcción de plataformas petroleras, el diseño de autopistas, el levantamiento topográfico de montañas y ríos y la ubicación de sondas marinas que estudian el clima y la formación de huracanes. En el campo bélico, la industria militar lo aplicó por primera vez en la operación 'Tormenta del desierto' en Irak al incluir en los misiles, tanques y tropas de tierra computadores conectados a un geoposicionador satelital que entregaba las coordenadas de los objetivos con márgenes de error casi insignificantes.

Un ejemplo del uso del GPS en actividades más prácticas es el que realizan en la actualidad millones de viajeros. Si un usuario de esta tecnología desea viajar a Madrid puede descargar por Internet mapas de la ciudad con atributos como los principales restaurantes, museos, hoteles, aeropuertos y hospitales. Al llegar a la ciudad tan sólo tiene que ubicarse en una zona despejada de obstáculos como edificios o cables de alta tensión, cargar el mapa al computador, conectar la antena y esperar pocos segundos para que una cruz y un recuadro aparezcan sobre el mapa de la ciudad indicando la posición y las coordenadas exactas. De ahí en adelante el satélite seguirá reportando la ubicación sobre el mapa, así se viaje a gran velocidad o se ingrese a un edificio. De esta manera, la persona podrá saber de antemano a qué distancia se encuentran los principales sitios de interés de la ciudad y la mejor ruta para llegar a ellos.

En países como Alemania, las autopistas cuentan con mapas que ofrecen información de intersecciones y desvíos, estado del tráfico, ubicación de estaciones de gasolina y señales de emergencia en caso de accidente. Los teléfonos celulares de última tecnología también están incluyendo antenas GPS.

En Colombia las entidades oficiales están dándole una aplicación práctica a GPS en la ubicación de campamentos y cultivos de droga, el monitoreo de carros robados, los sistemas de navegación de aviones, barcos y submarinos y en la operación de TransMilenio y el metro de Medellín, entre otras.

Pero así como pasó con la telefonía celular, es previsible que esto cambie cuando se cuente con la cartografía necesaria para este sistema. Así, una persona que se encuentre en Bogotá y decida viajar por carretera a Barranquilla podrá descargar a un computador portátil o en su carro el mapa de las principales vías del país, estaciones de gasolina, restaurantes y otros servicios que le permitan establecer las rutas y planificar mejor el recorrido.

En otros países ya se está desarrollando una segunda fase de esta tecnología con sistemas de geoposicionamiento basado en video en tiempo real. Con el uso de satélites equipados con potentes cámaras de video se pueden captar imágenes sin distorsión de objetos de hasta un metro de dimensión. Y aunque parezca tomado de una película de ficción, eso significa que desde una base militar alguien tiene la capacidad de observar a cualquier hora del día (los satélites cuentan con visores nocturnos) los movimientos de cualquier persona en el planeta y establecer sus coordenadas exactas a través de un geoposicionador. Por eso, a los arquitectos encargados de diseñar edificios militares les prohíben el uso de grandes cubiertas de vidrio o la ubicación de antenas o equipos especiales en los techos por el temor de que un satélite pueda ubicar, espiar y atacar con el uso de un GPS.

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