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| 12/24/1990 12:00:00 AM

Fuego cruzado

Los científicos enfilan baterías para encontrar la vacuna contra el sida.

Es el último reto del siglo XX. El científico que invente la vacuna contra el sida no sólo tiene asegurado el Nobel de Medicina sino su figuración histórica. De la misma forma, el laboratorio que saque primero al mercado la ansiada vacuna, tendrá asegurado el éxito económico. Aunque en esta carrera hay mucho camino por recorrer, ya ha sido dada la largada...
Los científicos están utilizando varias técnicas de bioingeniería para desarrollar una vacuna contra el sida, algunas basadas en virus modificados genéticamente. Los estudios abren una luz de esperanza para frenar el desarrollo de la enfermedad en las personas infectadas. Típicamente, cuando una persona adquiere el virus, el organismo forma anticuerpos que atacan al invasor. El papel de las vacunas es el de crear una inmunidad artificial que brinda seguridad al organismo porque contienen virus modificados que provocan la reacción de anticuerpos, pero no son tan fuertes como para causar la enfermedad. Una vez vacunado, el organismo detecta al invasor y enfila baterías para defenderse. En el caso del sida, el virus ataca directamente al sistema inmunológico.
Después de años de experimentación, varios obstáculos han sido vencidos. En primer lugar, los científicos habían encontrado problemas para ensayar la vacuna en animales porque muchas especies no desarrollan la enfermedad. Sin embargo, se encontró una especie de monos que pueden ser infectados con un virus similar al HIV y desarrollan la enfermedad. El siguiente obstáculo fue el factor tiempo. El largo período de incubación del virus -entre 2 y 11 años-, ha impedido un seguimiento. No obstante, hace un tiempo se logró reproducir, en ratas de laboratorio, el período de incubación en un tiempo mucho menor.
En su afán por encontrar una forma más segura de prevención, centenares de víctimas del sida han entrado a formar parte de la investigación y, según los reportes, los resultados han sido positivos. Sin embargo, cuando los científicos solicitan voluntarios para probar la vacuna en personas sanas no es fácil encontrarlos. Actualmente, varios sacerdotes católicos han aceptado prestarle esta ayuda a la humanidad.
Lo cierto es que en este momento existen tres vacunas listas para ser probadas en humanos que han sido aprobadas por las asociaciones médicas mundiales. Pero para que una vacuna pueda empezar a probarse en humanos debe someterse a un proceso que incluye tres fases: seguridad, dosificación y eficacia.
Pero una cosa es tener la vacuna y otra pasar el papeleo jurídico. Los líos sobre los derechos de invención, regalías y métodos de distribución constituyen un proceso burocrático que puede dcmandar tantos años como los que tardó la investigación científica. Por eso, todo parece indicar que pueden pasar cinco años antes de que la vacuna contra el sida aparezca en el mercado.
En este momento, no menos de una veintena de compañías trabajan intensamente en obtener la vacuna. Los laboratorios de biotecnología están invirtiendo todos sus esfuerzos y presupuestos por llevarse los laureles de librar a la humanidad de la peste del siglo XX .
No es para menos; a medida que la epidemia se extiende, más gente está siendo afectada. Este camino de muerte se inició hace diez años en Africa y que después se mantuvo entre homosexuales y drogadictos, ahora ya ha empezado a extenderse entre heterosexuales y niños. Los ojos del mundo miran desesperadamente hacia los científicos, para que encuentren nuevos tratamientos tan rápidamente como sea posible.
Ahora, por primera vez, algunos de los más prestigiosos nombres vinculados en la investigación del sida han empezado a usar palabras como "esperanza" y "luz al final del túnel". Pero esto no quiere decir que se estén aproximando a una cura definitiva. En su lugar, los científicos están hablando de convertir el sida en una "crónica, manejable pero no letal enfermedad", como dice el doctor Anthony Faucci, director de la Oficina Federal para la prevención del sida en los Estados Unidos. Pero no todos dan pronósticos tan alentadores.
La doctora Mathilde Krim, cofundadora de la Fundación Americana para la Investigación del sida dice que ella está "optimista" acerca del futuro manejo de la enfermedad, pero admite que están todavia lejos de lograrlo. "Necesitamos una gran base de agentes probados que combatan la enfermedad en todos los frentes", señaló en un discurso reciente.
