Martes, 24 de enero de 2017

| 1988/11/21 00:00

CUANDO CALIENTA EL SOL

Si busca protección del sol, el color de las gafas es lo de menos.

CUANDO CALIENTA EL SOL

Si Elton John hubiera leído este artículo, probablemente no habría invertido los miles de dólares que ha pagado por los casi cerca de 800 pares de gafas para el sol que sus seguidores y fans le admiran. Posiblemente también, quienes quieren siempre estar in y con el último grito de la moda, se fijarían en algo más que en la firma del diseñador que le aumenta un cero a la cifra que cancelan por un par de anteojos negros. Estudios recientes han demostrado que, en general, el costo de los anteojos solares no es, ni mucho menos, proporcional a la protección real que ellos ofrecen.
Durante muchos años, los científicos han insistido en la necesidad de proteger los ojos de los rayos ultravioleta del sol. Aseguran los médicos que la cantidad de rayos ultravioleta que recibe el ojo durante un día de playa o de deporte, es suficiente para causar una pérdida temporal de visión llamada fotokeratitis. Aunque ésta se cura con pocos días de tratamiento, una exposición excesiva a esos rayos durante un tiempo largo, puede causar serias enfermedades que, inclusive, pueden conducir a la pérdida de visión.
Aunque los anteojos para el sol no solucionan por completo el problema, pues solamente bloquean parcialmente los efectos perjudiciales del sol, si constituyen una buena protección. La mayoría de los anteojos permite el paso del 40% de los rayos ultravioleta A -una parte del espectro de la luz ultravioleta- y 30% de los rayos ultravioleta B. Sin embargo, algunos expertos consideran que estos estándares son demasiado laxos. Y a toda la mitología sobre los anteojos negros se agrega el hecho de que, por lo general, no hay información suficiente en las gafas que se venden, para que el consumidor conozca la calidad de los anteojos de sol. El alto precio de unas gafas negras no garantiza necesariamente que povean el máximo de protección. La mayoría de quienes usan anteojos para protegerse del sol tienen la falsa creencia de que mientras más oscuros sean, mejor. Falso. La protección que brinda un par de anteojos negros no es proporcional a su oscuridad. La calidad de unas gafas para el sol depende de los químicos que se utilizan para su fabricación y no de su color.
Pero los anteojos que se venden a lo largo y ancho del mundo, marcados y recontramarcados por firmas de diseñadores famosos que hacen negocio con la moda y la vanidad, no traen información alguna al respecto. Por esta razón hay quienes creen que sería conveniente expedir normas que exijan a los fabricantes de gafas para el sol incluír información sobre el grado de protección que ofrecen.
Mientras esto se vuelve realidad, es conveniente conocer los riesgos que se corren al exponer los ojos al sol, para poder tomar medidas preventivas. Los médicos sostienen que, por ejemplo, un deportista que pasa gran parte del tiempo al aire libre, lo mismo que cualquier persona que decide hacer una larga caminata, debe usar anteojos de sol. Si hay suficiente sol como para una quemada, lo mejor es protegerse los ojos, pues falta aún mucho por saber sobre los efectos de los rayos ultravioleta. Y más vale prevenir, que tener que lamentar.
Si usted posee un par de gafas oscuras, pero no sabe el tipo de protección que ofrecen, puede acudir al optómetra para que los recubra con una capa protectora que filtra los rayos ultravioleta. Si va a adquirir algunos verifique que sean los adecuados, pues de pronto por estar in, sus ojos corren el riesgo de quedar out.

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