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| 6/25/1990 12:00:00 AM

EL ENEMIGO SILENCIOSO

Todo parece indicar que en un futuro cercano, la ciencia podrá evitar los desastrosos efectos del derrame cerebral.

Sin previo aviso, hombres y mujeres jóvenes y saludables pueden convertirse en sus víctimas.
El riesgo aumenta con la edad y se dobla cada decada después de los 45. Una de cada cuatro víctimas muere en el lapso de un mes. Se trata del derrame cerebral, que figura en la lista de las enfermedades letales al lado del infarto y el cáncer.

Pero no es la muerte el mayor temor de las personas frente al derrame, sino la parálisis, la pérdida de la capacidad para hablar y para entender y, con todo ello, la preocupación de convertirse en una carga para la familia y de perder control de la propia vida. Por eso no resultan sorprendentes los relatos de algunos gerontólogos, en el sentido de que sus pacientes les piden que, en caso de que sufran un derrame cerebral, los dejen morir en paz.

A pesar del horror que significa para muchos la posibilidad de sufrir un derrame cerebral, la ciencia ha hecho grandes progresos en esta materia. La prueba es que el porcentaje de derrames y la tasa de muertes por esta causa han disminuido significativamente en los últimos 30 años. Esto se debe, en gran parte, al descenso en el consumo de cigarrillo y al progreso de los tratamientos de la hipertensión, de los niveles altos de colesterol en la sangre, de los infartos y de la diabetes, que son los cinco principales factores de riesgo. Por otra parte, las modernas tecnologías, que incluyen aparatos que permiten diagramas e imágenes del cerebro, sus vasos sanguíneos y sus actividades metabólicas, han sido de gran ayuda para los médicos, pues permiten detectar condiciones que pueden conducir al derrame o causar complicaciones en los pacientes que ya han sufrido uno. Y aunque aún se desaprueban los procedimientos quirúrgicos para su prevención, existen varios estudios que confirman la efectividad de ciertas drogas.

Pero, sin duda, la mejor noticia en esta materia es que, en los próximos años, los médicos podrán ser capaces de evitar los efectos más desastrosos del derrame. Las investigaciones que vienen adelantándose en la actualidad, empiezan a revelar algunas formas de proteger las células del cerebro de las consecuentes lesiones después de que una arteria cerebral se rompe o se obstruye. Incluso se asegura que, para finales de este año, hay probabilidades de que los científicos hayan desarrollado químicos capaces de impulsar la regeneración de las conexiones vítales entre las células cerebrales, las cuales se deterioran tras un derrame. Hace sólo dos semanas, científicos de la Universidad John Hopkins de Baltimore (Estados Unidos) lograron uno de los mayores avances en la historia de la neurología: multiplicar en laboratorio células cerebrales humanas. Según la revista científica Science, este logro podría permitir en un futuro reemplazar el tejido perdido en el cerebro después de un derrame, ya que es precisamente por la muerte de las neuronas que se presenta la parálisis, la pérdida del habla y de la sensibilidad.

Para muchas personas, el riesgo de un derrame viene escrito en sus genes. En múltiples casos, uno de los padres o ambos han muerto a causa de un derrame cerebral o de infarto antes de llegar a los 50 años, lo cual significa que hay una predisposición familiar, generalmente caracterizada por presión arterial alta o elevados niveles de colesterol en la sangre. De ahí la importancia de conocer la historia clínica familiar, pues es indispensable mantener estrechos controles medicos sobre aquellas personas de alto riesgo, para evitar que este enemigo silencioso ataque cuando menos se lo espera.

Para aquellos cuyos antecedentes familiares anticipanuna posibilidad de derrame, los médicos aconsejan dietas bajas en grasas y sal, acompañadas por programas de ejercicios controlados, e incluso, en muchos casos, se hace necesario complementar el tratamiento con drogas para controlar la hipertensión. Se ha probado que si se logra mantener la tensión en los niveles normales, se reducen drasticamente los riesgos de infarto y de derrame cerebral.

Un síntoma de alarma para un médico puede ser un sonido suave que acompaña a cada latido del corazón y que se puede escuchar por medio de un estetoscopio. Es una especie de soplo, con frecuencia causado por algún sedimento de las arterias que se incorpora al torrente sanguíneo y crea una especie de turbulencia. Esto puede indicar que el flujo de la sangre hacia la carótida -arteria que lleva la sangre del corazón a la cabeza- está parcialmente bloqueado, y como con el tiempo el sedimento puede aumentar de tamaño y obstruir por completo el flujo de sangre, puede llegar a causar un derrame. También es posible que un pequeño fragmento de ese residuo de las arterias, llamado émbolo, logre abrirse paso y llegar hasta el cerebro, donde puede quedar bloqueado en un pequeño vaso e impedir la circulación de la sangre en los tejidos adyacentes.

