Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2003/10/27 00:00

Enfermos imaginarios

A pesar de lo que muchos creen, los hipocondríacos están realmente enfermos y deben recibir tratamiento médico.

Enfermos imaginarios

Para un hipocondríaco no hay nada más real que sus enfermedades. Por eso pasa sus días creyendo que está muriendo de un grave mal que apenas conoce. Incluso si su doctor y sus amigos le aseguran que no es así él siente que sus síntomas son reales porque, en realidad, un hipocondríaco sí está enfermo. "Se trata de una preocupación excesiva por el bienestar o la pérdida de la salud emocional y física. La hipocondría afecta y limita las actividades diarias del enfermo", le explicó a SEMANA el siquiatra Camilo Serrano.

El término hipocondría viene del griego hypocondros que significa "bajo las costillas" y, curiosamente el síndrome lleva este nombre porque los griegos creían que la afección se originaba en el mal funcionamiento del hígado. Obviamente, la medicina moderna desvirtuó esta teoría y demostró que se trata de una condición sicológica. Sin embargo, desde hace un tiempo, los siquiatras se dedican a estudiar este fenómeno con más interés y han encontrado que sí se trata de una enfermedad que comienza en la mente y afecta al cuerpo. Uno de los que más progresos ha logrado es el doctor Arthur Barsky, de la Universidad de Harvard, quien sostiene que la hipocondría es un desorden de personalidad obsesivo-compulsivo. Para él, como para la mayoría de siquiatras hoy en día, es aconsejable un tratamiento con medicamentos como el Prozac. De hecho, los estudios demuestran que son efectivos para 75 por ciento de los pacientes que sufren de este mal.

Según Barsky los hipocondríacos se pueden dividir en tres grupos. El primero es el de los que sufren un desorden de personalidad. Este grupo padece de la más fuerte hipocondría y debe ser tratado con medicamentos. En seguida vienen los pacientes que sufren una severa depresión y desarrollan una enfermedad como respuesta. La tercera categoría es la de las personas que somatizan, lo que significa que prestan atención a los dolores y síntomas que la mayoría de personas simplemente ignorarían. Ahora bien, en cualquier caso el razonamiento del hipocondríaco es siempre el mismo: primero nota un síntoma inusual. Poco a poco empieza a sugestionarse y descubre más y más síntomas nuevos. Finalmente se convence de que está enfermo. Incluso si su doctor le asegura que no lo está éste se convence a sí mismo de que los exámenes están equivocados. En total, los estudios estiman que 6 por ciento de los pacientes que visitan doctores anualmente son hipocondríacos de alguno de estos grupos.

Además en los últimos años ha aparecido una nueva variación que los médicos han bautizado la "ciberhipocondría". En este caso los hipocondríacos visitan regularmente páginas de Internet, donde se enteran sobre nuevas enfermedades cada vez más peligrosas y contagiosas. A partir de entonces comienzan a alimentar sus temores de estar contagiados de enfermedades incurables.

Pero cada vez existen más tratamientos para estos casos. Por ejemplo, el departamento de sicología de la Universidad Complutense de Madrid acaba de concluir una investigación de tres años sobre la naturaleza y el tratamiento de la hipocondría. La doctora María Dolores Avia, directora del proyecto, sostiene que: "Los hipocondríacos piensan que son más vulnerables y débiles que los que no lo son y creen que estar sano implica no padecer ningún dolor, lo cual es falso". Por esta razón la profesional cree que una de las más efectivas formas de curar la hipocondría es a través de charlas grupales y de terapia.

Otra de las formas es lo que algunos expertos, como el doctor Brian Fallon, de Columbia University, han llamado Cognitive Behavioral Therapy (terapia cognitiva del comportamiento). Esta consiste en entrenar a los pacientes para alejar su atención del dolor y de los aparentes síntomas. "Por lo general la mejor manera de tratar a un hipocondríaco es a través de la sicoterapia. A través de ella el paciente debe hacerse consciente de sus angustias y enfrentarlas. En los casos extremos sí es necesaria la farmacoterapia", dice el doctor Serrano. En todo caso la hipocondría es una condición muy subjetiva, ya que se manifiesta de formas muy diferentes en cada persona. Lo importante, cuando se enfrenta a un hipocondríaco, es nunca pensar que su enfermedad es imaginaria.

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