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| 1/30/2016 12:00:00 AM

Zika, el nuevo enemigo

El virus del Zika resultó mucho más grave que el del chicungunya. La gran duda es si se trata de un fenómeno pasajero o si llegó para quedarse.

Del virus del Zika se ha dicho que podría generar en las mujeres embarazadas el riesgo de que sus hijos nazcan con microcefalia, una condición que implica daño cerebral permanente.Tambien podría causar el síndrome de Guillain-Barré, una condición autoinmune que provoca parálisis.

Estas dos graves enfermedades son hasta ahora las más grandes complicaciones de este nuevo enemigo que ha encendido las alarmas en el país y ha despertado preocupación en el mundo. Por lo demás, los síntomas de la infección son leves: fiebre, enrojecimiento de los ojos, dolor muscular y articular moderados, y brote en la piel.

Ante ese panorama, todos se preguntan cómo será el ciclo de la epidemia y si el problema va a ser pasajero o si, por el contrario, se volverá un fenómeno permanente como el dengue. Según el Ministerio de Salud, todas las epidemias tienen una fase de expansión que se observa en un aumento rápido de los números de casos. Esta etapa dura alrededor de un año, por lo cual se espera que 2016 sea el más crítico del zika en Colombia. Esto se debe a que hay más susceptibilidad de la población al virus ya que los colombianos nunca han estado expuestos a él. “Después de esto, los casos empiezan a disminuir y el virus se vuelve endémico”, señala Diego García, subdirector de enfermedades transmisibles de esta entidad. Esto significa que se convierte en parte del listado de enfermedades tropicales del país.

Así sucedió con el chicungunya, que hace un año estaba en plena etapa de expansión. Solo en Norte de Santander alcanzó a tener 4.000 personas infectadas por semana. Pero hoy, según García, los casos nuevos son más esporádicos. Con base en esta experiencia, el Ministerio de Salud espera que el zika tenga un ciclo comparable.

Ese sería el mejor escenario. Porque la realidad es que el zika resultó ser más grave que el chicungunya y las últimas noticias confirman esa gravedad. El jueves, Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, señaló que se estaba propagando de manera explosiva en todo el continente y que se estudiaba la posibilidad de declarar la zona en emergencia.

El virus llegó a Brasil en mayo del año pasado y desde entonces ha mostrado sus capacidades de buen viajero. Ya se encuentra en 17 países del continente americano, y el más afectado hasta ahora es Brasil, donde los casos de bebés con microcefalia han aumentado drásticamente. Ya han nacido 3.530 bebés con este problema, lo que representa una tasa 20 veces mayor a la de un año normal. Aunque la relación causa-efecto de esta complicación no se ha demostrado, se culpa al virus “ante la falta de evidencia de que sea por otra razón”, señala Anthony Fauci en un editorial publicado en el New England Journal of Medicine.

En Colombia ya hay cerca de 14.000 infectados y, según las autoridades, se prevén 600.000 cuando la epidemia llegue a su pico. Según García, hay más de 1.090 gestantes infectadas y se han producido 106 nacimientos sin problemas. Sin embargo, los más pesimistas señalan que se podrían presentar hasta 1.000 casos de microcefalia.

Después de todo, Colombia tiene las condiciones para que el virus haga de las suyas. El vector que transmite el zika, el mosquito Aedes aegypti, prolifera en poblaciones por debajo de 2.200 metros, lo que abarca casi el 80 por ciento del territorio colombiano. Se calcula que 26 millones de personas viven por debajo de esta altura. Además, el Aedes aegypti se reproduce fácilmente en agua limpia estancada, lo que puede ser desde una piscina hasta un florero. Según el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, solo Bogotá, Tunja, Manizales y Pasto parecen no tener la presencia del mosquito. Por eso, di-

cha cartera ha reiterado que es crucial que la población participe en el esfuerzo por controlar la epidemia, pues “el vector está en las casas y en las escuelas”, dice García.

El mosquito podría llegar a ciudades de mayor altitud gracias al cambio climático. Incluso el fenómeno de El Niño puede afectar la zona de influencia del mosquito en la medida en que aumenten las temperaturas de los lugares más altos. “Si un mosquito vuela en avión hacia Bogotá, hoy encontraría temperaturas favorables para quedarse”, dice Humberto Reynales, epidemiólogo que investiga sobre la vacuna del dengue.

El fenómeno de El Niño, además, podría complicar la epidemia en la medida en que la escasez de agua hace que las personas la almacenen en tanques y albercas, los sitios predilectos del mosquito para poner sus huevos. Pero, además, las altas temperaturas ocasionan que se reproduzca más rápidamente y que el tiempo de reproducción viral en su interior sea más corto, lo que lo convierte en un vector más infeccioso.

En un paciente el virus incuba de 4 a 15 días. Luego aparecen los síntomas, que pueden durar hasta una semana. El tratamiento consiste en manejar los síntomas con acetaminofén. Se calcula que el 80 por ciento de los infectados es asintomático, lo cual es peligroso para las embarazadas porque estarían pasando por debajo del radar de los sistemas de salud. Según datos del INS, hay 178 municipios afectados en todo el país y se ha registrado el mayor número de casos en Norte de Santander, Santander, Barranquilla y Huila.

A los expertos también les preocupa que el Aedes aegipti no solo transmite el virus del Zika sino también el dengue, el chicungunya, la fiebre amarilla y la fiebre del Nilo. “Si teníamos problemas antes con el dengue, ahora la situación de tener tres virus circulando va a ser más difícil, sobre todo porque uno de ellos, el zika, es desconocido e impredecible”, dice Luis Villar, director del grupo de epidemiología clínica de la Universidad Industrial de Santander. A pesar de que se conoce la experiencia del zika en la Polinesia francesa, según Villar no todos los virus se comportan igual en todas partes. No conocer a profundidad el enemigo en todo caso hace que el manejo de la enfermedad, como dicen las autoridades en Brasil, “sea como cambiar una llanta con el carro en movimiento”.

Para el personal de salud, la prevención es el eje de todo y en ese sentido controlar el mosquito es crucial ya sea con medidas de salubridad que van desde alcantarillado hasta pequeñas acciones como remover cualquier recipiente con agua en la casa. El país aún no se ha despertado ante la amenaza y, como dice Villar, parecería estar esperando a que lo pique. “Algunas cosas no se pueden controlar: el clima y la susceptibilidad de la gente, es decir, el hecho de que somos una población que no ha estado expuesta al virus. Pero sí es posible controlar las basuras, hacer acueductos apropiados y educar a la gente sobre cómo evitar que el mosquito se reproduzca”. Por eso, las campañas están enfocadas especialmente a que la gente tape las albercas y lave los tanques cada semana. También se recomendó evitar los embarazos, pero, según Mónica Roa, vicepresidente de Women’s Link, es ingenuo pedir a las mujeres esto en un país donde “alrededor del 50 por ciento de los embarazos no son planeados y en los que hay un alto índice de víctimas de violencia sexual”.

Lo cierto es que mientras exista ese vector, los colombianos deben tener en cuenta que el zika no será el último enemigo. En la medida en que la globalización ha aumentado los viajes y hay más urbanización, es de esperarse que este tipo de virus salga de sus lugares endémicos, se traslade a otros sitios y brote en lugares lejanos que no están preparados para enfrentarlos. Por ahora, el país tendrá que luchar al mismo tiempo contra el dengue, el chicungunya y el zika. Una tarea nada fácil.

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