Martes, 24 de enero de 2017

| 2010/04/10 00:00

¡Ay, qué dolor!

Calentar previamente y regular la intensidad del ejercicio son claves para evitar lesiones durante la actividad física. Estas son algunas recomendaciones.

Quienes hacen ejercicio intenso pueden sufrir más lesiones pero tienen mejor salud que los sedentarios

Nadie pone en duda que hacer ejercicio es saludable. Las bondades de la actividad física van desde ayudar a bajar esos incómodos kilos de más, hasta mejorar la condición estética y fortalecer la salud mental. Pero también es cierto que cuando la gente es más activa, tiene mayor riesgo de sufrir lesiones. Teniendo en cuenta esto, los expertos han encontrado que la clave para evitar inconvenientes es saber ejercitarse adecuadamente.

Según Felipe Daza, médico de Bodytech, alrededor del 20 por ciento de las lesiones se deben a la falta de calentamiento y estiramiento antes y después de las rutinas. Un músculo frío que se activa muy pronto no responde bien, y esto puede ocasionar lesiones como contracturas, que es cuando el músculo se endurece y provoca un fuerte dolor, hasta desgarros por rupturas en las fibras musculares. Juan Manuel Sarmiento, experto en medicina deportiva, coincide en que el calentamiento es quizá la etapa más importante del ejercicio porque de él depende su utilidad y óptimo rendimiento. Este proceso le permite al organismo preparar los sistemas osteomuscular y cardiorespiratorio . Para esto lo recomendable es realizar movimientos moderados de las articulaciones de cinco a 10 minutos con caminatas o pequeños trotes, para elevar la temperatura corporal. También hacer cinco minutos de estiramientos para facilitar las contracciones y cargas físicas que el cuerpo realizará después, y repetir esta sesión al finalizar el ejercicio para que los músculos ganen flexibilidad y se recuperen.

En caso de una contractura, lo mejor es detener la actividad física o de lo contrario la lesión puede empeorar. También se debe aplicar hielo e ir donde un especialista. Muchas personas cometen errores durante su entrenamiento debido a falsas creencias como que el éxito del ejercicio se mide por la cantidad de dolor que se siente. "El cuerpo avisa cuando lo estamos sobrecargando inadecuadamente, y eso es lo que hace cuando hay dolor", dice Sarmiento.

Los riesgos de lesiones son mayores en actividades físicas de alta intensidad y donde hay contacto con otras personas o con objetos, como el fútbol o el baloncesto. En este tipo de prácticas es indispensable conocer las reglas y técnicas para un correcto

desempeño. Otro aspecto importante para evitar problemas es medir la frecuencia y la duración de la actividad física. Aunque aún no se ha establecido el método ideal, para los principiantes es mejor comenzar con jornadas cortas y de intensidad moderada, como caminar de 5 a 15 minutos por sesión, dos a tres veces por semana, y practicar actividades menos riesgosas como caminar, montar en bicicleta, nadar, bailar, jugar golf o hacer trabajos de jardinería.

Los antecedentes de cada persona -explica Daza- son esenciales ya que no es lo mismo comenzar un entrenamiento para una persona sedentaria que para alguien que practicó algún deporte en su juventud. "El cuerpo tiene una memoria muscular que les permite a quienes han sido activos físicamente recuperar su forma en menos tiempo", aclara. Además de las lesiones de tipo osteomuscular, el mal manejo de la intensidad del ejercicio puede traer complicaciones cardíacas como infartos y hasta muerte súbita. Esto muestra que hacer ejercicio va más allá de ponerse una sudadera y tenis, y por eso lo ideal sería que todo el que desee empezar una actividad física se someta a un análisis médico. A pesar de los riesgos, los expertos coinciden en que estos no deben ser un impedimento para hacer ejercicio, pues las ventajas son mayores que los perjuicios. Como dice Daza, siempre será mejor estar activo que ser sedentario.

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