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| 1/14/1991 12:00:00 AM

COMO UN RAYO

El viejo y temido bisturí está próximo a pasar a la historia remplazado por una técnica no muy novedosa pero cada vez más sorprendente: el rayo láser.

COMO UN RAYO, Sección Salud, edición 450, Jan 14 1991 COMO UN RAYO
Treinta años después de su invención, el láser aún parece propio de la ciencia ficción. Sin embargo, actualmente tiene innumerables aplicaciones en medicina, campo en el cual ofrece grandes perspectivas. En los centros médicos colombianos, el lóser dejó de ser uno de esos instrumentos que, por modernos y sofisticados, infunden temor dentro de los pacientes. Ahora es normal su uso en campos tan comunes como la odontología, la otorrinolaringología, la oftalmología y otros más especializados como la ginecología, la cirugía plástica, la neurología y en cualquier tipo de microcirugía.

El láser (Light Amplification Stimulated Emission Radiation) consiste en la amplificación de la luz estimulada por emisión de radiaciones. Aunque suena complicado, en realidad, no es más que una luz con características diferentes a la empleada a diario. La luz "cotidiana" está formada por rayos de diferentes colores y longitudes. En cambio, el láser es una luz coherente y compacta, con ondas de igual longitud y con un grado mínimo de dispersión, lo que le permite fijarse con intensidad en un solo punto.

Existen más de 500 tipos de rayos láser. Pero en medicina sólo se emplean siete de ellos. El rayo "candela", el "neudimiun yag" y el CO2 son los más utilizados. Este último, que se caracteriza por reflejar una luz roja fuerte, se usa en un 80 por ciento de las cirugías.

El láser se emplea como cualquier bisturí. La única diferencia es que no se corta con cuchilla sino con luz. Y, además, tiene muchas más ventajas que el conocido y temido escalpelo.

Con el láser se pueden hacer cirugías "a distancia", sin que el cirujano tenga que tocar con el instrumento el tejido humano. Permite el acceso a sitios donde sería imposible llegar empleando otro tipo de tecnología, a no ser que se quiera continuar con las demoradas cirugías convencionales. El rayo láser posibilita la realización de endoscopias, broncoscopias y todo tipo de tratamientos que, poco tiempo atrás, tenían que efectuarse quirúrgica.
Las ventajas de emplear este maravilloso descubrimiento científico son incalculables. En contacto con los tejidos, no sólo los corta como lo hace el bisturí sino que los cauteriza y evapora al mismo tiempo. Esto hace que se reduzca el riesgo de dolor e inflamación postoperatoria y los peligros de infección producida por gérmenes y bacterias existentes en el lugar de la operación.
Otra de las ventajas del láser es que su utilización favorece especialmente a los pacientes que sufren problemas de coagulación o de hemofilia, pues el rayo no permite que el tejido sangre más de la cuenta, impidiendo las hemorragias graves. La combinación de estas caracterfsticas hace que, en la práctica, el uso del láser reduzca la duración de la intervención quirúrgica y, por consiguiente, disminuya el riesgo de la operación y sus costos hospitalarios.

El láser permite no sólo hacer cirugías "a distancia", sino llegar a sitios del cuerpo humano a donde antes era imposible el acceso del bisturí. Se podría afirmar que, tratándose de medicina, casi no existe ningún campo en el que no se pueda emplear con éxito la técnica del rayo láser. En Colombia, se utiliza especialmente en las enfermedades que corresponden a la zona de la faringe y la laringe. Enfermedades virales como la "papilomatosis", que son mezquinos en las cuerdas vocales, se pueden solucionar con una simple cirugía empleando rayo láser. Antes, una intervención normal, no arreglaba en nada la enfermedad, pues extendía la infección por toda la zona. Ahora el láser vaporiza el tejido y desaparece los mezquinos sin dejar huella.

Pero esta es sólo una de sus aplicaciones. El rayo láser también es empleado en tratamientos odontológicos, en casos de perforación de piezas dentales sin causar el mínimo dolor. Y en el campo oftalmológico, se usa especialmente en casos de desprendimiento de la retina. Pero hay más. Para los problemas de infertilidad, fibromas, quistes, trompas de Falopio obstruidas, apendicitis, cálculos de la vesícula o biliares, manchas de la piel y otras clases de cirugía plástica, el rayo láser es toda una salvación. Además, por la ventaja de poder acceder a cualquier lugar del cuerpo humano, puede solucionar graves tumores cerebrales, extirpándolos e impidiendo su continua reproducción. Otra aplicación importante es la que se realiza en casos de la enfermedad llamada neumotórax, quistes en la superficie de los pulmones, que ocasiona dificultad al respirar. La laseroscopia, sin necesidad de abrir el tórax, se desliza fácilmente entre las costillas y elimina el mal.

