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| 12/11/1989 12:00:00 AM

¿DE QUIEN SON TROMPAS?

Los cinco mayores riesgos para la fertilidad femenina.

No se necesita que una mujer presente problemas funcionales o estructurales de su aparato reproductivo para que eventualmente se vea enfrentada a problemas de infertilidad. Hay síntomas de desórdenes que pueden poner en peligro la maternidad de una mujer,síntomas que puede reconocer fácilmente el ginecólogo si lleva la historia clínica de la paciente y que ella también puede identificar si está bien informada.
En general, puede decirse que hay cinco enfermedades que pondrían en peligro la fertilidad femenina. Pero también hay que decir que existen Formas de detectarlas y tratarlas. SEMANA ha hecho un breve resumen de ellas con el objeto de aportar la información mínima y básica al respecto.

VERRUGAS GENITALES
Las verrugas genitales,conocidas científicamente como condilomas, son causadas por una de las más de 50 variedades del virus papiloma humano (V.P.H.), que puede ser transmitido de persona a persona durante el contacto sexual (si una mujer está contagiada debe abstenerse de relaciones sexuales hasta que esté curada). Son pequeños abultamientos firmes de coloración rosada oscura o roja, que pueden crecer aisladamente o en grupo en la parte externa del área genital. Pero también pueden presentarse en las paredes de la vagina o del cuello del utero. Con frecuencia, quienes las presentan, experimen tan irritación,ardor o sangrado.
Las verrugas,tanto externas como internas, pueden ser diagnosticadas a simple vista durante un examen ginecológico regular. El virus también puede causar anormalidades del cuello del útero que no presentan síntomas y que no se pueden ver sino con la ayuda de un instrumento llamado colposcopio. El tradicional test Pap puede detectar las anormalidades del cuello uterino que pueden deberse a una infección con el V.P.H.
Hoy por hoy, una evidencia circunstancial sugiere que este virus es la causa, o al menos factor determinante, del desarrollo de algunos casos de cáncer del cuello del útero (dos tipos de V.P.H., los números 16 y 18, son con frecuencia asociados con este tipo de cáncer). Como resultado, mujeres con historia clínica de verrugas genitales deben hacerse una prueba Pap al menos una vez al año.
Las mujeres adolescentes o en lo 20, sexualmente activas, con más de una pareja, son las de más alto riesgo. Fumar, el uso de anticonceptivos orales o una historia clínica de herpes genital y otras enfermedades de transmisión sexual pueden aumentar el riesgo de cáncer.
Si la verruga o verrugas son extirpadas, la mujer puede estar curada. Algunas veces,sin embargo, quedan algunas células infectadas y es por es que las verrugas pueden volver a aparecer. El método preferido para trata las verrugas es la aplicación de ciertas soluciones líquidas. Pero también pueden ser extirpadas por congelación con nitrógeno líquido, cauterizadas o destruidas con láser. Pero el tratamiento mas nuevo, recientemente aprobado por el Departamento de Drogas y Alimentos de Estados Unidos,implica la inyección de interferón, una droga antiviral, directamente en el área afectada tres veces a la semana por un período de tres semanas.El porcentaje de éxito es del 42%.

CLAMIDIA
Es una de las enfermedades más comunes de transmisión sexual y una de las mayores amenazas a la fertilidad de la mujer. Con frecuencia no presenta síntomas y pueden pasar años sin que sea detectada o tratada. Si esto sucede, la infección puede extenderse al útero, las trompas de Falopio y los ovarios, lo cual puede causar no sólo inflamación y bloqueo de las trompas, sino que aumenta el riesgo de infertilidad y de embarazos ectópicos. En cuanto a los riesgos, son mayores para mujeres con más de un compañero sexual y para aquellas que tienen alguna enfermedad transmitida sexualmente.
Aunque raramente la clamidia presenta síntomas, cerca del 30% de las contagiadas se quejan de ardor o rasquiña en el área genital, flujo vaginal, eliminación de orina frecuente o dolorosa, o un dolor difuso y permanente en el área pélvica. Los hombres contagiados con frecuencia notan más los síntomas, que incluyen dolor al orinar, ardor e inflamación de la uretra (el conducto por donde fluye la orina desde la vejiga) y flujo del pene. Si el hombre es quien tiene la infección, los dos deben acudir al médico.
Como los síntomas de la clamidia son prácticamente inexistentes, si una mujer ha tenido varios compañeros sexuales o presenta algunos de los otros factores de riesgo mencionados, lo mejor que puede hacer es acudir al médico, para pedirle un examen específico para verificar si tiene la enfermedad. La clamidia puede ser fácilmente tratada: 7 días de antibióticos tomados es generalmente la prescripción adecuada. También el compañero sexual debe ser tratado hasta que los dos estén libres de la infección. Si una persona está infectada y lo sabe, debe abstenerse de relaciones sexuales, pues puede contagiar a su pareja. Sólo puede reanudarlas cuando haya seguridad de que la infección está superada. Para prevenir el contagio, los expertos aconsejan un examen anual y cada vez que se cambie de pareja sexual.

