Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/12/31 00:00

EL IMPUESTO DEL SOL

El precio que se paga por un atractlvo bronceado es cada vez mas alto:la piel es hoy el escenario más frecuente del cáncer.

EL IMPUESTO DEL SOL

Cada fin de semana, millones de personas se dedican al juego de azar en la ruleta solar. La mayoría salen bien librados, pero hay quienes pierden. Diariamente se diagnostican en el Instituto Nacional de Cancerología ocho nuevos casos de cancer de piel. La mayoría de ellos, causados por la excesiva exposición a los rayos ultravioletas del sol.
Según las estadísticas, de los diferentes tipos de cáncer que son diagnosticados cada año, el 20 por ciento corresponde a cáncer de piel. Hoy ocupa el primer lugar de incidencia en el hombre y el segundo en la mujer, después del cancer genital.
Los expertos atribuyen su alarmante aumento a los estragos causados por el sol. Sin embargo, poca gente parece preocuparse por ello.Ansiosos por lucir el look de George Hamilton, apenas pueden, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, niños y viejos se lanzan a las playas a exponer los cueros al sol, sin pensar en el precio que se paga después... en forma de tumores. Cuando el color dorado sólo quede en las fotografías de las vacaciones, se haya olvidado el ardor y las quemaduras hayan sanado, la piel no olvidará el agravio.
La piel es un órgano que tiene memoria, es decir que los efectos de los rayos solares sobre ella son acumulativos. Usualmente se requieren años de exposición antes de que la malignidad empiece. Es por eso que los mayores resultados de esa fascinación por el bronceado que pregonó la generación de los años 70 se están viendo sólo hasta ahora.
Un informe de la Escuela de Medicina de Harvard, la gente que ahora llega a la mediana edad, está a la van guardia de los casos del melanoma maligno, el tipo mas mortal de cancer de piel.
Los dos tipos más frecuentes de cáncer de piel son los carcinomas y los melanomas. Este último, ha estado aumentando diez por ciento anualmente en la última década. Los carcinomas menos letales pero más frecuentes, ocasionan desfiguraciones del rostro y pueden ser igualmente peligrosos si no se tratan a tiempo.
"La tasa anual de mortalidad es sorprendentemente alta, y en su mayoría podría haberse prevenido con diagnóstico y tratamiento precoz", dice el doctor Guillermo Gutiérrez, jefe del departamento de Dermatología del Instituto Nacional de Cancerología.
Las células de la epidermis se con vierten en malignas cuando el núcleo del DNA es alterado, causando que se dividan en forma incontrolable, lo que origina los tumores. La transformación del DNA puede ser causada por repetidas exposiciones a los rayos X, quemaduras, enfermedades infecciosas o contacto frecuente con ciertos químicos. Pero sin lugar a dudas el principal culpable es la excesiva exposición solar. Los carcinomas -basocelulares o escamocelulares- sobrevienen frecuentemente sobre lesiones preexistentes provocadas por el sol.
Mientras que los melanomas surgen de las células que producen el pigmento y pueden aparecer sobre un lunar o espontaneamente en cualquier zona de la piel.
Después de años de exposición a los rayos solares, el daño llega a ser visible. Primero como pequeñas lesiones y manchas, llamada queratosis, que aparecen usualmente en la mediana edad y en áreas de la piel, generalmente no protegidas por la ropa. "Estas manchas pueden sufrir la transformación maligna, favorecida por los agentes cancerígenos -como el sol, el contacto con químicos o traumatismos repetidos en el mismo sitio de la piel".
Pero también el envejecimiento se suma a los efectos nocivos del sol. "Las queratosis solares y los "cuernos" cutáneos de origen solar, que se presentan en forma de elevaciones callosas descamativas y fácilmente sangrantes, pueden malignizarse a medida que aumenta la edad", señala el especialista. Los lunares también deben ser observados frecuentemente, ya que pueden presentar alteraciones en su forma, tamaño, color, como signo de una transformación maligna, especialmente los localizados en sitios de roce o traumatismo con ropas, calzado, al peinarse, afeitarse o por culpa de la exposición solar.
A diferencia de los otros tipos de cáncer de piel, el carcinoma baso celular raramente hace metástasis en otras partes del cuerpo. "Pero si no son tratados, evolucionan a grandes y destructivas ulceraciones en el sitio donde se encuentran", dice el doctor Gutiérrez. Al extirpar los tumores basales, que aparecen generalmente en la parte superior del rostro, el médico a menudo debe remover grandes trozos de piel. Generalmente el paciente debe someterse después a una cirugía reconstructlva.
