Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/12/15 00:00

VAMOS A CHATEAR

La más reciente moda en Internet es jugar, hablar y enamorarse en los cientos de 'chat rooms' que ofrece la red.

VAMOS A CHATEAR

Manuel es un bogotano de 22 años fanático de los computadores que nunca imaginó las posibilidades que la red de Internet podría brindarle a su vida sentimental. Un día,explorando con sus amigos, quiso probar por sí mismo de qué se trataban los famosos chats, una de las tantas tecnologías disponibles en la red. Entró en uno de los salones y se interesó por una mujer panameña, la cual le correspondió. De ahí en adelante la pareja comenzó a establecer citas diarias para hablar en el ciberespacio, y así pudieron conocerse mejor. "Al principio era tomando el pelo pero con el tiempo ella fue interesándome. No la conocía personalmente, sólo por foto, pero eso no importaba", dice Manuel. De charla en charla los sentimientos fueron aflorando. Entonces fue necesario combinar esta comunicación con mensajes electrónicos, cartas y llamadas telefónicas. Sin saber a qué horas, el tono de las conversaciones se volvió más romántico y la necesidad de verse más apremiante. "Nos enamoramos y para mí y todo el mundo ella era mi novia", dice. Hace un par de meses la panameña vino a Bogotá a conocerlo. Se encontraron en el Centro Andino y aunque el primer momento fue difícil porque "estábamos acostumbrados a digitar nuestros pensamientos, no a hablar, una vez rompimos el hielo pasamos un par de días fantásticos aquí". Ahora tienen planeado volver a encontrarse en Panamá o Costa Rica .
La historia de Manuel no es única. Hace parte de los romances que ahora suceden entre usuarios de Internet de todas las edades y que se establecen gracias a los chat room, una aplicación que está de moda entre los miles de colombianos suscritos al servicio. "El 'chat' demuestra la migración del sistema pasivo _bajar archivos y enviar e-mails_ al activo, que es donde reside la magia y el verdadero valor de Internet", dice Felipe Gómez, un experto en computadores. Los chat room están al alcance de quienes cuentan con el servicio de Internet, que se estiman en 24 millones en todo el mundo. Solo se requiere un computador, un módem y un programa para entrar en un salón virtual donde pueden conversar simultáneamente, por medio del teclado, varias personas desde diferentes sitios geográficos. De acuerdo con Rafael Velásquez, gerente de Internet de Microsoft, el 30 por ciento de los usuarios de la red usan los chats en sus diferentes formas. La oferta de habitaciones para charlas virtuales es infinita. Solo America Online, una de las principales compañías proveedoras del servicio en Internet, cuenta con 15.000 diferentes salas de charlas. Algunas son abiertas a todo el mundo, pero especializadas en temas específicos como música, literatura, idiomas, poesía o generalidades. En estos casos cada participante opina sobre el tema como si estuviera en una reunión en un club social. Otros son grupos cerrados para los cuales hay que pagar una inscripción mensual o anual. En estos lugares se ofrece la posibilidad de paneles virtuales donde un experto en medicina, finanzas o computadores habla para una audiencia especializada que escucha y hace preguntas. También hay chats para jugadores de naipes que pasan horas y horas jugando manos de bridge o veintiuna con gente de todas las latitudes. "Es apasionante", dice Carlos Barrientos, uno de estos jugadores. "Se pasa un rato agradable charlando con los compañeros de todas las cosas. Estando en medio de una mano uno de nuestros compañeros escribió: ¡Terremoto! porque en ese momento temblaba en Italia". Para Cristina Koppel, una estudiante de 16 años, esta experiencia es la mejor manera de tener amigos en todo el mundo. "Ya no solo puede limitarme a Colombia. Con los 'chats' tengo más libertad de conocer otras culturas y otras ideas". Amor de megabytesAunque toda esa posibilidad de intercambiar experiencias profesionales y tener un millón de amigos resulta fascinante, lo que más ha llamado la atención de los sicólogos y estudiosos del tema de Internet es que muchas personas puedan establecer relaciones sentimentales con gente que nunca han visto en su vida. Esto ha puesto a tambalear las teorías sobre atracción, las cuales se basan en el lema de que todo entra por los ojos, y a considerar que la química también puede establecerse en el nivel conceptual. El proceso de enamoramiento comienza en los chats pero para que la relación se consolide es necesario el intercambio de fotografías y el contacto telefónico e incluso el envío de cartas por correo aéreo. En muchos casos hay contactos eróticos virtuales pero, una vez el amor aflora, la pareja necesita el contacto físico y tarde o temprano establece una cita para conocerse personalmente. Se estima que en Estados Unidos el 32 por ciento de los ciberromances se transforma en relaciones de pareja estables. Aunque puede ser una situación muy extraña, para la gran mayoría de los expertos en el tema las razones por las cuales estas personas caen en la red del amor mucho más fácil que en la vida real son obvias. El amor cibernético resulta atractivo por el hecho de que en los tiempos del sida es más segura una relación virtual que una real. También es interesante la idea de compartir sin necesidad de involucrarse o comprometerse demasiado. "Es una relación supercómoda. Cuando la persona me llega con reproches yo le digo: 'chao, me tengo que ir' y me desconecto", dice un navegante de la red. Además de estos factores la tecnología en sí ofrece una situación intrigante y mágica difícil de controlar. Para la sicóloga Sherry Turkle, quien condujo un estudio sobre el tema en Estados Unidos, cuando se habla con alguien sin oír su voz y sin ver su cuerpo es posible proyectar en dichas relaciones nuestras mayores expectativas. "En Internet la gente no tiene personalidad, explica Rafael Velásquez. Hay un anonimato que permite a la persona desinhibirse y expresar todos sus sentimientos reprimidos, algo que no sucede tan fácil en las relaciones de la vida real". Esa situación hace que muchos revelen sus intimidades y que poco a poco vayan estableciendo un vínculo profundo de necesidad y afecto con el otro cibernauta. "Ese tipo de conversación tan íntima le da a la gente mucho poder porque no está dándole la cara a nadie", dice . "De esta manera _explica Juan David Mestre, ingeniero eléctrico de Cable Net_ yo puedo decir todo lo que quiero o incluso inventarme una personalidad".

