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| 10/26/1987 12:00:00 AM

Y DE TU HIJO QUE?

Nuevas técnicas para descubrir en el feto posibles defectos

Y DE TU HIJO QUE? Y DE TU HIJO QUE?
Es común que la palabra embarazo esté acompañada de temores. En algunas mujeres porque tienen miedo de quedar esperando, en otras, porque temen no quedar. Pero tal vez la preocupación principal que envuelve al embarazo es la que asalta, a una mujer ya encinta, de saber si su hijo será normal. Hasta hace pocos años la posibilidad de conocer los riesgos de anormalidad y malformaciones en un feto era tan sólo una meta más de la ciencia. Hoy es una realidad que día a día, para tranquilidad de muchas y desasosiego de otras, descubre nuevas técnicas de exploración fetal que permiten a la futura madre saber, antes de nacer, qué tan sano será su hijo.
La más antigua y por lo tanto la más utilizada de estas pruebas es la llamada "amniocentesis", que consiste en extraer células obtenidas del fluido alrededor del feto en el saco amniótico para descubrir defectos de nacimiento como el Síndrome de Down --causa principal del retardo mental--, problemas congénitos y hereditarios e incluso para medir, por ejemplo, la madurez del pulmón del feto. El inconveniente de esta prueba es que, ademas de que sólo puede ser aplicada en el cuarto mes de embarazo, los resultados no están disponibles sino hasta dos semanas después de haberse realizado, prolongando así un período durante el cual el aborto es más complicado, tanto física como emocionalmente.
Ante esta dificultad, los científicos han desarrollado dos nuevos exámenes que, aunque amplían las posibilidades de exploración fetal y permiten la medición en un período más temprano del embarazo, son tan nuevos que en algunos aspectos aún se encuentran en la etapa experimental. Se trata del Chorionic villus sampling o biopsia de la vellosidad coriónica y del Alpha fetoprotein screening o análisis de la alfa-fetoproteína. El primero de ellos, consistente en la extracción de una muestra de la vellosidad que recubre la placenta, tiene la ventaja de que puede ser practicado éntre las primeras 9 y 11 semanas de embarazo, además de que los resultados se conocen en pocos días.
El problema está en que, a pesar de que este tipo de pruebas en sí mismas presentan el riesgo de provocar un aborto, ésta, en particular, resulta más peligrosa. Mientras la amniocentesis causa la muerte del feto en por lo menos uno por ciento de los casos, en la biopsia de la vellosidad coriónica esta cifra asciende a 1.9%. Los investigadores no saben exactamente cuán peligroso es el test coriónico comparado con la amniocentesis, pero algunos de ellos argumentan que estas cifras no son confiables ya que algunas de las mujeres sometidas a la prueba hubieran tenido ese aborto de todas maneras.
El segundo procedimiento, el alfafetoproteína, es un test de sangre utilizado principalmente para detectar defectos en el tubo neural --el cual forma la espina dorsal y el cerebro--, aunque se aplica también para indicar cuándo existen indicios del Sindrome de Down. En sí mismo, este test no plantea peligros para el feto, pero sus resultados hasta el momento se pueden tomar únicamente como indicadores, ante lo cual algunos críticos han expresado su preocupacion de que en los exámenes de seguimiento la cantidad de fetos normales que se pierda pueda llegar a ser mayor que el número de fetos defectuosos que se detecten.
Esta prueba, a través de la cual se toman muestras de la sangre de la mujer para medir los niveles de la fetoproteína alfa --una sustancia que el feto secreta en el fluido amniótico y que entra al torrente sanguíneo de la madre-- fue desarrollada para detectar los defectos de nacimiento que ocurren cuando el tubo neural no cierra completamente durante el desarrollo temprano del feto. Cerca de la mitad del tiempo el tubo está abierto en la punta y el bebé nace con un cerebro rudimentario o sin cerebro. Estos niños están muertos al nacer o mueren poco después.
En el resto de los casos la abertura se encuentra a lo largo de la espina dorsal y una porción de su columna nerviosa permanece expuesta. De estos bebés se dice que tienen columna bífida y, además de tener paralizada la región inferior de la espina abierta, algunos de ellos nacen con hidrocefalia, otros pueden ser retardados mentales y la mayoría no tiene control del intestino ni de la vejiga. Los defectos del tubo neural se presentan en por lo menos uno de cada mil bebés y en la mayoría de los casos no hay nada en el historial clínico de la madre ni en los antecedentes familiares para sospechar que el niño nacerá con problemas neurales. La única forma de encontrar este tipo de afecciones en el feto es a través del análisis de las proteínas sanguíneas.
La aplicación de esta prueba, practicada durante la decimasexta semana de embarazo, ha permitido además descubrir que no sólo los niveles altos de proteína fetal en la sangre de la madre son un indicio de que el feto podría tener defectos en el tubo neural, sino que también los niveles bajos son indicadores de defectos cromosomáticos, el más común de los cuales es el Síndrome de Down. Hasta entonces (1984) no era normal que los médicos recomendaran a las mujeres la amniocentesis, a no ser que éstas tuvieran por lo menos 35 años, edad en la cual los riesgos de tener un hijo con retardo mental (en 1 de 270 casos) es casi el mismo de perder el bebé por la aplicación de la prueba.
Esta es otra de las teorias médicas que parece quedar sin piso con la aplicación de estos exámenes. Según estudios realizados por expertos, el 80% de las mujeres que tienen hijos con el Síndrome de Down están por debajo de los 35 años. Aurique los riesgos individuales de estas mujeres de tener un niño con problemas son aún considerados bajos, se ha podido establecer que muchas madres menores de 35 años dan a luz bebés defectuosos.
Ante estos descubrimientos, lo que parece más claro es que toda futura mamá debería someterse a este tipo de pruebas. Pero tendrán que pensarlo más de dos veces, pues ahora la disyuntiva es: padecer nueve meses de temores preguntándose si su hijo será sano o no, o saber de antemano que no será normal y enfrentarse a la decisión de si lo tiene o no.--

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