Pero ¿cómo funciona el láser? El equipo empleado en medicina es de alta tecnología. Posee un código de acceso y un microcomputador, colocados dentro de un complicado sistema electromecánico. Lo primero que se hace es cargar de energía el rayo, exponiéndolo a la radiación. Los átomos la almacenan y, al liberarla, se origina un haz luminoso de gran intensidad que, con ayuda de espejos especiales, se orienta hacia determinada dirección. El aparato tiene una serie de adaptadores especiales que permiten escoger el tipo de rayo que se quiere disparar y el modo de hacerlo: intermitente, con pulso continuo o un sólo pulso. El cirujano es quien decide la intensidad, dirección y pulso que desee emplear.

Aunque el uso de este tipo de tecnología suele producir temor, no hay porqué temerle al empleo del láser. No existe ningún peligro, pues su radiación no produce cambios genéticos ni alteraciones cromosomáticas, como si lo hacen los rayos X. El tiempo con que se utilice, tampoco representan ningún problema. El único riesgo vendría solamente por una falla humana. Es decir, que por un descuido del cirujano que lo esté manejando, en el momento de la exposición, le de más tiempo que el indicado o se emplee el tipo de rayo equivocado.

En 10 años será difícil encontrar a un cirujano que realice operaciones con el bisturí tradicional. El 98 por ciento de las
intervenciones se harán con laseroscopia.

Por lo general, los pacientes recurren a la ayuda del láser como última instancia. Pero, según los últimos estudios sobre su empleo, dentro de 10 años será muy difícil encontrar a algún cirujano que realice operaciones con el bisturí tradicional. Las cirugías mayores y complicadas desaparecerán y el 98 por ciento de las intesenciones se efectuarán con laseroscopia.

El láser llegó a Colombia hace ocho años. Pero desde hace unos cuatro empezó a utilizarse en forma constante. El primero en emplear esta tecnología fue el Instituto Neurológico. Le siguieron la Fundación Láser de Cali, el Hospital de La Misericordia y la Fundación Santa Fe de Bogotá. Todos estos lugares poseen equipos modernos con los que realiza todo tipo de tratamientos con el rayo.

El uso de esta técnica requiere un entrenamiento teórico y práctico, tanto para los médicos como para el personal auxiliar, pues cualquier equivocación puede llegar a costar la vida del paciente. Antes, esa preparación sólo se podía recibir en el exterior. Ahora, algunos de los cirujanos especializados, formaron la Sociedad Colombiana de Medicina Láser, en donde cualquier profesional de la física y la salud puede entrenarse. Según el cirujano Hernando Harker, especialista en medicina láser, la única desventaja que ofrece esta tecnología es el costo del equipo. "Las máquinas del rayo se están modernizando cada día. Por eso, es imposible durar con una de ellas más de cuatro años, porque en ese tiempo pasan a ser obsoletas. La solución es que se adquieran en conjunto, para un trabajo multidisciplinario, y así resulta mucho más cómodo y económico", afirma el especialista.

Un grupo de cirujanos colombianos ha formado la Sociedad de Medicina Láser para entrenar profesionales en el campo de la física y la salud.

La más importante aplicación que podrá tener el rayo láser está todavía en investigación. Se llama "terapia fotodinámica" y consiste en la destrucción selectiva de las células tumorales, especialmente de la cabeza, cuello y seno. El tratamiento, si llega a ser posible en un futuro, se realizaría "pintando" todas las células del organismo con un específico. Es decir, un color que no afecta a las que están sanas pero que deja manchadas las cancerosas. Luego, con el rayo láser, se descubren las células enfermas y se eliminan. Sería la solución perfecta para esa temida enfermedad que aún no parece tener remedio. Por ahora, la curación del cáncer con láser es sólo un sueño de los científicos.

De todas maneras, el láser es uno de los más importantes instrumentos empleados en la medicina actual. Con este rayo se logró el viejo sueño de los alquimistas, de ver en un sólo elemento, una fuente de energía capaz de solucionar los principales males de la humanidad. Y aunque también es útil para la producción de armamento bélico, la medicina le ha dado una utilización incomparable en beneficio de la humanidad.

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