Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1988/11/21 00:00

COSAS DE MUJERES

Endometriosis: un mal que aqueja cada dia más a mujeres en edad reproductiva. Qué es y cómo tratarlo

COSAS DE MUJERES

Endometriosis es una palabra que se escucha cada vez con más frecuencia en la consulta ginecológica; también es una de las causas más comunes de ingreso de la mujer al quirófano. Sin embargo, pocas mujeres saben qué significa.
Para entenderlo hay que remitirse a la anatomía femenina: dentro del útero existe una membrana llamada endometrio, cuya función normal (receptora del óvulo fecundado) es estimulada por las hormonas que produce el ovario en cada ciclo en determinada fase, éste aumenta su tamaño días después, en el caso que no haya embarazo, se desprende produciendo la menstruación.
Ocurre a veces que las células del endometrio se implantan fuera del útero, en otros lugares de la cavidad abdominal, por ejemplo, en los ovarios, las trompas de Falopio, los ligamentos que sostienen el útero, las paredes pélvicas, los intestinos, el colon, etc. A pesar de estar fuera del útero, estas células de endometrio cumplen normalmente su proceso funcional, es decir, obedecen al ciclo menstrual y, por consiguiente, aumentan su tamaño, se desprenden y sangran, sin importar en qué lugar u órgano estén localizadas. Es posible, por ejemplo, que una paciente presente hemorragia por la uretra si tiene localizadas algunas células de endometrio en ese órgano.
Esta anomalía se conoce como endometriosis. Un mal propio de la mujer en edad reproductiva, puesto que para que se presente es indispensable que haya menstruación.
Hasta el momento, la medicina no ha podido señalar una causa determinada. Al respecto existen varias teorías. Incluso algunos médicos recomiendan a las mujeres jóvenes que toman anticonceptivos orales para posponer un embarazo, hacerlo en dosis muy bajas, pues se cree que estas hormonas pueden originar esa extraña "migración" de las células del endometrio fuera del útero. Pero esta implantación anómala del endometrio puede deberse también a un defecto congénito, a un fenómeno espontáneo o, en forma accidental, ocurrir durante una cesárea o una cirugía, al remover tejido endometrial.
La verdad es que poco puede hacerse para prevenirla. A esto, se suma el hecho de que una endometriosis no es fácil de detectar. Hasta hace unos años, la única forma de hacerlo consistía en la observación directa de los órganos, por medio de una cirugía, en los casos en que el médico sospechaba su existencia. Hoy se diagnostica en forma temprana y con mayor frecuencia, gracias a la laparoscopia, examen que permite una exploración visual de los órganos.
No obstante, en algunos casos una endometriosis puede pasar inadvertida durante años, y casualmente el médico darse cuenta de su existencia durante una cirugía. Esto se debe a que no produce ningún síntoma particular. Lo único que puede hacer sospechar la presencia de una endometriosis es un aumento progresivo en la intensidad del dolor durante los cólicos menstruales. Esto, por la inflamación que se presenta, cada mes, en los diferentes puntos en los que se han formado focos de endometriosis.
A pesar del problema, la mujer presenta una menstruación normal. Sin embargo, cada vez que ésta ocurre, la enfermedad tiene oportunidad de extenderse porque la hemorragia riega las células por la cavidad peritoneal, formando nuevos focos y produciendo, al cicatrizar, numerosas adherencias.
Afortunadamente, incluso cuando está muy extendida, esta es una enfermedad tratable. Es al ginecólogo al que corresponde determinar el procedimiento a seguir, según el caso. El tratamiento médico se basa en la ingestión de hormonas, denominadas gestágenos, o de antihormonas. Estas drogas actúan como inhibidores de la menstruación; al cesar el proceso, cesa el riesgo de propagación.
Los focos pequeños de endometriosis pueden ser cauterizados. En los casos más severos se recurre a la cirugía para la remoción de grandes formaciones de quistes. Es la única solución, y es inminente puesto que un conglomerado de estas células puede configurar con el tiempo, un tumor endometrial.
Cuando la endometriosis se deja avanzar sin tratamiento, puede llegar a producir lesiones muy graves, hasta el punto de destruír los tejidos de los órganos afectados. Esto ocurre con frecuencia en el caso de los ovarios que entonces deben extraerse; cuando el endometrio ocasiona una obstrucción de las trompas, un caso muy común, el cirujano se limita a retirar los focos de endometriosis sin que ello afecte los órganos reproductores.
Es importante saber que el tratamiento de la endometriosis depende principalmente de que sea detectada tempranamente, y esto sólo se logra con una visita regular al ginecólogo. A tiempo, sus efectos serán controlables. En cambio, un descuido puede conducir a un problema definitivo de infertilidad.

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