Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/06/15 00:00

Despertares

Pacientes con Parkinson, tumores cerebrales y otras enfermedades han encontrado en la unidad de estereotaxia y radiocirugía del centro médico Imbanaco, en Cali, una esperanza para mejorar su calidad de vida.

A los 18 años John Jairo Grajales era un muchacho feliz que soñaba con estudiar en la universidad. Le gustaban los deportes, la rumba, salir con su novia, ir al cine. Llevaba una vida normal hasta que, sin previo aviso, sus músculos comenzaron a endurecerse. Perdió el control de sus movimientos y le diagnosticaron distonía muscular deformante, una dolencia que provoca fuertes e incontrolables movimientos en el cuerpo y llega a deformar su apariencia. "Me fui convirtiendo en un monstruo que asustaba a la gente".

Doce años después su caso llegó a los doctores Gerardo Hernández y Bernardo Pérez, directores de la unidad de radiocirugía y estereotaxia del centro médico Imbanaco especializado en pacientes con Parkinson y movimientos anormales. Ambos pensaron que John Jairo podría beneficiarse de la cirugía estereotáctica, o palidotomía, que permite llegar a zonas del cerebro de difícil acceso mediante minúsculas incisiones y reparar las lesiones que causan. "Estos procedimientos son de gran utilidad para pacientes con lesiones pequeñas de localización profunda en el cerebro".

El caso de John Jairo era bastante difícil porque "se requería abordar un área determinada para el control de estos movimientos anormales, el 'globus pallius', ubicado en la mitad del cerebro", señala Pérez. Los especialistas ubicaron con un electrodo a través de coordenadas el punto exacto y produjeron una lesión por radiofrecuencia para interrumpir la información del movimiento en el cerebro alterado por la enfermedad.

Bernardo Pérez estuvo en la Universidad de Pittsburgh capacitándose como fellow en radiocirugía y cirugía estereotáctica. Por su parte Gerardo Hernández pasó varios años en las universidades de Harvard, Illinois y Alabama. Regresó a Cali para trabajar con el Hospital Universitario del Valle en 1995, donde se convirtió en pionero de la cirugía neurológica con paciente despierto en Colombia. Esta es una técnica en la cual se canalizan dos venas, una para la administración de analgesia y la otra para la administración de un medicamento que produce sedación para con posterioridad realizar la resección de una lesión cerebral. Para esto es necesario tener el paciente despierto mientras se estimula la corteza cerebral y se identifican las zonas que tienen función motora. De esta forma el médico puede precisar la mejor ruta de entrada al cerebro sin que se altere ninguna de sus funciones. John Jairo recuperó la capacidad de controlar sus movimientos y la vida que sentía perdida después de 12 años de estar amarrado a una prótesis.

A José Rafael Molina, un motorista de 46 años, oriundo de La Cruz, Nariño, el mal de Parkinson lo incapacitó desde hace seis años. Para él la estereotaxia también se convirtió en la última alternativa y la "salvación y el milagro", como él mismo dice, al tiempo que extiende con firmeza su mano ahora libre del temblor del Parkinson. "Fueron años difíciles porque el temblor cada vez es más intenso, los medicamentos no hacen efecto y uno termina dependiendo de la familia. Terminé recluido por completo en mi casa y no quise salir a la calle. Es una tragedia". A José Rafael le practicaron la misma cirugía que a John Jairo pero dirigieron el electrodo hasta el tálamo, en el fondo del cerebro, y produjeron la descarga eléctrica que de inmediato acabó la enfermedad.

Igual fue el caso de Héctor Henao, jubilado de 73 años, que el pasado 6 de febrero sufrió una convulsión y posteriormente perdió agilidad para hablar. "No encontraba las palabras y en algunos casos se me olvidaba hasta el nombre de mis hijos", comenta el paciente, al que se le diagnosticó un tumor maligno en la base del cerebro. Héctor fue intervenido mediante radiocirugía sin practicarle una sola incisión en su cráneo. El tumor desapareció en su totalidad, recuperó el habla y no presentó daños colaterales.

A pesar de que la estereotaxia garantiza entre 60 y 90 por ciento de posibilidades de éxito, estos procedimientos que se realizan en Colombia desde mediados de la década anterior son poco conocidos. La unidad de radiocirugía y estereotaxia del centro médico Imbanaco, que se presentó en sociedad la semana pasada, reúne las mejores condiciones para biopsia cerebral, cirugía guiada por estereotaxia y cirugía para Parkinson y movimientos anormales. La posibilidad más novedosa es la radiocirugía para el tratamiento de pacientes con tumores benignos, malignos y malformaciones vasculares gracias a la radiación focalizada y guiada por estereotaxia, una operación ambulatoria que no deja ninguna herida quirúrgica ni supone riesgos anestésicos.

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