Por lo general, las personas que presentan esta condicion pueden tener arteriosclerosis en cualquier parte del cuerpo, incluyendo los puntos en los cuales largas y delgadísimas arterias penetran muy profundamente en el cerebro. Cuando uno de estos pequeños y estrechos vasos sanguíneos se bloquea, el tejido cerebral se deteriora y se crean pequeños huecos llamados "lagunas" (la diabetes y la hipertensión también pueden producirlas ). Con el pasar de los años, muchos de estos diminutos derrames se pueden sumar, con lo cual se producen síntomas de demencia, similares a los del mal de Alzheimer.

Cuando se detecta un soplo, con frecuencia los médicos utilizan un dispositivo para determinar el grado de extensión de la arteriosclerosis en las arterias carótidas. En un escáner, la imagen en una pantalla de video permite detectar si existe algún tipo de bloqueo en alguna de las arterias, o cualquier turbulencia en el torrente sanguíneo. Si fallan los procedimientos regulares para reducir el riesgo de derrame y es evidente algún tipo de condición peligrosa, como los soplos o los émbolos, es posible que la mejor salida sea la cirugía. Este método -conocido como endarterectomía- supone la eliminación del residuo arteriosclerótico. El cirujano desliza a través de la piel un dispositivo diminuto que corta el flujo de sangre de la carótida derecha por unos minutos; luego hace, rapidamente, una incisión en la arteria, limpia los residuos, cose y desbloquea para que se reinicie la circulación de la sangre. El procedimiento es existoso en gran número de pacientes, aunque ha sido muy controvertido, pues en algunos casos la operación misma causa un émbolo o en poco tiempo vuelve a aparecer el residuo.

Hay numerosos estudios que hablan del beneficio del consumo de aspirina, en casos de pacientes que presentan síntomas de carótidas estrechándose. Este remedio casero actua sobre el mayor causante de la arteriosclerosis: las plaquetas. Estas células ayudan a la coagulación, pero algunas veces se adhieren ellas mismas a las paredes de las artérias, con lo cual contribuyen a que se bloqueen. Estudios muy serios han demostrado que se puede reducir la condición pegajosa de las plaquetas con una tableta de aspirina al día, lo cual puede disminuir el riesgo de derrame, infarto y muerte por estas causas. Sin embargo, algunos médicos prefieren combinar este tratamiento con la endarterectomía. Además, existe un droga -llamada ticlopidina- 20% más efectiva que la aspirina.

Los hombres de mediana edad con marcados factores de riesgo no son los únicos que sufren derrames Hombres y mujeres jóvenes y saludables pueden ser víctimas sin previo aviso. Comúnmente, la causa es un hemorragia por algún defecto de un vaso sanguíneo cerebral. Este puede, ser un nudo de pequeñas venas y arterias, llamado mal formación arterio venosa o una lesión de nacimiento, el cual consiste en la conexión de arterias con las venas sin la intervencion de vasos capilares. La sangre puede manar de esa conexión anormal causar un derrame. Otro defecto e el aneurisma, una sección debilitad; de una pared arterial que se expand como una bomba por la presión de flujo de la sangre. El adelgazamiento puede ser causado por una enferme dad, herida o una anormalidad congénita.

Una persona puede vivir con aneurisma durante años sin sentir dolor y sin saberlo, hasta que un día se rompe y se produce el derrame. Aunque la hipertensión puede determinar la ruptura de un aneurisma, no necesariamente es un prerrequisito. Con frecuencia un esfuerzo precede al sangramiento, pero también se puede romper un aneurisma en momentos de calma o durante el sueño. El primer signo de hemorragia de un aneurisma es casi siempre un repentino e inmovilizante dolor de cabeza. Pero los aneurismas no siempre se rompen sin advertencia. Una de las 25 mil personas que sufren un derrame por ruptura de un aneurisma, experimenta una filtración meses o semanas antes. Esta filtración se manifiesta en inusuales y muy fuertes dolores de cabeza que se presentan sin razón aparente alguna y duran algunas horas.

Después de que se ha perforado, el aneurisma permanece inflado. Esto se debe a que, aunque hay escapes de sangre, ésta sigue entrando. En una filtración de alerta, por lo general un coágulo tapona el hueco antes de que haya oportunidad de un mayor escape de sangre, ahorrándole a la persona un derrame."Sin embargo, la mitad de las víctimas del aneurisma muere y la mitad de los que sobreviven lo hacen con incapacidades que alteran drásticamente su vida. Como si fuera poco, para quienes sobreviven sigue existiendo la posibilidad de que el aneurisma vuelva a presentar una hemorragia que cause mayores daños. Esto es, porque los coágulos que tapan las perforaciones generalmente no son permanentes. Con el tiempo, fuerzas químicas naturales los disuelven. Pero en muchos casos, los cirujanos pueden eliminar el aneurisma y, con ello, el riesgo de una segunda hemorragia. Esta delicada operación la está realizando en el país un equipo de neurocirujanos del Hospital Militar.

Durante dos semanas después de una hemorragia, en el fluido alrededor del cerebro existe el riesgo de que las arterias se empapen con la sangre derramada, que actúa como una toxina, y se produzca un espasmo y un encogimiento severo de las mismas. Esto determina que el paso de sangre por las arterias disminuya drásticamente, lo cual puede significar un posterior derrame. Aproximadamente el 10% de las personas que han sufrido un derrame vuelven a experimentar otro. Para impedir que esto suceda, se han desarrollado ciertas drogas y un dispositivo transcraneal que permite detectar el flujo de sangre por las arterias e impedir que se produzcan los espasmos. Actualmente existe una variada tecnología que permite a los médicos obtener imágenes del cerebro y su red de vasos sanguíneos, lo cual es de gran utilidad para identificar las causas de un derrame, precisar su localización y medir sus efectos.

