Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/08/27 00:00

Los secretos que guardan los geólogos

Aunque no parezca, esta ciencia es fundamental para el crecimiento económico de los países, e incluso para proteger la vida de los humanos de las catástrofes naturales.

Los geólogos colombianos esperan que con el fin del conflicto puedan explorar nuevas zonas en país. Foto: Servicio Geológico Colombiano

¿Para qué sirve conocer la composición mineral de una roca? O ¿qué importancia tiene saber que en el Pacífico colombiano convergen las placas tectónicas de Nazca, Suramericana y Caribe o que en la zona andina existen extensos sistemas de fallas geológicas como las de Cauca, Romeral, del Valle Superior y Medio del Magdalena, entre otras? Algunos, si no la gran mayoría, responderán que ese tipo de datos no tienen ninguna aplicación en la vida cotidiana. Sin embargo, son importantes para fomentar el desarrollo económico de un país, estructurar proyectos de infraestructura, diseñar planes de ordenamiento territorial, e incluso para proteger la vida de los habitantes de un país.

Precisamente esa es una de las funciones de la geología, una ciencia que estudia el origen y la transformación de la Tierra así como su estructura y los elementos que la componen, factores que, aunque no lo parezcan, afectan la vida diaria de las personas. Si no fuera por los geólogos que estudian durante meses la composición de un territorio, no se podría descubrir y explotar el petróleo o los minerales de los que están hechos los celulares. Sin contar con que gracias a los estudios geológicos también se puede saber cuáles poblaciones o asentamientos tienen más riesgo de ser devastados por un terremoto.

Como explica Camilo Montes, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, “si un país quiere saber con cuántas riquezas naturales no renovables cuenta, necesita explorar su territorio”. Por eso en Colombia, así como en buena parte del mundo, la geología surgió de la mano de la exploración minera y de hidrocarburos. A inicios del siglo XX, el Estado colombiano creó la Comisión Científica Nacional, actual Servicio Geológico Colombiano (SGC), para explorar el subsuelo del país y encontrar minerales factibles de ser explotados. Luego, desde los años cincuenta, entidades como el Instituto Colombiano del Petróleo patrocinaron los primeros departamentos de geociencias.

A pesar de que la geología se iba profesionalizando cada vez más y de que una parte de los geólogos se enrolaban en las empresas mineras y petroleras del país, esta ciencia no tuvo un gran florecimiento como en Brasil, México y Chile. A los limitados recursos destinados a la investigación geológica y a la falta de preocupación del Estado por fomentar el conocimiento del territorio se sumó el aumento de la inseguridad en las zonas rurales y apartadas del país por el conflicto armado. Según Jorge Julián Restrepo, geólogo de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, sede Medellín, “internase en el territorio colombiano no era fácil por la presencia de los actores armados”.

La situación comenzó a cambiar en la década de 2000, cuando hubo de nuevo un boom minero y petrolero, parte de la seguridad mejoró en el país y el Estado colombiano entendió que era fundamental fortalecer instituciones como el SGC. La gran mayoría de los geólogos consultados, unos más optimistas que otros, consideran que desde ese momento esta ciencia ha progresado en Colombia. “No hemos alcanzado los niveles de Brasil, pero podemos decir que estamos muy bien comparados con otros países de la región”, señala Alberto Ochoa Yarza, director técnico de Geociencias Básicas del SGC.

La geología ha avanzado en el país, como quedó demostrado en 2007 con la elaboración de uno de los mejores mapas geológicos de la región, actualizado en 2015. “Luego de reunir toda la información histórica de investigaciones geológicas y de diseñar una metodología logramos construir un mapa, con el que podemos determinar de manera más exacta cómo está formado el país y qué zonas son de alto riesgo para la población, entre otras cosas”, explica Jorge Gómez Tapias, secretario general para Suramérica de la Comisión del Mapa Geológico Mundial. Fue tan buena esta labor, que el SGC quedó encargado, junto con Brasil, de coordinar la elaboración del mapa geológico de América del Sur.

A pesar de las vacas flacas por las que pasa la nación, los geólogos le apuestan a que la resolución del conflicto colombiano permita explorar zonas como La Macarena, que por cuestiones de orden público eran inaccesibles y así mejorar aún más el conocimiento geológico del país.


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