PELVIS INFLAMADA
Esta es una de las enfermedades ginecológicas más serias que afectan hoy en día a la mujer. Muchas veces es el resultado de casos no tratados de clamidia yo gonorrea, pero también puede ser el resultado de un aborto, un parto o la inserción de un dispositivo intrauterino. Sin embargo, la inflamación de la pelvis es la causa de infertilidad más comunmente prevenible, y también la causa principal de los embarazos extrauterinos. La enfermedad es más común en mujeres menores de 25 años con más de una pareja sexual y en aquellas que han tenido alguna enfermedad transmitida sexualmente.
Hay una amplia gama de síntomas, desde ninguno en absoluto hasta flujo vaginal con olor desagradable, eliminación dolorosa de orina, dolor en la parte baja del abdomen, sangrado anormal del útero, fiebre, escalofríos, náuseas y vómito. No es muy fácil detectar la enfermedad con precisión, pero se han desarrollado una serie de pruebas que pueden llevar al ginecólogo en la dirección correcta: un examen pélvico de rutina puede determinar si hay inflamación o ablandamiento de los órganos reproductivos; los tests para detectar enfermedades de transmisión sexual pueden ayudar también en su hallazgo, lo mismo que pruebas de sangre.
Como la inílamación de la pelvis puede confundirse fácilmente con apendicitis o embarazo ectópico, se puede requerir una cirugía menor para confirmar el diagnóstico. Algunas veces el diagnóstico necesita un examen con ultrasonido, un método indoloro que recoge imágenes internas de los órganos examinados. Una vez diagnosticada la enfermedad, el tratamiento se hace a base de antibióticos tomados por un período de 10 a 14 días .

EMBARAZO ECTOPICO
En un embarazo normal, el óvulo fertilizado se implanta en la pared uterina. En uno ectópico, el óvulo se aloja y se desarrolla en otra parte, usualmente en las trompas de Falopio. Cuando el embrión crece hasta el tamaño más o menos de una bola de golf, volviéndose demasiado grande para el lugar donde se aloja, revienta la trompa y el embarazo termina.Esto puede causar una hemorragia mortal.
Un cierto número de factores pueden ser responsables de los embarazos extrauterinos: trompas dañadas, anormalmente estrechas o bloqueadas; endometriosis. Un embarazo ectópico anterior aumenta el riesga en un 10 ó 15% y las mujeres que han sufrido inflamación de la pelvis tienen siete veces más riesgos. Estos síntomas se presentan antes de que se reviente la trompa: dolor en el abdomen y el hombro, sangrado vaginal debilidad, dolor de cabeza, mareos, malestar general.
Para detectar un embarazo ectópico se requieren varias pruebas: un examen ginecológico y uno de sangre, para determinar si hay embarazo; ultrasonido para confirmar que el embarazo no se desarrolla en el útero; lamparoscopia para revisar las trompas de Falopio, y culdocentesis.
No hay nada que hacer para evitar un embarazo ectópico, pero se pueden evitar las peores consecuencias (dolor extremo, pérdida de una trompa o del bebé) si se consulta bien pronto al médico, si no se ha tenido un período menstrual o si se notan síntomas poco comunes. La cirugía para evitar daño interno grave es el procedimiento aconsejable. La buena noticia es que cada día más se detectan a tiempo los embarazos ectópicos antes de que se produzca el daño en las trompas, gracias a los cada vez más refinados exámenes para diagnosticar embarazos, y al ultrasonido.

ENDOMETRIOSIS
La endometriosis se desarrolla cuando el tejido del útero, o endometrio, se desprende durante la menstruación y se aloja en los ovarios, las trompas de Falopio, la superficie exterior del útero o del intestino o en cualquiera otra parte del abdomen. Aunque es un crecimiento anormal, el tejido responde al ciclo hormonal femenino, se separa y sangra como si estuviera aún en el útero. Pero a diferencia de la menstruación, esta sangre no tiene adónde ir, así que el área se inflama y cuando sana se forma una cicatriz que produce daño y puede causar infertilidad.
Aunque muchos científicos han intentado determinar qué es lo que produce la endometriosis, ninguno ha podido definir sus causas, de tal forma que el origen de la enfermedad permanece en el misterio.
Las mujeres con mayor riesgo de sufrir de endometriosis son aquellas que tienen madres o hermanas con el mismo problema, lo cual aumenta siete veces sus posibilidades. Aparte de esto, nadie sabe por qué unas mujeres desarrollan esta enfermedad y otras no. Con frecuencia se diagnostica en mujeres entre 25 y 35 años.
Aunque muchas mujeres no presentan sintoma alguno, las quejas más comunes son cólicos menstruales, dolor durante las relaciones sexuales, infertilidad y sangrado espeso o irregular. Muchos casos de endometriosis pueden descubrirse durante un examen ginecológico regular, pero el único método seguro para diagnosticar la enfermedad es la laparoscopia.
El tratamiento incluye terapia con hormonas que bien pueden ser píldoras anticonceptivas o, más comúnmente, un derivado de la hormona masculina, testosterona, que temporalmente interrumpe el suministro natural de estrógeno. Este derivado crea una pseudomenopausia durante la cual el tejido endometrial se contrae. Pero esta terapia puede tener efectos colaterales: oleadas de calor, disminución del tamaño del seno, acné, dolores y depresión. Si la terapia hormonal no funciona, pedazos de la endometriosis pueden extraerse quirúrgicamente, dejando intactos los órganos reproductivos. Un último recurso en casos extremos es la histerectomía con la extirpación de los ovarios. En manos de un experto, el láser puede ser también efectivo en el tratamiento de la endometriosis.
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