Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/10/10 00:00

DE TAL PALO, TAL COLON

DE TAL PALO, TAL COLON

Recientes investigaciones revelan fuerte evidencia sobre la predisposición genética al cáncer del colon las investigaciones sobre el cáncer no se detienen y podría decirse, sin exageración, que todos los años hay un nuevo descubrimiento al respecto. El más reciente tiene que ver con los cánceres de recto y colon.

Un estudio adelantado en la Universidad de Utah indica que cerca de la tercera parte de los norteamericanos de raza blanca tienen una predisposición genética a esos tipos de cáncer.
Sin embargo, el gene o genes responsables de ello no se conocen aún y es desconocido también el exacto grado de riesgo. Los descubrimientos señalan que parientes cercanos de pacientes con cáncer de colon o del recto, deben ser especialmente cuidadosos y seguir las recomendaciones médicas de realizarse chequeos frecuentes para poder determinar en forma oportuna y temprana posibles signos de la enfermedad. La evidencia hace énfasis en que esos tipos de cáncer surgen de una combinación de factores géneticos y ambientales, pero eso no obsta para que los científicos recomienden a los parientes de personas con esos tipos de cáncer, seguir dietas ricas en fibras y bajas en grasas.

Los cánceres de colon y recto son unos de los más comunes, junto con los de pulmón en los hombres y de seno en las mujeres. Las investigaciones sugieren que cerca del 53% de los pacientes con cáncer del colon tienen una predisposición hereditaria a la enfermedad, razón por la cual se recomienda que parientes de enfermos de cáncer de colon y recto comiencen sus chequeos de rutina a edades más tempranas que las demás personas. Los científicos habían planteado la hipótesis de la relación de esos tipos de cáncer con defectos genéticos. Para no ir más lejos, el año pasado, en Inglaterra se reportó fuerte evidencia en este sentido, evidencia que fue confirmada en el estudio de la Universidad de Utah. Sin embargo, este estudio no hace referencia a ningún gene defectuoso específico, pero es el primero en confirmar la tesis de la predisposición hereditaria de esas enfermedades, según lo revela The New York Times en una reciente edición.

Hay una estrecha correlación, revela la investigación, entre el desarrollo de los cánceres de colon y recto y la existencia de ciertos pólipos que con frecuencia preceden a esos tipos de cáncer. El estudio se refiere sólo a blancos norteamericanos y del norte de Europa especialmente, por lo cual no hace extensivas sus afirmaciones a toda la población. No se sabe pues, si otros grupos raciales son portadores de riesgos semejantes.

Los científicos de Utah sostienen: "Nuestro estudio sugiere que una susceptibilidad genética está presente en la mayoría de las personas que tienen en común pólipos adenomatosos en el colon, crecimientos benignos en el intestino que con frecuencia preceden el desarrollo del cáncer". Por otra parte, afirman que hay cierta evidencia de que algunos genes del cáncer, oncogenes, que han sido ampliamente estudiados, pueden contribuir al desarrollo de las enfermedades en cuestión. Pero no se excluye la posibilidad de que sea una combinación de factores, genéticos y ambientales, particularmente factores dietéticos, la causa de esos cánceres. Muchas grasas y muy poca fibra en la dieta son los factores más señalados como los culpables del incremento del riesgo de contraer cáncer del colon o del recto.

Por otra parte, investigadores de las universidades de Johns Hopkins en los Estados Unidos y Leiden en Holanda, afirman que los resultados de otros estudios adelantados soportan el concepto de que los cánceres de colon y recto se derivan de los adenomas benignos, en un proceso de múltiples pasos que incluye la acción de los oncogene conocido y la falla en sus funciones de otros genes que son normalmente responsables de suprimir la acción de los oncogenes y de prevenir, por consiguiente, el desarrollo del cáncer.

Los especialistas en cáncer consideran que estas investigaciones aportan resultados muy importantes y hacen énfasis en la necesidad de que personas con antecedentes de cánceres de colon o recto en su familia sean más regulares y cautelosos con sus controles de rutina. Insisten en que las personas de más de 40 años deben hacerse examen del recto una vez al año; los mayores de 50 deben hacerse, también una vez al año, exámenes de materias fecales, lo mismo que exámenes del colon cada tres. Y como regla general, es conveniente llevar una dieta rica en fibra y pobre en grasas.

Aunque los descubrimientos no han podido identificar los genes que pueden causar los cánceres de colon y recto, lo cierto es que la evidencia de la predisposición genética es suficiente como para no desestimar las advertencias de los médicos. Además, estos hallazgos permiten identificar más fácilmente las personas con alto riesgo de contraer la enfermedad. Y esto ya es bastante. --

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