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| 4/23/2012 12:00:00 AM

"Yo les permití a los 'Stones' ser quienes eran y los animé a ser salvajes"

Andrew Loog Oldham, quien vive en Colombia desde hace 30 años, presenta hoy en la Feria del Libro ‘Rolling Stoned’, sus memorias de la época en que trabajó como ‘manager’ del legendario grupo de rock, que este año celebra medio siglo de carrera. Semana.com lo entrevistó.

Semana: ‘Rolling Stoned’ es una recopilación de dos libros que ya había publicado en el 2000 y 2002. ¿Por qué tardó tanto tiempo en lanzarlo en Colombia?

Andrew Loog Oldham: Porque nadie me preguntó. El libro ya había salido en Argentina y solo hasta ahora abrieron los ojos en Colombia. Tomó cuatro años traducirlos, queríamos asegurarnos de que quedaran bien. Luego de ‘Stoned’ y ‘2Stoned’, hice la recopilación y los actualicé. Y finalmente llegaron un par de copias al país.

S.:¿Cómo descubrió su vocación de ‘manager’ cuando apenas tenía 19 años?
A.L.O.: Yo no lo hice, solo fue por los Rolling Stones. Dejé el colegio a los 16 años y eso me hizo la vida mucho más fácil. Empecé a trabajar como asistente de Mary Quant, la inventora de la minifalda. Luego, poco a poco, me incliné por la música mientras manejaba la publicidad de los tours en el Reino Unido de artistas estadounidenses como Little Richard y Sam Cooke. A principios de 1963 también les hice la publicidad a los Beatles en Londres, porque en ese entonces Liverpool estaba muy lejos. Para el momento en que conocí a los Stones también había representado a Bob Dylan, lo cual no está nada mal.

S.: ¿Cómo los conoció?
A.L.O.: Un día un periodista me recomendó que fuera a un bar en Richmond, en Inglaterra, a ver a un grupo nuevo, porque quizás me podía interesar hacer algo con ellos. Tocaban un domingo, pero a mí los domingos me gustaba quedarme en la casa con mi madre, viendo televisión o almorzando. Pero fui porque la próxima vez que me encontrara al periodista y me preguntara si los había visto, habría sido rudo decirle que no. De hecho, todavía hablo con él para sus cumpleaños, es un hombre muy importante en mi vida porque fue quien me mandó a ver a los Stones. Recuerdo que eran tremendos. Esa noche una gran ola se apoderó de mí. Esa emoción probablemente la he sentido una docena de veces. Me volvió a pasar hace solo tres semanas cuando fui al concierto de Bruce Springsteen en Filadelfia. Fue asombroso.

S.: ¿Por qué pensó que los Stones eran especiales?
A.L.O.: Desde el primer momento supe que eran increíbles y también, que todo lo que yo había hecho era una preparación para esto. A mí realmente no me importaba el ‘rhythm and blues’, así que no tenía una opinión. Pero si hubiera sido un experto seguramente habría pensado: ‘No lo hicieron muy bien’.

S.: En todo caso, a los 19 años, todavía sé es inexperto.
A.L.O.: En esa época tener 19 años era diferente, hoy son unos bebés. Para octubre de 1962 los Beatles ya habían tocado la mitad de los conciertos que tocarían toda su vida. Crecer en ese entonces era muy distinto. Nadie se quedaba en el colegio a menos que quisiera ser doctor, abogado o economista.

S.: ¿Por qué si los Beatles eran tan exitosos se arriesgó a cambiar el ‘look’ de los Stones?
A.L.O.: La vida siempre ha sido una cuestión de opuestos. Además no era la primera vez que pasaba en la historia del rock. Por ejemplo, si tus papás sabían que a ti te gustaba James Dean, suponían que ibas a ser rebelde. En cambio, si te gustaba Cliff Richard eras un chico bueno que iba a misa los domingos. Lo que te gusta define quién eres. En ese momento para estar en el ‘mainstream’ del show business tenías que usar trajes, pero la sociedad estaba cambiando: se había inventando la píldora anticonceptiva, la gente tenía dinero por primera vez para gastar en ropa, discos y fiestas…

Un día muy temprano, a las 11 de la mañana, reuní a un grupo de fotógrafos para una sesión a orillas del río Támesis. Los Stones estaban sin ganas. En ese momento no llevaban uniformes, pero normalmente sí los usaban para los ‘shows’ de televisión. Y uno de los fotógrafos que estaba cerca de mí dijo: ‘Dios, son sucios’. Y yo pensé: ‘Esto es maravilloso. No les gustan porque están vestidos diferente’. No creo que nadie se invente nada, creo que el momento ocurre y simplemente lo reconoces o no.

S.: Además del estilo sucio, ¿qué más les enseñó?
A.L.O.: No era cuestión de enseñarles, porque yo también era muy joven. Todo cambió cuando los Beatles fueron a Estados Unidos. Desde entonces las cosas se volvieron más serias, más profesionales. Antes ni siquiera era una posibilidad que un artista inglés tuviera éxito en América. Yo les permití a los Stones ser quienes eran y los animé a ser salvajes porque eso iba a los periódicos. Les dije quiénes eran y ellos se convirtieron en eso. Sin embargo, aunque los Beatles usaban uniformes, eran más duros. John Lennon podía empezar una pelea más rápido que Mick Jagger.

