Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/11/14 00:00

Alarma

La preocupación por el aumento del consumo de drogas en adolescentes en Colombia es real. Resultados preliminares de un estudio confirman esos temores.

Es normal que las instituciones hospitalarias realicen periódicamente sus balances. Hace unos días, cuando se hicieron estos estudios en la Clínica de Toxicología Uribe Cualla, se prendieron las alarmas. Al constatar las cifras de los servicios brindados en el último trimestre, tanto de asesorías telefónicas como de pacientes atendidos por intoxicación y exámenes de laboratorio suministrados por otras clínicas, se encontró un aumento del consumo de drogas legales e ilegales. Entre agosto y septiembre ingresaron 78 pacientes, de los cuales más del 24 por ciento eran por sobredosis o síndrome de abstinencia y el 50 por ciento eran intoxicados con sustancias sicoativas. Al mirar las cifras del primer semestre de este año, el 23 por ciento de los pacientes llegaron intoxicados por burundanga y 45 por ciento, por accidentes tóxicos con plaguicidas. "Algo pasó para que las estadísticas cambiaran", dice Camilo Uribe, director de la clínica, uno de los centros de referencia más importantes del país en este campo.

Aunque no tienen estadísticas, en la fundación Centauro hay la misma percepción. Han visto aumento del consumo de bazuco y cocaína, sobre todo en estratos altos y entre empresarios y ejecutivos. Entre las sustancias lícitas, el alcohol es el gran problema. "Nos preocupa que cada vez se registra consumo en edades más tempranas", dice Adriana Cortes, terapeuta ocupacional.

Sus temores no son infundados. Los datos preliminares del estudio de salud mental en el que se incluyó un capítulo para conocer el uso de sustancias sicoactivas en la población adolescente mostró que el tema empieza a tener preponderancia dentro de la salud mental. Luego de los trastornos de ansiedad y depresión, el tercer lugar lo ocupa el consumo de estas sustancias, ya sean lícitas o ilícitas. Aunque no se sabe si el problema ha aumentado o disminuido puesto que no hay datos anteriores para confrontar esta información, los indicios señalan que hay más consumidores en el país. "Hay más gente joven involucrada, más mujeres que usan estas sustancias y más usuarios de nuevas drogas en el país", dice un reporte del Ministerio de Protección Social. El nuevo estudio tampoco da cuenta del problema de drogadicción, pero el uso es de por sí una señal de alerta "pues no se sabe cuándo un individuo pasa del consumo recreativo a la dependencia", afirmó Aldemar Parra, coordinador del tema de drogas del Ministerio. Estudios regionales confirman otro de los temores: cada vez el consumo comienza más temprano. Un trabajo realizado por Rumbos en 2001 mostró un inicio a los 13 años, pero el 15 por ciento de esta población lo hizo antes de los 10 años.

Los expertos afirman que se ha subestimado el impacto de las drogas lícitas en la población. Al cigarrillo y al alcohol se los cataloga como un grave problema puesto que son las sustancias de mayor demanda y pueden ser la puerta de entrada a las llamadas drogas duras. Las campañas antitabaco, según Parra, no han surtido el efecto esperado en esta población puesto que se han basado en la tesis de que fumar hoy genera cáncer mañana. Los jóvenes, con su visión inmediatista, no lo ven como un problema que los afecte en el corto plazo.

Entre las cifras de la Uribe Cualla, el alcohol también registró alto porcentaje el último trimestre. De las 1.081 llamadas recibidas en su línea roja, el 54 por ciento eran por intoxicaciones de personas entre los 10 y 30 años. De esos, el 70 por ciento eran tentativas de suicidio y de ese grupo, la gran mayoría estaban bajo el efecto de alcohol y 10 por ciento, bajo el de sustancias sicoactivas ilícitas.

Entre las sustancias ilícitas, según datos del Ministerio de Protección Social, la marihuana y el bazuco siguen siendo las de mayor consumo, pero se empieza a ver, según estudios regionales, que este comportamiento está cambiando y las drogas sintéticas ganan espacio en este grupo.

Aunque no hay estudios científicos que lo corroboren, los expertos consultados afirman que en la medida en que el narcotráfico ha tenido dificultades para transportar su mercancía al exterior se ha comenzado a ver un incremento en el consumo interno, probablemente debido a un intento de abrir nuevos mercados. En sus charlas en los colegios, Camilo Uribe muestra dulces y goma de mascar que utilizan los jíbaros para iniciar a los niños en las drogas. "Es un negocio y como tal tiene estrategias de mercadeo. Al principio las regalan para crearles la adicción", dice. Por eso, la campaña de prevención centrada sólo en la unión familiar no sirve si no viene acompañada de otras estrategias.

En diciembre estará listo un estudio más detallado sobre el tema, adelantado exclusivamente entre estudiantes de bachillerato de todos los estratos y en el que se profundizará sobre el consumo de drogas sintéticas.

Ambos estudios, así como los que se han llevado a cabo en diferentes departamentos, servirán para establecer una política de Estado para la prevención de la drogadicción. Con esta determinación, el Ministerio espera que el manejo de estos programas no esté supeditado al gobierno de turno sino que exista una política pública sólida y con continuidad.

Para Uribe, la situación actual es preocupante. Pero hay que actuar con rapidez y tacto para que el país no caiga en la desgracia de ser, no sólo el mayor exportador, sino el mayor consumidor del mundo.

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