"Un lugar más frío que Siberia, más seco que el desierto del Gobi, con más ventisca que en la cumbre del monte Washington y más vacío que el rincón más desértico de Arabia", así describió a la Antártida Roald Amundsen, el primero en poner un pie en el Polo Sur.
Y es que este continente inhóspito ha retado a los seres humanos desde que se propusieron conquistarlo hace un siglo y aún hoy sigue siendo un enigma que científicos y exploradores de todo el mundo intentan resolver y un laboratorio de más de 14 millones de kilómetros cuadrados que permite entender fenómenos como el calentamiento global y el hueco en la capa de ozono.
La Antártida fue el tema de la XV Semana de la montaña que tuvo lugar en Bogotá, en el Colegio Cahmpagnat, y trajo como invitado especial al geólogo y montañista Jerónimo López.
López es sin duda uno de los españoles que más saben de la Antártida, de sus glaciares, montes, rocas, hielos y vientos. En este continente se dan las temperaturas más frías del mundo, los vientos más fuertes y la mayor acumulación de hielo.
“Cuando subimos al monte Vinson no había ninguna persona en unos 200 kilómetros a la redonda. Esos espacios abiertos de soledad, de ausencia de ruidos producidos por humanos, donde solo se escucha el crujir del hielo, te maravillan, te llenan de paz y te obligan a ser cuidadoso en cada paso”, así le describió López a Semana.com su experiencia en el pico de la montaña más alta del continente blanco.