Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/25/1987 12:00:00 AM

CIENCIA Y POTENCIA

Las más recientes investigaciones revelan que, en la mayoría de los casos, las causas de la impotencia son físicas.

Sumergido por largo tiempo en la laguna de las causas sicológicas, recientes investigaciones han venido a demostrar que el problema de la impotencia, uno de los desórdenes más extendidos pero menos comentados en el mundo, se debe en un alto porcentaje a motivos de orden fisiológico que pueden ser tratados por medio de drogas y aún a través de implantes quirúrgicos.
Una de las complicaciones que ofrece la comprensión del fenómeno de la impotencia es que está rodeada por una gran cantidad de mitos, tal vez por su misma condición de tema tabú. "Usted puede contarle a sus amigos que tiene cáncer, pero no puede hacer lo mismo con la impotencia. Usted tiene qué vivir con la mentira", dice un paciente que, entre otras cosas, descubrió tras varios años de tratamiento sicológico que su problema era causado en un ciento por ciento por la diabetes. Otro de los mitos que existen alrededor de la impotencia es que se presenta indefectiblemente con la edad, por lo que muchos galanes de más de cincuenta años tiemblan de ansiedad ante la posibilidad de que su próximo encuentro amoroso sea el comienzo del fin. Sin embargo, hoy se conoce que, aunque la edad trae consigo una relativa disminución de la capacidad sexual, no necesariamente conduce a la impotencia, ni aun en personas de edad avanzada.
Poco a poco el problema se viene tratando de un modo más abierto. En muchos de los periódicos del país se observan con inusitada frecuencia avisos comerciales que ofrecen "esta vida y la otra" en materia de curación de la impotencia, aunque la mayoría corresponden a curas mágicas que nada tienen que ver con los avances científicos, pero que sí demuestran la creciente apertura del público para tratar un problema que antes estaba condenado a ser celosamente guardado. Por el lado científico, ya existen centros en el país que ofrecen los tratamientos más modernos, con aplicación de las técnicas recién desarrolladas. (Ver recuadro).
Se sabe hoy, por ejemplo, que la impotencia causada por motivos fisiológicos no se produce de un momento a otro, sino a través de todo un proceso de deterioro de la capacidad sexual. En cambio, la que se produce por causas sicológicas tiene generalmente una aparición abrupta, sorpresiva, y si se quiere, mucho más alarmante. El primer problema, pues, es determinar si realmente la impotencia se debe a causas físicas o sicológicas. Uno de los métodos para averiguarla se basa en el hecho sabido, pero aún no bien explicado, de que los hombres tienen cierta cantidad de erecciones durante algunas fases del sueño. Los médicos aplican el sencilla sistema de pegar un anillo de papel al miembro fláccido antes de que el paciente se duerma. Si el papel aparece roto al otro día, el facultativa puede deducir rápidamente que las causas son primordialmente sicológicas.
Desde el punto de vista fisiológico la erección es un asunto complicado, y los investigadores aún no conocen todas las posibilidades de falla que se pueden presentar. Puesto en términos sencillos, el proceso comienza cuando ciertos impulsos nerviosos, en el mejor sentido de la palabra, envían a los músculos apropiados la señal de relajarse. Esos músculos, que normalmente constriñen las arterias del pene, dejan entonces pasar hasta siete veces la cantidad de sangre que estas transportan, para llenar los tejidos esponjosos que tiene el miembro. Por eso, se habla de que las causas fisiológicas de la impotencia tienen que ver, en la mayoría de los casos, bien con el sistema nervioso o con el circulatorio.
Las señales nerviosas necesarias para iniciar la erección pueden ser interrumpidas de muchas maneras, entre las cuales se destacan los golpes, las enfermedades o la cirugía radical de la próstata. Una de las causas principales es la diabetes, que puede dañar tanto la circulación como las respuestas nerviosas. Ocasionalmente, el problema se puede deber a la toma de ciertas medicinas que controlan la presión arterial, y aun de algunos remedios para la úlcera, los tranquilizantes, los antihistamínicos y muchas otras. Se menciona, además, que el uso de la cocaína puede llevar a la impotencia, en casos extremos, aunque en este, como en muchos otros factores, no se conoce aún la forma concreta como se presenta el fenómeno. El cigarrillo no se escapa a tener un papel importante en la producción de la impotencia. Se ha demostrado también que los disturbios cardiovasculares asociados generalmente con el vicio de fumar tienen que ver con la impotencia.
En los jóvenes, sin embargo, las causas más comunes de la impotencia no están en los traumas afectivos con la primera novia, sino más bien por el lado de los golpes recibidos en la región pélvica, que pueden causar daños en las arterias.
La mayoría de estos casos no son notados por el paciente, quien, al desconocer las causas de su problema puede pasar años buscándole solución por el lado sicológico y llegando, como sucede en muchos casos, buscar los charlatanes que aparecen con frecuencia en los periódicos. Sin embargo, la solución para los problemas de origen arterial es quirúrgica. En algunos casos, los médicos hacen una operación parecida al famoso by-pass que se usa para los pacientes de enfermedades del corazón, aunque, como es lógico, en una región diferente del cuerpo. Se restaura de ese modo el flujo de sangre arterial necesario para la tan anhelada erección, que reaparece tan pronto el paciente despierta de la anestesia. Por el otro extremo del proceso circulatorio, esto es, en las venas, también puede residir el problema. Como se sabe, las venas llevan la sangre de regreso al corazón completando así el círculo que esta debe realizar. Si las venas, que durante la erección se mentienen, al contrario de las arterias, contraídas, pierden ésta capacidad de retener la sangre, la erección, por consecuencia, se pierde.
Pero tal vez el avance más dramático en materia de tratamientos para la impotencia es la colocación de implantes en el miembro. Los hay de varias clases, incluido uno que consiste en la implantación de una bomba hidráulica y de un receptáculo de líquido que viene a cumplir, a voluntad del interesado, las funciones de la sangre arterial. La controversia surge del hecho de que la erección natural no puede obtenerse de nuevo, pues los tejidos que la producen son removidos para hacerle espacio a la prótesis. Michael Prelman, un terapista sexual, afirma que los urólogos "se apresuran a recomendar soluciones tan radicales como la prótesis, cuando en muchos casos podría haber otras posibilidades, como la terapia de pareja, que mejore la erección a través de practicas de aprendizaje". Queda, sin embargo, el implante para los casos extremos.
Hace algunos años, los colombianos vieron con un regocijo inigualable una película italiana titulada "El trasplante", que hablaba de un viejito millonario que quería recobrar sus habilidades perdidas. Por virtud de la ciencia, lo que hacía reír a los públicos ya no les haría ni cosquillas.