S.: ¿Y usted qué aprendió durante esos años?
A.L.O.: No aprendí. Estaba tan ocupado haciendo cosas. Solo trabajábamos. Si acaso había 10 días al año que eran aburridos. Éramos muy afortunados porque éramos independientes. Pude llevar a los Stones a Estados Unidos y grabar porque no tenía una casa discográfica diciéndome qué debía hacer. Entonces grabamos en Chicago, Los Angeles…durante casi dos años parecía que todo lo que hacíamos estaba bien: un éxito acá, otro allá. Luego las cosas cambiaron y el público empezó a consumir drogas. Antes pensábamos que éramos los únicos. Las drogas no eran algo recreativo, eran para trabajar. Había 24 horas al día y nosotros necesitábamos 36. Dejé a los Stones en 1967. Los Beatles habían dejado de dar giras en 1966. En ese momento todos se estaban preguntando ‘¿y qué vamos a hacer ahora?’. Cada país tenía su propia versión de los Beatles y de los Stones. Acá, por ejemplo, estaban los Flippers.

S.: ¿Cuándo fue la última vez que los vio en vivo?
A.L.O.: Los vi en 2005. Estuvo bien, pero francamente quisiera que hicieran algo diferente. Me gustaría ver al bajista original o que se quedaran en una ciudad durante diez días y grabaran un álbum; luego, fueran a otra e hicieran lo mismo. Puede que esté equivocado, tal vez no deberían cambiar, depronto el público quiere lo que ellos les ha dado durante los últimos 30 años. Yo me aburro. No sé, consigan un holograma de Brian Jones o de Ian Stewart para que aparezcan otra vez en el escenario.

S.: ¿Cómo recuerda a Brian Jones, el fundador del grupo?
A.L.O.: Era difícil. Un gato tiene nueve vidas, pero con Brian cometieron un error y le dieron diez. Él estaba exhausto. Era un músico brillante, pero conflictivo. Cuando murió tenía 27 años. Ya no le quedaba nada. A esa edad ya era un hombre viejo.

S.: ¿Por qué sacó al pianista Ian Stewart de la banda?
A.L.O.: Para los estándares de la época, él era feo. Irónicamente hoy podría ser el gemelo de Morrissey. Otra razón por la que lo despedí es que seis músicos eran muchos. La gente no podía recordar los nombres de todos. Cuando yo dije: ‘Ian tiene que irse’, los Rolling no lo impidieron. Yo lo decidí y ellos no me detuvieron. Aún así, Ian permaneció en el grupo hasta que murió.

S.: ¿Se arrepiente de haber dejado a los Stones?
A.L.O.: No, si me hubiera quedado habría muerto. Su siguiente período fue muy pesado y no requirieron mis talentos para esa etapa. El tiempo que duró fue genial. Pero cuando dejó de serlo, me fui.

S.: ¿Durante todos estos años cómo ha lidiado con la etiqueta de ser el primer productor de los Rolling Stones?
A.L.O.: A los 23 años es difícil dejar al segundo grupo más grande del mundo. Por suerte no tengo problemas de autoestima. Excepto por los años que las drogas se llevaron, me levanto todos los días a trabajar. Eso es lo que debo hacer. Y sea lo que sea que esté haciendo, lo considero tan importante como los Rolling Stones. Ya sea escribir mis libros, hacer 20 horas de radio a la semana para Estados Unidos (en el programa de Little Steven Van Zandt), grabar a otros artistas…Siempre y cuando andes ocupado, estás saludable.

S.: ¿En qué proyectos está trabajando actualmente?
A.L.O.: Estoy terminando mi tercer libro y durante los últimos dos años he estado trabajando en The Andrew Oldham Orchestra, un proyecto con el que inicialmente hice un disco con las canciones de los Rolling Stones en los sesenta. Pensé en hacer un segundo volumen y viejos amigos de diferentes partes del mundo –Argentina, Uruguay, Escocia...– han contribuido con diferentes versiones.

He sido muy afortunado. Una de las razones por las que mi mente se ha mantenido saludable es porque he vivido lejos del pasado. Colombia ahora pertenece al resto del mundo gracias a las comunicaciones, pero cuando yo llegué por primera vez en 1975 y luego me establecí en el 83 (luego de casarse con la modelo Esther Farfán) era difícil que alguien viniera. Después de dedicarme a otras personas, decidí conseguir una vida para mí.

Escribir libros hace mi pasado interesante porque es trabajo hoy. No soy como uno de esos tipos ridículos que se sientan a escuchar sus álbumes de hace 30 años. Si voy a un supermercado y escucho una canción de los Rolling Stones, me agrada. Pero no llego a casa a poner sus discos.

*Andrew Loog Oldham participará en un conversatorio con Hugo Chaparro hoy a las 7:00 p.m. en el salón León de Greiff, en Corferias.

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