Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/07/13 00:00

Curar sin invadir

Los métodos no invasivos para tratar lesiones en el cerebro son una esperanza real para muchos pacientes.

Hasta hace poco los tumores en el cerebro requerían una operación invasiva con profundas incisiones. Lo usual era ver a los pacientes con la cabeza afeitada y heridas por todo el cráneo que hacían necesaria una prolongada hospitalización. Pero en los últimos años se han desarrollado métodos más eficaces para intervenir la parte más compleja del cuerpo humano. Se destacan el bisturí gamma y el acelerador lineal.

Ambos penetran las profundidades del cerebro humano sin necesidad de abrir el cráneo. El bisturí gamma, a pesar de su nombre, es un conjunto de pequeños haces de rayos gamma que, manejados de una manera específica, se convierten en un instrumento de alta precisión. Al paciente se le inmoviliza la cabeza con un marco y mediante una resonancia electromagnética se establece la localización exacta del tumor. Luego se le pone un casco metálico con 201 aberturas, por las que después pasarán las radiaciones de Cobalto 60, un isótopo radiactivo. Cada rayo por sí solo es inocuo pero al confluir todos en el punto previamente establecido adquieren la capacidad de destruir una lesión o de frenar su crecimiento, dependiendo de su clase y tamaño. Por su estructura el bisturí gamma sólo permite tratar lesiones ubicadas en la cabeza.

El acelerador lineal trabaja con fotones y, a diferencia del bisturí gamma, libera la radiación por un solo punto, de manera que el aparato debe moverse para llegar a toda la lesión. Este equipo es adaptable y se puede usar para tratar lesiones ubicadas en otras partes del cuerpo, como la médula espinal.

"No hay diferencias importantes entre uno y otro, las que hay están dadas por la ubicación y el tamaño de la lesión", dice el doctor Edwin Ruiz, director médico del Hospital Central de la Policía Nacional y coordinador de neurocirugía y radiocirugía de la Clínica del Country. Ambos tratamientos, al igual que otros que también se rigen por el principio de la radiación, tienen ventajas y desventajas. En primer lugar son no invasivos, ambulatorios y al irradiar únicamente la lesión evitan al máximo tocar estructuras aledañas sanas. Las desventajas son de tipo económico. El bisturí gamma, por ejemplo, requiere una inversión que oscila entre 3 y 3,5 millones de dólares. Las pastillas de cobalto, que deben ser cambiadas cada cinco o seis años, pueden costar un millón de dólares. En Colombia no hay ninguno y los que existen en otros países de Latinoamérica muchas veces están fuera de servicio por falta del cobalto. El más accesible se encuentra en el Gamma Knife Institute de la Universidad de Miami.

El acelerador lineal, que sí se encuentra en Colombia, es menos costoso pero necesita un software que puede llegar a valer alrededor de 300.000 dólares. Es por eso que de los casi 10 equipos que hay en el país sólo algunos funcionan en la actualidad, como el de la Clínica Imbanaco de Cali, el de la Clínica de las Américas de Medellín y el de la Clínica del Country en Bogotá. El costo del tratamiento es de 10.500.000 pesos.

El mayor éxito de este tipo de tratamiento se da en las malformaciones vasculares de hasta tres centímetros, en las que su efectividad es de alrededor de 98 por ciento. "Realmente son un buen procedimiento para lesiones pequeñas de tipo vascular. En el tratamiento de tumores son un complemento muy importante de la cirugía", concluye el doctor Ruiz.

Páginas web relacionadas

Gamma Knife Institute at de University of Miami / Jackson Memorial Medical Center

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.