Sobrevivir a un derrame cerebral es apenas el comienzo de un largo y posiblemente frustrante proceso de recuperación. De ahí que sea importante, tambien, para un paciente contar con un equipo de especialistas en medicina de rehabilitación que le ayuden a manejar física y síquicamente sus incapacidades que le limitan el movimiento y la habilidad para comunicarse. Como resultado de los avances tanto en las técnicas médicas como terapéuticas, mas del 80% de las personas que sobreviven a un derrame cerebral pueden eventualmente volver a caminar, y cerca de dos terceras partes pueden llegar a vivir y a cuidarse por sí mismas. Pero a pesar de estas cifras tan optimistas, muchos sobrevivientes permanecen con problemas de visión, equilibrio, lenguaje y habilidades de motricidad fina, y la mayoría nunca vuelve al mismo nivel de actividad anterior.

Sin embargo, los investigadores han declarado los noventa como la "década del cerebro". Los científicos esperan ser capaces muy pronto de tratar los derrames cerebrales mediante el manejo de los procesos bioquímicos que se dan en las células.
Tampoco descartan la posibilidad de restaurar las funciones cerebrales por medio de la regeneración del sistema nervioso. Hasta hace poco, el dogma científico señalaba que eso era imposible.-

CAUSAS DEL DERRAME CEREBRAL
Dentro de la masa del cerebro hay mas de 10 mil millones de interconexiones entre las células nerviosas. La comunicación entre ellas y el resto del cuerpo, hacen posible el pensamiento, el movimiento y las sensaciones. Aunque el cerebro está resguardado por el craneo, el peligro puede acechar en el interior, en forma de un bloqueo o ruptura de una o más de las arterias que transportan la sangre al tejido cerebral. Cuando un bloqueo priva a las células nerviosas de la glucosa y el oxígeno, éstas pueden morir. Cuando una arteria cerebral se rompe, la sangre derramada es como un veneno: altera el entorno químico de las células cerebrales y hace que el tejido cerebral se deteriore. En ambos casos, el resultado es un ataque cerebral.

PEQUENOS DERRAMES
Cuando las delgadas arterias que penetran profundamente en el cerebro se bloquean por la arteriosclerosis, las áreas del tejido adyacente pueden perder el suministro de sangre. Los tejidos se debilitan, creando pequeñas lagunas . Con los años, una sucesión de estos pequenos derrames causan daño en el cerebro y una demencia similar a la del mal de Alzheimer.

COAGULOS VIAJEROS
La enfermedad cardíaca puede producir pequeños coágulos, llamados émbolos, los cuales llegarían a la aorta y entrarían al sistema de circulación cerebral. Si los coágulos quedan atrapados en las arterias cerebrales podrían bloquear el flujo de sangre.

ANEURISMA
Un debilitamiento de una arteria cerebral. o en el empalme de dos arterias, llevaría a que la pared del vaso sanguíneo se infle como una bomba. Está puede crecer mucho y reventarse durante la actividad física pero también durante el sueño, lo que causa una hemorragia que ocasionaría daño severo en los tejidos cerebrales.

MALFORMACION ARTERIOVENOSA
Una persona puede nacer con un nudo de arterias y venas en el cerebro, lo cual hace que las arterias se conecten con las venas sin la intervención de vasos capilares. La sangre se puede salir de esta conexión hacia el cerebro.

CONDUCTOS ADELGAZADOS
Cuando la arteria carótida se adelgaza por la arteriosclerosis, el flujo de la sangre hacia el cerebro resulta afectado. Con el tiempo, la arteria podría bloquearse completamente. En otros casos, un residuo del colesterol puede llegar hasta el cerebro e incrustarse en un pequeño vaso sanguíneo.

FACTORES DE RIESGO

·ARTERIOSCLEROSIS: La formación de depósitos de grasa en las paredes de las arterias puede eventualmente bloquear el flujo de sangre hacia o dentro del cerebro.

·HIPERTENSION: Las paredes de las arterias en el cerebro pueden debilitarse por efecto de una alta presión sanguínea, lo cual aumenta el riesgo de una hemorragia. La hipertensión también puede acelerar la arteriosclerosis.

·FUMAR, NIVELES ALTOS DE COLESTEROL, DIABETES:
Estos tres factores contribuyen a empeorar las condiciones de la hipertensión y la arteriosclerosis.

·ENFERMEDADES DEL CORAZON: Infarto, daño de una válvula y un ritmo cardíaco irregular pueden causar coágulos que si llegan al cerebro bloquearían el flujo de sangre.

·FACTORES DE RIESGO NO COMUNES: Estos incluyen consumo de cocaína, trauma en el cuello y enfermedades inmunológicas como el sida y el lupus
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