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| 9/18/1989 12:00:00 AM

CAIGA EN LA NOTA

La medicina empieza a tomar en serio el poder curativo de la música.

El hombre moderno, sometido a toda suerte de tensiones, ha encontrado en la música, aparte del placer en escucharla o interpretarla, un mecanismo eficaz para acelerar ciertos procesos curativos.

El poder de los sonidos sobre el comportamiento humano o animal, no es descubrimiento nuevo. En las civilizaciones antiguas, e incluso en las primitivas, se utilizaba para acompañar rituales guerreros, festivos, funerarios y también curativos. Los egipcios disponían de salas especiales donde aplicaban brebajes que acompañaban con cánticos. Los griegos y el mismo Hipócrates aconsejaban determinado tipo de melodías para curar crisis depresivas. En la Edad Media, con música calmaban a las personas con trastornos mentales, y la célebre danza napolitana "Tarantella" está estrechamente vinculada en sus orígenes con la medicina: la picadura de tarántula provoca movimientos convulsivos y el ritmo de la danza actuaba como eficaz tranquilizante. De ahí su nombre.

Se sabe que la altura de los sonidos, el volumen, el ritmo, ciertas armonías y tonalidades ejercen influencia sobre la siquis, razón por la cual la medicina actual ha tomado en serio la música como terapia en la recuperación de enfermos con ciertos problemas, algunos físicos, otros mentales.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en Alemania se utilizó la música como terapia médica con resultados altamente satisfactorios en los soldados que iban al frente; y a partir de 1950, en Estados Unidos se iniciaron las primeras investigaciones serias sobre la utilización del sonido en pacientes que sufrían determinado tipo de trastornos sicológicos. La escuela de Kansas fue la abanderada. De allí los estudios saltaron a Inglaterra, Austria, Alemania del Este y Francia.
Hoy día en Yugoslavia, Dinamarca, Holanda, Polonia y decenas de paises más, la musicoterapia se ejerce como práctica médica. En Francia, por ejemplo, existen más de 200 centros donde se utiliza la musicoterapia en el terreno de la toxicomanía (droga y alcoholismo), anestesia, ortopedia y siquiatría. En ese país las investigaciones se centran en los efectos de la musicoterapia en problemas de sicosis y en ginecología. En la China están dirigidos hacia la recuperación de pacientes que han sido sometidos a cirugías menores. En la Unión Soviética se orientan hacia el estudio de los reflejos. En Brasil hacia la reeducación sicomotriz y en Polonia e Italia hacia las enfermedades mentales severas.

La música como terapia ciertamente no es la panacea. Pero sí ayuda a acelerar ciertos procesos curativos.
En pacientes autistas o con retraso mental tiene posibilidades infinitas, ya que ayuda a la rehabilitación organizativa, comunitiva, emocional y social, y tal vez este es el campo donde mayores y mejores rendimientos se han visto. Y no menos notables son los progresos logrados en personas con serios problemas de adicción. El drogadicto, mediante un trabajo dirigido, comienza a recuperar su autoestima, crea para sí una disciplina, comienza de nuevo a adquirir hábitos de concentración y a través de la música se sociabiliza.

Quien ejerce esta práctica ¿es médico con conocimientos musicales o un músico con conocimientos médicos? En algunos países como Estados Unidos figura como una carrera paramédica, donde el profesional es entrenado en ambos campos. En otros, como Inglaterra, es un postgrado al que acuden médicos con entrenamiento musical.

En Colombia la musicoterapia es una práctica totalmente inexplotada, así existan algunos profesionales que lleven años trabajando en el terreno.
En Medellín está el médico y músico Alberto Correa, fundador de la Orquesta Filarmónica de la ciudad. En Bogotá, la pedagoga musical María Isabel Reyes y el médico siquiatra y pianista con postgrado en musicoterapia, Alberto Amaya, quien inició hace más de un año prácticas en la clínica Montserrat. Estos profesionales, pioneros de la musicoterapia en el país, han trabajado un poco contra la corriente, así los trabajos emprendidos hayan arrojado resultados altamente satisfactorios.

La conciencia de que la música actúa sobre el sistema nervioso es generalizada y la prueba está en el número de consultorios médicos donde los pacientes escuchan una música suave, agradable, que invita a tranquilizar.
Sin embargo, no existe ninguna dirección. El paciente escucha lo que los operarios de una emisora radial tienen a bien transmitir, según sus gustos, juicio y criterio, y se espera que lo que se oye coincida con las necesidades del paciente, pero las reacciones son imprevisibles.

No ocurre lo mismo cuando quien dirige el trabajo es un profesional que conoce la problemática del paciente y busca con la musica resultados concretos. En tales casos, unas veces se acude a técnicas pasivas como utilizar música grabada previamente seleccionada, o técnicas activas para lo cual se usan instrumentos como tambores, xilófonos, metalófonos, en fin, todo el material percutivo no melódico que hasta un niño es capaz de manejar sin problema alguno. Anota el siquiatra Alberto Amaya: "Con las técnicas activas el paciente logra una comunicación con el médico, que este maneja y guía. Los enfermos sicóticos, por ejemplo, reaccionan rápidamente porque carecen de inhibiciones y con gran facilidad se comunican a través de los sonidos. No ocurre lo mismo con pacientes neuróticos, a quienes en un alto porcentaje hay que iniciarles el tratamiento con técnicas pasivas de relajación. La música sin duda es un mecanismo de expresión fascinante pero debe ser utilizado y adecuado a las necesidades de cada persona, pues no toda la música es benéfica como tampoco cualquiera puede utilizarla para fines médicos de manera netamente intuitiva".

No produce el mismo efecto en un paciente sicótico escuchar jazz, música de una gran riqueza ritmica, que una cantata de Bach. Estudios hechos con miles de pacientes en centros especializados de Europa y Estados Unidos, realizados con programas especificamente diseñados, han demostrado que la música--los sonidos en general--ofrece la posibilidad de hacer salir a ciertas personas de ideas obsesivas, abre posibilidades de diálogo que han sido imposibles por otros métodos y es un mecanismo de comunicación que ofrece resultados sorprendentes. Obviamente en este método ejercen influencia un sinnúmero de elementos subjetivos pero, aun asi, hoy en el mundo la musicoterapia es una práctica adoptada en millones de hospitales, comienza a figurar en programas académicos en algunas facultades de sicologia y en muchos paises es aplicada en tratamientos médicos como una alternativa altamente eficaz para muchos pacientes con problemas fisicos y síquicos.-
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