Los carcinomas escamocelulares, menos frecuentes, también se desarrollan de las queratosis en áreas de la piel expuestas al sol. Ellas toman la forma de verrugas rojas que aumentan de tamaño y que pueden extenderse o abrirse en el centro y sudar. Estos tumores crecen más rápidamente y pueden hacer metástasis, generalmente en el pulmón, con resultados fatales.
Pero la más temible forma de cáncer de piel es el melanoma maligno.
"Son los de más alta peligrosidad por su gran agresividad, ya que ocasiona rápidas metástasis por extensión linfática y posterior diseminación sanguínea a pulmón, hígado y cerebro.La tasa de mortalidad por esta razón se ha duplicado en los últimos veinte años. En nuestro medio son los de menor frecuencia, pero sin embargo, corresponden al 12 por ciento de los tumores malignos de piel", dice el especialista.
El melanoma puede aparecer en cualquier época de la vida, pero existe una mayor incidencia en las personas de 50 años. Los melanomas son formaciones asimétricas que usualmente empiezan como rugosidades cafés o negras que eventualmente pueden convertirse en costras y sangrar. Las radiaciones ultravioletas del sol juegan un papel importante. Muchas víctimas del melanoma han tenido en su vida varios episodios de severas quemaduras de sol, usualmente cuando eran niños o adolescentes. Aparentemente la quemadura solar activa un proceso, aún desconocido, que resulta años más tarde en el desarrollo de melanomas, a menudo en partes del cuerpo raramente expuestas al sol, como las plantas de los pies, las mucosas oral y genital y las palmas de las manos.
Existen también evidencias de que la herencia juega un papel importante en la aparición del melanoma, más que en los otros cánceres de piel. En general, aquellas pieles más vulnerables son las blancas, que se enrojecen y queman fácilmente después de la exposición solar. La pigmentación oscura es obviamente protectora. El melanoma encontrado entre la gente de raza negra, que es raro, ha llevado a los expertos a creer que estos casos tienen una gran base genética.
La geografía también juega un importante papel en el cáncer de piel. La región ecuatorial, recibe la más intensa radiación ultravioleta. En el trópico el rayo solar tiene mayor efecto nocivo por su dirección perpendicular. Más al norte o al sur, los rayos caen en un ángulo más oblicuo y con un paso más largo a través de la atmósfera, donde la capa de ozono absorbe los rayos ultravioletas antes de que estos puedan alcanzar la Tierra. También hay que tener en cuenta que las personas que viven en regiones altas y montañosas, reciben mayor penetración solar por el menor número de capas atmosféricas filtrables.
En los últimos años, los bronceadores han sido remplazados por los bloqueadores solares, cuyo índice de protección ha sido aumentado por los fabricantes. "Aunque muchos de ellos no bloquean sino broncean, es decir aumentan la fotosensibilidad y por ende el daño cutáneo. De todas formas los que actuan como bloqueadores no son suficientes y la gente, pensando que está protegida, sigue abusando del sol", asegura el doctor Gutiérrez. Aplicar un protector con un SPF (factor de protección solar) de 15 podría parecer suficiente, pero los investigadores han encontrado que muchos cambios microscópicos ocurren en la piel con el sol, incluso cuando la quemadura ha sido prevenida.
Por el momento, la única vía para combatir el cáncer de piel es, según el especialista, "hacer un diagnóstico precoz y un tratamiento especializado de las lesiones precancerosas y de los tumores incipientes de la piel".
Además del tratamiento convencional -cirugía, quimioterapia y radiaciones- contra el avance del melanoma, los especialistas han estudiada una cuarta técnica, llamada terapia biológica, que consiste en incitar al sistema inmunológico del organismo a atacar y destruir las células malignas. Hasta el momento, muchos especialistas han logrado que los tumores se reduzcan de tamaño.
Pero aunque los científicos trabajan arduamente en una batalla química que podría destruir las células malignas, todavía los progresos están lejos de convertirse en curas.
La mejor terapia sigue siendo la prevención, especialmente ahora que épocas peores están por venir.
Algunos científicos han sugerido que la disminución de la capa de ozono, la cual bloquea las radiaciones solares, está contribuyendo a aumentar las tasas del cáncer de piel. "No hay duda de que la disminución de la capa de ozono aumentará las tasas de cáncer de piel", dice el doctor Stanford Lamberg, un dermatólogo de la Universidad Johns Hopkins.
"Sin embargo, la gente ha otorgado un enorme valor a estar bronceado, asociándolo con salud, juventud, belleza y éxito. Por ello, tomará tiempo, antes de ver un drástico cambio de la gente en su actitud hacia el sol".

















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