Los ciberengaños Efectivamente, no todas las historias de amor a través de chats son color de rosa. Muchas personas se han enamorado a través de esta tecnología con una bella y exitosa profesional con figura de modelo y después de mucho tiempo se llevan un gran chasco. Esto le sucedió a un artista bogotano, quien se enamoró de una joven canadiense que supuestamente estudiaba medicina. Su amor cibernético le envió una foto suya donde se veía tan esbelta como una modelo. "Resultó ser una funcionaria cualquiera, que tenía 40 años, era casada, desgarbada y obesa", comenta este decepcionado enamorado. También está el caso de una estadounidense de 70 años que 'levantó' muchos amigos haciéndose pasar por una joven de 20. Para algunos que han estudiado un poco más allá el tema el amor en el ciberespacio se vuelve excitante por las mismas razones por las cuales se establecen las relaciones entre los amantes. "Existe un impedimento evidente para la libre expresión de esa relación y eso la hace más atractiva", dice Rafael Velásquez. De hecho, los chats están abriendo la categoría de infidelidad virtual porque gran parte de sus usuarios _especialmente los que no toman este amor tan en serio_ son capaces de tener novia o amante en Internet al tiempo que tienen una relación de carne y hueso. Como Internet es un reflejo del mundo real ofrece de todo, incluso chats pornográficos. Los hay para tener sexo interactivo con lesbianas o gays e incluso para sadomasoquistas. También hay sitios que ofrecen citas a ciegas en el ciberespacio con hombres o mujeres afines a la persona interesada. Y aunque esto puede llevar a situaciones peligrosas lo cierto es que las charlas virtuales son una tecnología que está cambiando la manera como la gente interactúa y que, aunque muchos lo vean como algo extraño, no serán una moda efímera sino que se extenderán y se volverán una costumbre común entre los seres humanos.
Bridge cibernetico
Beatriz Angel Jugadora de bridge desde hace un año, está suscrita a un chat room especializado en este juego de cartas: "He hecho amigos en los chats, incluso más de los que tengo aquí. Todo sucede como en los clubes de bridge reales, sólo que cada uno está en su casa frente al computador. Entras a un salón y preguntas si alguien quiere abrir mesa con uno y así vamos invitando a otros jugadores que pueden estar en Australia, Los Angeles o Suecia. El computador les muestra una foto mía y mi estatus como jugadora. Yo puedo jugar con quien quiera pero prefiero hacerlo con mis amigos. Es muy interesante porque a medida que uno juega puede conversar con los demás. Me dan las 3 de la mañana en estos chats. Esto no ha impedido que yo siga yendo al club de brigde, pero entre semana es más sabroso en la red porque no tengo que enfrentar los problemas de tráfico y parqueo. Aquí tienes que limitarte a los 20 jugadores de siempre mientras que en Internet las posibilidades son más amplias.. Además nadie me fuma encima". Un millón de amigos
Nicolás Velásquez Estudiante de 16 años. Empezó a utilizar los chat rooms hace tres años para conocer amigos: "Hay muchas clasificaciones para los chats rooms de acuerdo con los intereses de los usuarios. Mis preferidos son los de francés, español y poesía. Es muy divertido porque uno hace amigos de todas partes y muchas de esas amistades pueden ser duraderas. Uno conoce a la gente y si me cae bien y me parece chévere le mandó un e-mail después y luego ella te lo responde. Yo tengo una gran amiga australiana a quien conocí en un chat. Luego de hablarnos empezamos a tener correspondencia por e-mail y nos mandamos una foto de cada uno por la red para conocernos. Ahora que va a cumplir años yo le voy a mandar un mail y una carta por vía aérea porque es más romántico. En realidad uno no sabe con quién está hablando en la red. Yo siento como si me estuviera hablando a mí mismo. Es como un espejo donde uno puede reflejarse. Lo interesante es que no es una relación muy profunda y superficial a la vez porque a pesar de que se intercambia mucha información personal en cualquier momento puede desaparecer".

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