El HIV: es un virus que tiene una mutación rápida. Si ha sido largo tiempo para llegar a donde va la investigación, combatirlo implica otros tantos años de estudio. A pesar de los asombrosos progresos logrados en la investigación biológica, muchas de las pistas del enigma están aún sin resolver. "El sida no es una crónica y manejable enfermedad, con las drogas que hoy tenemos", dice Renee Durazo, director de la Fundación del sida, en San Francisco. "El fondo de todo esto es que la gente todavía está muriéndose en la primavera de su vida". Durazo agrega que hoy día la ciencia puede prolongar la vida de los pacientes en 24 meses, mucho más que lo que podía en 1987.
Hay varias maneras como los científicos esperan luchar contra el virus. El líder en este aspecto son las vacunas, que previenen la infección (o de otra forma la progresión al sida), siguen los antivirales y las drogas que combaten las "infecciones oportunistas", las cuales son la actual causa de muerte en los pacientes del sida.
Una verdadera vacuna protege a la gente no infectada de un virus. Pero como el sida toma un promedio de diez años para manifestarse, desde la infección hasta la enfermedad, los investigadores están tratando de desarrollar una especie de vacuna que proteja a los millones de personas seropositivas de desarrollarla abiertamente. La más famosa es la llamada vacuna "Salk", desarrollada por el científico Jonas Salk, creador de la vacuna contra la poliomielitis. Consiste en la desactivación del virus con la remoción de la "proteína envolvente". El agente está designado para desarrollar anticuerpos contra el virus en personas infectadas, pero asintomática. De 86 pacientes estudiados en la Universidad de California en los últimos dos años, solamente tres han mostrado síntomas del sida. Pero es demasiado temprano para saber si funciona.
Actualmente hay 30 vacunas que están siendo desarrolladas para individuos infectados y no infectados. Muchas implican remover alguna parte de la proteína del virus e inyectarla en los humanos para crear anticuerpos.
La mayoría de las drogas que luchan directamente contra el virus del sida -llamados antivirales- pueden romper el ciclo de vida del HIV. El más conocido es el AZT (zidovudine), el cual fue desarrollado por Borroughs Wellcome Inc. y es la única droga antiviral aprobada por la FDA. Probada por primera vez en 1986, AZT mostró alta toxicidad aunque protegía a los pacientes por cerca de 18 meses. Ahora la droga está siendo usada en dosis mucho más bajas, y a menudo en combinación con otros antivirales similares. Las combinaciones en bajas dosis reducen la toxicidad mientras posiblemente previenen que el virus desarrolle resistencia a cualquier droga.
El siguiente y más promisorio antiviral es el DDL, con el cual se están realizando pruebas clínicas actualmente en el llamado "uso compasivo", método recientemente apoyado por el gobierno americano. Los resultados iniciales muestran significante actividad antiviral, aunque un pequeño porcentaje de pacientes ha desarrollado serios efectos colaterales, tales como pancreatitis, la cual puede ser fatal. Otra droga similar, la DDC, recientemente aprobada, muestra alguna eficacia en estudios realizados en la Universidad de Stanford, pero tiene como resultado una alta rata de neuropatía periferal, un desorden nervioso que puede producir entumecimiento, dolor y debilidad.
Por último está el alpha interferón, una proteína natural, que está siendo estudiada en combinación con AZT para prevenir el sarcoma de Kaposi, un cancer de piel que deja grandes lesiones, y que es la enfermedad tal vez más a menudo asociada con el sida por el público. Bajas dosis orales del alpha interferon están siendo usadas en Kenya con espectaculares resultados. La droga -conocida como Kemron- es usada para curar infecciones en cuestión de días. Hubo mucho escepticismo acerca de esta droga entre los médicos occidentales, los cuales condujeron a cargos de racismo, pero pruebas con drogas similares, por vía oral, han empezado a realizarse en los Estados Unidos.
Han pasado diez años desde que el mundo oyó por primera vez acerca del sida y la epidemia continúa extendiéndose dejando un sendero de sufrimiento y devastación. La ciencia está reuniendo fuerzas en la guerra contra el virus.-
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