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| 7/20/1987 12:00:00 AM

DIETA RIMA CON CRISPETA

El maíz tostado, último invento de los investigadores para adelgazar.


Dietas hay para todos los gustos, para todas las necesidades. Pero la que acaba de inventar un profesor de 40 años de la Universidad de Boston, parece sobrepasar todos los límites de la imaginación. La leyenda del maíz tostado, símbolo folclórico de las funciones de cine en todo el mundo, parece arrancar del pasado cuando Quadequina--un malgeniado indio norteamericano--regaló un saco repleto de crispetas a los peregrinos que celebraban su primera cena de Acción de Gracias en 1621. Los "beneficiados", que no sabían qué hacer con ese exótico regalo, por simple aburrimiento lo mezclaron con leche y miel.

El profesor Joel Herskowitz ha publicado un libro titulado "La dieta del maíz tostado", según la cual este alimento puede convertirse en la base de una alimentación balanceada que detenga la gordura. El libro que miles de personas están siguiendo seriamente y al pie de la letra, prescribe un régimen de 21 días para una reducción de calorías equivalente a un menú constante de pescado asado y verduras frescas. Como tres semanas con maíz tostado se puede convertir en una verdadera tortura, se incluyen innumerables recetas que convierten esos pequeños granos blancos en auténticas maravillas gastronómicas: pimentones verdes rellenos con maíz, una cacerola con papas y maíz y la receta favorita del autor, pollo horneado, relleno de crispetas.

Herskowitz, un hombre que se la pasa haciendo bromas pero que se pone muy serio cuando se trata de su dieta, sostiene que en la cocina no hay un aroma más delicioso que el maíz tostándose en una olla con la tapa puesta o en las máquinas sofisticadas que las señoras tienen al lado del "ayudante de cocina".

Por supuesto, el libro y su dieta no son producto del azar. Son el resultado de investigaciones adelantadas en el centro contra la diabetes de la misma Universidad de Boston. Es una dieta equilibrada nutricionalmente. El maíz servido sin sal ni mantequilla tiene tanta fibra como la que necesita el organismo y apenas 30 calorías. Y no hay que comerlo rápidamente, dice el profesor: "El secreto está en masticarlo, sentir que se disuelve, que se integra al organismo. No hay que comerlo de prisa porque sus propiedades pueden disminuir".

Herskowitz es una prueba viva de los efectos del maíz tostado. Hubo una época durante la cual pesaba 100 kilos y su vida se había convertido, según lo confiesa en el libro, en una obsesión permanente por la comida. Comía por simple impulso, como si fuera necesario devorar y devorar montañas de alimentos. Tres años atrás, al comprarse una máquina para tostar maíz descubrió que podía reducir la cantidad de comida si tenia la perspectiva agradable de comerse una tibia, olorosa y deliciosa porción de crispetas. Fue la solución. Poco a poco esta variedad fue sustituyendo otros alimentos, comenzó a experimentar con otros sabores y variedades hasta lograr una serie casi infinita de recetas. Al principio muchos eran escéptieos sobre los resultados, pero las numerosas consultas que recibe a diario prueban que el maíz tostado, además de compañía en el cine, también sirve para reducir y controlar el peso. -
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