Viernes, 24 de febrero de 2017

| 2004/09/19 00:00

Con cautela

Los antidepresivos ahora se deben vender con la advertencia de que en jóvenes y niños pueden tener poca efectividad y aumentar el riesgo de suicidio.

Para los siquiatras no hay duda de que los antidepresivos modernos han marcado una gran diferencia en el tratamiento de la depresión, al menos en adultos. Pero ahora tendrán que ser más cautelosos con su uso en niños y adolescentes. La semana pasada, la Food and Drug Administration -FDA- decidió pedirles a las compañías farmacéuticas que incluyan un manual de advertencia en las cajas de estos medicamentos en el que se explique claramente sus alcances y riesgos. También estableció que los médicos deben decirles a los pacientes que los antidepresivos en niños podrían aumentar el riesgo de que se vuelvan suicidas y que su efectividad en tratar la enfermedad no es mejor que la sicoterapia.

Esta decisión fue tomada luego de examinar una serie de estudios en los cuales los antidepresivos no actuaron mejor que el placebo en el alivio de los síntomas de depresión en jóvenes. Uno de ellos mostró que el medicamento tuvo el mismo efecto que la terapia sicológica o las charlas con un consejero. Además, los niños en tratamiento estuvieron dos veces más propensos a cometer un acto suicida -aunque ninguno en el estudio se quitó la vida- que los que no estaban tomando la droga. Aun así el riesgo general de suicidio es muy bajo. De 100 que tomen antidepresivos, dos o tres tendrán más ideas de suicidio que no tendrían si hubieran tomado placebo. Un estudio en particular mostró que este riesgo se da en los primeros nueve días de tratamiento.

Dos de las investigaciones concluyen que los beneficios de los medicamentos superan los riesgos y que estos últimos pueden controlarse si el paciente se observa de cerca durante las primeras semanas de tratamiento.

En Gran Bretaña una decisión similar se tomó a finales del año pasado porque ninguna de las drogas, excepto Prozac, había sido benéfica en el tratamiento de depresión en jóvenes, y los estudios sugerían que podrían aumentar el riesgo de suicidio.

La medida pone en una encrucijada a los médicos pues ahora saben que deben restringir su uso en adolescentes, pero al mismo tiempo temen que quienes verdaderamente necesitan ayuda ahora no vayan a querer que los traten con esas drogas. Jorge Téllez, de la Asociación contra la Depresión y el Pánico, dice que la medida de la FDA "no significa que los medicamentos no están contraindicados. Lo importante es que los padres sepan los riesgos, tanto de tomarlos como de no hacerlo". Afirma que los estudios no muestran una relación directa entre el medicamento y el intento de suicidio.

También considera que es muy importante hacer un buen diagnóstico y un seguimiento muy cercano a un joven con depresión, así como evaluar la idea de suicidio pues en algunos casos ameritaría internar al paciente en un hospital. "En Colombia los antidepresivos se consiguen sin fórmula médica y se recetan porque si", dice, y agrega que éstos se deben formular sólo cuando se hace una buena evaluación de muchos síntomas como tristeza, pérdida de sueño e ideas de suicidio, entre otros.

Los médicos en Estados Unidos han estado conformes con la decisión, pero son conscientes de que sin los antidepresivos hoy ya no cuentan con una herramienta fuerte para combatir la depresión en los jóvenes, una enfermedad que en países desarrollados es la segunda causa de muerte en este segmento de la población.

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