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| 10/14/1985 12:00:00 AM

EL MAL DE HOGAR

El síndrome del ama de casa, resultado de la actividad "femenina" de más alto riesgo

El llamado comúnmente "hogar dulce hogar" parece no serlo tanto. Según recientes estudios, el trabajo doméstico se ha convertido en la actividad de "tipo femenino" de más alto riesgo.
La triple función de esposa-madre-ama de casa, es realmente una actividad que pasa los límites de cualquier trabajo, debido no sólo a que dobla la jornada laboral, sino a las difíciles condiciones en que se realiza.
Una investigación elaborada en 1984 por el Centro de Estudios y Difusión de los Derechos del Hombre de la Cruz Roja Española, en colaboración con la European Society of Biosociology, ha dado cuenta a través de una serie de encuestas a mujeres españolas, de cómo el 87% de las amas de casa, con edades comprendidas entre los 30 y 60 años, sufren de una "clara signología patológica", como consecuencia de su actividad ocupacional. Este porcentaje corresponde a mujeres habitantes de núcleos urbanos, sin otro empleo y carentes de ayuda doméstica, a cuyo cargo se encuentra un grupo de dos a cinco personas.
La salud es definida por la Organización Mundial de la Salud como el completo bienestar físico, mental y social, y no solamente como la ausencia de enfermedad. Esto, desde el punto de vista de las amas de casa, deja bastante que desear.
El ama de casa es la primera en levantarse y generalmente es la última en acostarse; su labor es la misma todos los días y a todas horas, siempre en función de alguien o de algo; no tiene tiempo para pensar en ella misma, en su progreso o en sus deseos.
Un lento marchitar
Los constantes esfuerzos físicos, la rigidez "emocional" de los horarios, la mala construcción de muebles y aparatos domésticos y la falta de higiene, contribuyen a hacer que la labor del ama de casa requiera de un esfuerzo muy superior al de "la administradora, vendedora, maestra, enfermera u obrera de la industria ligera", lo que es una razón valedera para considerar esta actividad como un trabajo que, a diferencia de los otros, no tiene muchas gratificaciones.
Hay una "agresión física mantenida, causante de progresivos y a veces irreparables daños fisiológicos a los cuales se unen la soledad, dificultades para la administración y falta de autoestima por el trabajo desarrollado". Todos estos trastornos físicos y psicológicos se muestran en el estudio elaborado, con datos alarmantes según los cuales, alrededor de un 80% de las amas de casa sufre de "dolores lumbares o articulares" que aumentan a medida que pasa el día, un 92% "padece o ha padecido de dolores de cabeza pertinaces" y un 73% muestra fases depresivas, especialmente en la noche, que se manifiestan en "ansiedad, insomnio, irritabilidad y pesadillas".
Los sueños de "persecución, catástrofes, búsqueda ansiosa, agresión, soledad, desamor y pobreza" ocurren con insistencia y repetición en un 83% de los casos. Por otro lado y como reflejo de lo anterior, un 65% toma "hipnóticos, antidepresivos, o tranquilizantes" y un 92% consume "diariamente o con mucha frecuencia analgésicos, antirreumáticos, o medicaciones similares".
Esto habla por sí solo de la tensión a la que se ve sometida el ama de casa que, junto al cuidado de los niños y esposo, la falta de espacio de las viviendas y la forma de realizar las labores, generalmente entre nueve y diez horas de pie, con posiciones estáticas o soportando excesos de carga (niños, materos o muebles), crea insuficiencias respiratorias y mala circulación que contribuye a la formación de "várices, hemorroides y estreñimiento".
Su trabajo sedentario posibilita los trastornos digestivos y los dolores puesto que no camina, no corre y además permanece sentada entre cinco y seis horas, en posiciones encorvadas y en asientos donde su cuerpo queda hundido y la espalda mal soportada permaneciendo su cuello inmovilizado mientras cose o ve televisión.
Profesión: "inactividad"
En Colombia no hay ningún registro o estadística sobre la accidentalidad doméstica y sobre las enfermedades que esta labor puede ocasionar, debido a que no se considerar enfermedades profesionales dentro de la clasificación existente, aunque hay algunos datos globales sobre salud pero sin especificación. El hogar no se considera como lugar de trabajo.
Según datos suministrados por el DANE, en 1984, en Colombia había 2.5 millones de mujeres, dedicadas exclusivamente al trabajo doméstico en las áreas urbanas. Esto representa el 45% de la población trabajadora, dato bastante significativo, dado que ser "ama de casa" en el mundo de las estadísticas se considera como "inactividad" y permanece al lado de vagos, inválidos y jubilados.
La socióloga Argelia Londoño ha planteado la teoría del "sindrome del ama de casa": conjunto de síntomas y signos por medio de los cuales se manifiesta la mujer, como respuesta inconsciente a las presiones tanto físicas como psicológicas, derivadas de su condición social. Son, por ejemplo, la cantaleta, el llanto, el mal genio, la agresividad o la histeria. Son cambios de la conducta para los cuales el ama de casa no tiene explicación.
En muchas ocasiones se dan en explosiones periódicas durante el año, debido a la acumulación diaria de esas pequeñas tragedias hogareñas que son acalladas por la mujer en su afán de no mortificar, de "tragar entero".
En el ama de casa es finalmente en quien recae todo; es el paño de lágrimas de los miembros de la familia y su trabajo "invisible", que sólo se ve cuando no está hecho, no tiene reconocimiento social o económico. Se cubre tras el anonimato con serias consecuencias para la salud de la mujer y la "dulzura" del hogar.--
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