EL REMEDIO YA ESTA EN COLOMBIA
En Colombia no existen instituciones oficiales que traten en forma especializada la sexualidad humana. No obstante, por iniciativa privada ya se practican en el país los más adelantados métodos de tratamiento de problemas como la impotencia. SEMANA entró en contacto con el doctor Alonso Acuña quien, junto con otros profesionales de diversas áreas de la salud, ha establecido un centro especializado en el tema. "Hasta 1970 se consideraba que el pene era una parte del cuerpo más o menos independiente, que funcionaba por amor, pero de esa época para acá se ha venido conociendo que se trata de un órgano que tiene todo un aparataje interconectado estrechamente con los sistemas circulatorios, nervioso y hormonal. A partir de entonces se comenzaron a desarrollar aparatos que analizaban las funciones que se operan en el pene, su funcionamiento nervioso, circulatorio, etc. Se encontró que la causa primordial de la impotencia es la diabetes, especialmente la que ha tenido una evolución más larga y descuidada. También la hipertensión, la arteriosclerosis, y muchas otras más. En mi experiencia las estadísticas hablan del 35 % de causas puramente orgánicas, 35% de causas sicólogas y el resto, o sea el 30%, de causas mixtas. Pero si se tiene en cuenta dentro de estas últimas la incidencia de la parte orgánica, hay que deducir necesariamente que ha llegado al primer lugar".
Colombia, en Latinoamérica, se ha puesto por ese medio a la cabeza en las facilidades científicas para el tratamiento de la impotencia. De hecho, en Bogotá existen los más sofisticados aparatos para el monitoreo del estado del pene, que reemplazan la vieja técnica de la "estampilla", aunque se sigan usando hoy en día en combinación con los medios electrónicos ante el elevado costo de estos.
"Lo primero es tratar de determinar las causas de la impotencia, para entrar a decidir la clase de tratamiento a seguir. Si se determina, finalmente, que éstas son de origen fisiológico, podrían tratarse mediante las drogas adecuadas. En los casos extremos se inyectan directamente en el miembro. Sobre estas, hemos desarrollado una técnica avanzada para determinar con precisión absoluta la dosis requerida por cada paciente, que es lo más delicado para evitar problemas posteriores". Las cirugías radicales, que implantan una prótesis en lugar de los tejidos esponjosos del pene, también se efectúan en Colombia. "Ya hemos implantado el sistema más sencillo en 60 pacientes, y el más sofisticado, esto es el hidráulico, ya se aplicó en un paciente. Se debe hacer hincapié, sin embargo, en que la prótesis debe colocarse solamente cuando ya no hay ninguna otra solución, porque se trata de una cirugía irreversible".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.