Lunes, 23 de enero de 2017

| 1998/04/20 00:00

VACUNA CONTRA EL CANCER

Científicos norteamericanos desarrollan vacuna experimental contra el cáncer de ovario pero aún no se puede cantar victoria.

VACUNA CONTRA EL CANCER

Hay señales de humo blanco para los oncólogos del mundo. La semana pasada un grupo de investigadores de la universidad Thomas Jefferson de Filadelfia, liderados por los médicos David Berd y Charles Dunton,anunciaron una vacuna experimental para combatir el cáncer de ovario.
El avance científico es el resultado de años de intenso trabajo, durante los cuales se intentó establecer si una vacuna elaborada con las propias células cancerígenas del paciente era capaz de generar una respuesta inmunológica. Aunque en principio la hipótesis estaba orientada hacia una solución para varios tipos de cáncer los oncólogos se centraron en el cáncer ovárico, una de las mayores causas de morbilidad de las mujeres en el mundo. Sólo en Estados Unidos ataca a 20.000 mujeres al año.
Once mujeres con cáncer ovárico fueron el objeto de la investigación. Dado el carácter avanzado de la enfermedad, accedieron a que se les removieran células cancerígenas. Estas fueron congeladas y luego tratadas con una sustancia llamada DNP, la cual las modificó hasta volverlas 'aparentemente' ajenas al organismo. Con este procedimiento los investigadores pretendían generar una reacción inmunológica. Es decir, buscaban que el sistema de defensas, una vez inyectadas de nuevo, no las reconociera y procediera a atacarlas. El tratamiento incluyó tres inyecciones una vez a la semana durante mes y medio, luego cada seis meses y después cada año. Para lograr mejores efectos las dosis eran elaboradas el mismo día en que las pacientes iban a consulta para ser inoculadas.
Hoy, meses después de terminado el proceso, todo parece indicar que los investigadores andaban por buen camino. Los resultados preliminares demuestran que la mayoría de las pacientes desarrollaron inmunidad hacia sus propias células cancerígenas sin que se presentaran efectos secundarios significativos. Sin embargo los médicos no cantan victoria. Aseguran que aún es prematuro hablar de éxito rotundo. Todavía es necesario realizar pruebas adicionales que permitan establecer si esta misma reacción se presentará en otros casos o si es posible aplicarla a otros tipos de cáncer.

El caso colombiano
Si bien la investigación de Dunton y Berd constituye un avance innegable, lo cierto es que en Colombia se seguirá tratando el cáncer de ovario con los métodos tradicionales: cirugías, radioterapia y quimioterapia. Para el doctor Guillermo Ramírez, asesor de oncología del Instituto Nacional de Cancerología, estos tratamientos son los más adecuados, pues a través de los años han mostrado su efectividad en la mayoría de los casos: "Ahora los tratamientos son multidisciplinarios y se personalizan. Gracias a esto, casos que eran inoperables, luego de una quimioterapia se pueden operar".
El interés por desarrollar nuevos métodos deriva en que cada día se reportan nuevos casos de cáncer. Según un informe del Instituto Nacional de Cancerología, entre 1990 y 1995 se presentaron 624 casos nuevos de cáncer de ovario, 3.609 del cuello uterino y 2.086 de mama. A pesar de lo alarmante de las cifras, si se comparan con las de otras épocas, pueden llegar a ser alentadoras. "Hay un cambio positivo, hoy se puede curar cerca del 50 por ciento de los casos, cosa que no ocurría hace 30 años. Ahora es más fácil diagnosticar", asegura Ramírez.
Gracias a los logros científicos y a las políticas de prevención las mujeres están más conscientes de la necesidad de los chequeos periódicos y han aprendido a detectar los primeros síntomas de cáncer antes de que sea demasiado tarde. Según las estadísticas, los mayores riesgos de cáncer ginecológico se presentan en mujeres que rondan los 50 años, lo mismo que en aquellas con vida menstrual muy larga o que han aplazado la maternidad durante varios años.
Los expertos aseguran que la educación no se puede limitar al aspecto médico. Cuando una mujer sufre de cáncer comienza a replantear su vida. El choque se vuelve más dramático si hay cirugía de por medio, pues en los casos de mastectomía o de extirpación de los ovarios, relacionados ambos con la función de procreación, la mujer considera que ha perdido uno de sus principales valores. Por eso en estos casos es necesario hacerle ver que la enfermedad puede ser curada y que no hay nada que le impida seguir adelante. Los últimos resultados en este campo han sido tan satisfactorios que incluso se han presentado casos en los que mujeres embarazadas se han sometido a tratamientos sin que se presenten complicaciones para los bebés.
Pero aquí no termina todo. El cáncer preocupa tanto a los científicos que los diferentes institutos de cancerología del mundo ya han comenzado a realizar sus propios estudios, basados en casos nacionales. Colombia no está ajena a esta tendencia. Se intenta establecer si hay factores genéticos y de riesgo ligados a esta grave enfermedad, la cual cada día afecta a más y más personas en el planeta.

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