Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/08/15 00:00

A vagar sin que se note

Con más de 10.000 copias vendidas, 'Buenos días pereza: el arte y la necesidad de hacer lo menos posible en la empresa' se ha posicionado como una de las lecturas clave para el verano en Francia.

A vagar sin que se note

Si en Colombia el lema de estos tiempos es "trabajar, trabajar, trabajar", en Francia Buenos días pereza es el título del libro de moda vendido como pasatiempo para el verano. Como su nombre lo indica, allí se encuentran las claves "del arte y la necesidad de hacer lo menos posible en la empresa".

Corinne Maier, su autora, es empleada de medio tiempo de Electricite de France y sus jefes la censuraron por su obra, que ha llegado a ser calificada de "antilibro". Asegura que este es un texto deliberadamente cínico cuyo objetivo es criticar a la empresa en Francia, que no respeta los valores, la ética ni el humanismo que promulga y que carece de generosidad o devoción por el bien público. No hace falta leer mucho para conocer los grandes escándalos financieros y de corrupción de empresas reconocidas en el ámbito mundial como Enron y Parmalat, entre otras.

La autora expone las razones por las cuales el empleado no debería comprometerse tanto con su trabajo y liberarse del yugo para comenzar a disfrutar de él. Plantea la forma de sobrevivir en el mundo empresarial con la filosofía de hacer lo menos posible, eso sí, teniendo en cuenta unas cuantas claves para no perder el puesto. Estos son algunos de sus consejos:

'Hablar pura paja'

Algunos empleados se sienten incómodos en una reunión porque no entienden el mensaje de su jefe. Si son nuevos siente nque todos sus compañeros utilizan un mismo lenguaje incomprensible Les cuesta mucho leer un documento "de estrategia de su empresa" y lo dejan de lado porque no le encuentran sentido Pero no deben preocuparse. Para la autora, el lenguaje de la empresa es aquel en el cual las palabras no tienen ningún valor y en el que en vez de simplificar los procesos los complica.

El "no man's langue", como lo llama, es el lenguaje característico de un público que se siente mejor informado cuanto más enredan sus ideas. La nueva empresa utiliza un lenguaje rebuscado en el que palabras como optimizar o coordinar reemplazan la palabra ejecutar. También los anglicismos se volvieron un lugar común para explicar un fenómeno. Por ejemplo "reingeniería" dejó de lado la reorganización, "packaging" reemplazó la palabra empacar y "feed back", el concepto de retorno. Para Maier esta forma de comunicación no busca convencer o demostrar sino solamente obtener algún efecto. Por lo tanto afirma que el empleado no será juzgado jamás por la forma como realiza su trabajo sino por su capacidad de adaptación al modelo existente. El primer consejo es aprender el mismo lenguaje, manejar la misma terminología de su jefe y compañeros, es decir, aprender a hablar pura paja.

'Usted no es indispensable'

Quien crea que es importante volverse indispensable en su trabajo está equivocado. La primera premisa es que el empleado esta ahí por el dinero, porque le toca trabajar para sobrevivir. Sin embargo, hablar de eso en la empresa es un tabú. A todo empleado alguna vez lo han presionado al decirle que el trabajo es un bien y el empleo, un privilegio y que la condición para no perderlo, es dar todo su tiempo porque la empresa espera mucho de sus trabajadores, pues estas son las reglas de la economía. Sin embargo la realidad es otra. "El asalariado es la figura moderna de la esclavitud y usted está simplemente para vender y venderse, afirma Maier. En realidad, su trabajo no sirve para nada, pues de un día para otro puede ser reemplazado por el primer cretino que llegue". Por ende su consejo es trabajar lo menos posible y dedicar un poco de tiempo (tampoco mucho) a venderse y a mantener un circuito de amistades. Gracias a esta estrategia podrá obtener apoyos y ser cuando por culpa de la "reingeniería", el "feed back" y las "estrategias" lleguen los cambios y las reestructuraciones.

'Relaciones de fuerza: la remuneración'

Maier se pregunta si la única verdadera ley del mundo es que para que haya jefes tengan que existir esclavos y para que haya ricos tengan que haber pobres. Con esta premisa las relaciones de fuerza en la empresa pasan por el tema de las remuneraciones. Por un lado se encuentra el trabajador con la necesidad de conseguir el empleo y por otro, una empresa fuertemente estructurada con el apoyo del código del derecho del trabajo. Las últimas tendencias dentro del mercado laboral indican que existen cada vez más los empleos temporales, es más recurrente la contratación de asesores o consultores y las llamadas horas flexibles. Estos son algunos mecanismos que buscan no comprometerse a largo plazo con los trabajadores. La consecuencia es la generación de un mercado de trabajo doble: de un lado, una mano de obra estable, calificada, bien remunerada, con seguridad social y del otro lado, una mano de obra menos calificada, no bien remunerada y mediocremente protegida por la seguridad social. Maier explica que este segundo grupo se encuentra allí para hacer el trabajo que el primero no hace. Por lo tanto el consejo es muy sencillo: "Cuando usted emplee a un contratista o una persona temporal en la empresa, trátelos con cordialidad, no olvide que estos son los únicos que trabajan realmente", dice con ironía.

'El fracaso del debate'

Los conflictos en el trabajo son cada vez más raros y las protestas tienden a ser menos importantes. Con estos nuevos esquemas, en teoría, el empleado puede exponer libremente sus puntos de vista, todo el mundo se tutea y la oficina del jefe está siempre abierta al dialogo. Sin embargo, pese a las apariencias y aunque la palabra sea libre, sus puntos de vista jamás serán tomados en cuenta. En el caso francés, Maier asegura que desde Luis XIV el centralismo es la manera de ejercer la autoridad. En este aspecto la recomendación es que no hay que cambiar el sistema, oponerse es reforzarlo y protestar lo vuelve más resistente. Resulta patético ver cómo la rebeldía fue tan importante para los revolucionarios de los años 70 y luego ver en donde quedaron: "De patrones".

'El mejor cargo'

Generalmente en las empresas el trabajo está repartido de manera desigual: por un puñado de personas que trabajan, una gran mayoría se la pasa bien. Los que están en el terreno, revisando proyectos o manejando clientes, conforman el grupo reducido de los verdaderos trabajadores. El consejo: "Evite como la peste los trabajos operacionales. Cuando entre a una gran empresa escoja los cargos más inútiles: consejero, experto o investigador, es decir, aquellos que tienen menos presión de los jefes". Entre más inútil sea el cargo, es menos probable cuantificar el aporte a la creación de riqueza de la empresa. "Y por favor, con ningún pretexto acepte un aumento de grado por algunos pesos más ("peanuts" -del inglés cacahuetes-) pues entre menos movilidad tenga, mayores serán las posibilidades de quedarse para rato".

''Que viva la pereza'

Sin duda este libro es una especie de burla a la burocracia de las oficinas. Para rematar su obra, la autora presenta al lector una serie de detalles estratégicos para sobrevivir en la empresa sin hacer mayor cosa:

-No salga jamás al corredor sin un paquete de documentos o carpetas debajo del brazo. Esto da la sensación de que sale o va para importantes reuniones. No hacerlo deja creer que va a la cafetería a perder tiempo y si va con un periódico hace pensar que va para el baño.

-Jamás olvide salir de su trabajo cargado de papeles. Dará la impresión de que trabaja en casa y que está haciendo horas suplementarias.

-Durante buena parte del día haga reuniones para recoger información. Luego envíela a los demás con algún pequeño comentario de su parte. Esto dará la impresión de que conoce los temas a fondo y que usted es proactivo.

-No olvide mantener comunicación permanente por el correo electrónico. Una avalancha de mensajes presenta por lo menos tres activos: mantener ocupado a quien los envía, a quien los recibe y crear un trabajo adicional para que alguien coordine la red electrónica.

Buenos días pereza se ha convertido en todo un fenómeno en ventas y polémicas. Seguramente cuando el verano termine en Francia muchos empleados, que solían trabajar hasta el cansancio, volverán a sus oficinas con una actitud renovada: hacer la pantomima de que trabajan mucho cuando en realidad tratarán de cumplir con entusiasmo y devoción la sagrada ley del menor esfuerzo.

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