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| 7/4/1988 12:00:00 AM

GANCHO AL HIGADO

Crecen en el mundo los casos de hepatitis B, enfermedad que puede derivar en cirrosis y cáncer del hígado.

La hepatitis es uno de los problemas de salud más extendidos en el mundo. Y lo que más preocupa a los investigadores es que la hepatitis viral deja lesiones permanentes en el hígado. De ahí que haya un interés creciente por desarrollar investigaciones orientadas a encontrar un tratamiento que limite el daño del hígado causado por infección crónica con virus de hepatitis.
En uno de los programas experimentales se están probando hierbas utilizadas popularmente en algunas regiones del mundo para tratar la ictericia, y se analiza si es posible que disminuyan el daño causado en ese órgano, daño que con frecuencia deriva en cirrosis o cáncer.
La investigación está dirigida por el doctor Baruch S. Blumberg del Fox Chase Cancer Center de Filadelfia. El doctor Blumberg ganó precisamente el Premio Nobel de Medicina en 1976 por haber identificado el virus de la hepatitis B, la principal causa conocida de hepatitis crónica seria causada por infección viral.
Al lado de la investigación que se adelanta en Filadelfia, hay otros científicos que están experimentando con interferón y otras drogas antivirales, solas o en combinación, con la esperanza de reducir las lesiones que causan estos virus. Sin embargo, los investigadores consideran que es demasiado prematuro para afirmar que alguna de las estrategias es útil.
LA HEPATITIS
La hepatitis es una inflamación del hígado causada por lo general por uno o varios virus. Los medios de contagio y los efectos de largo plazo varían de virus a virus. Los expertos en salud pública están particularmente preocupados por la hepatitis viral, en especial con el virus de la hepatitis B, pues puede causar serias y mortales consecuencias. Los príncipales virus detectados en las enfermedades del hígado en los Estados Unidos son hepatitis A, hepatitis B, y virus designados como no-A y no-B. Estos dos últimos recibieron su nombre cuando, a comienzos de los años 70, algunos científicos descubrieron que un agente desconocido estaba causando infecciones hepáticas en receptores de transfusiones de sangre que habían sido protegidos de los virus A y B.
De los virus conocidos, el de la hepatitis B, que se contagia principalmente a través de la sangre y del contacto sexual, es considerado el más importante, en la medida en que es el que más secuelas permanentes deja. Según algunas estadísticas, solamente en los Estados Unidos 200 mil personas cada año resultan contagiadas con el virus, lo cual lleva a que cerca de 4 mil muertes que se producen en las décadas siguientes sean por cirrosis y 900 por cáncer en el hígado.
En Asia y Africa se considera que el virus es una de las principales causas del cáncer en el hígado. Sin embargo, los expertos afirman que la comprensión de los efectos de la infección crónica es aún imperfecta. La hepatitis A, llamada anteriormente hepatitis infecciosa, se contagia especialmente a través de comida y agua contaminadas con materias fecales. Puede ocasionar una seria enfermedad del hígado, pero a diferencia de los casos de hepatitis B y de no-A y no-B, los pacientes no se vuelven enfermos crónicos del hígado.
LA SABIA NATURALEZA
Las hierbas tropicales del género phyllanthus llamaron la atención de los investigadores, porque eran de uso popular en algunas regiones del mundo como remedio para curar la ictericia, que se manifiesta en un amarillamiento de la piel en el cual interviene el hígado. Estudios sobre esas plantas han revelado que contienen un químico, aún no completamente identificado, que interfiere con el ácido nucleico del virus y aparentemente impide su reproducción.
En una investigación realizada el año pasado, el doctor Blumberg y sus colegas mostraron que los extractos de esas plantas reducían el vírus de la hepatitis en marmotas con infecciones crónicas causadas por un virus similar al de la hepatitis B de los humanos. En la actualidad, un material semejante se está utilizando en tratamientos de pacientes en la India, y en los Estados Unidos se adelantan programas para probar tratamientos con combinaciones de drogas antivirales, que incluyen pacientes con hepatitis B.
El tratamiento implica algunas etapas que no lo hacen tan sencillo: tratamiento inicial con prednisone, una droga antiinflamatoria, seguido de un tratamiento con interferón, una sustancia natural antiviral. El prednisone causa una reacción repentina del virus, pero una vez que se elimina la droga, la reproducción del virus cae dramáticamente. La estrategia es continuar con ataques de droga contra el virus, pues los científicos creen que así se refuerza el sistema defensivo del organismo.
Recientemente, científicos de Chiron Corporation, una compañía de bíotecnología de California, anunciaron haber descubierto un virus que ellos creen que es el que por largo tiempo ha sido considerado la causa de las infecciones hepáticas no-A y no-B.
De los principales virus que atacan el hígado, el virus de la hepatitis A es el más contagioso, pero usualmente produce la enfermedad más benigna. El virus se contagia directa o indirectamente por el contacto con una persona portadora del virus, con frecuencia a través de agua o comida contaminadas.
Durante muchos años, los casos de hepatitis A sobrepasaban en número considerable a los casos de hepatitis B. Pero de unos años para acá, han aumentado dramáticamente los pacientes de hepatitis B, lo cual tiene seriamente preocupados a los especialistas. Se consiguen vacunas para proteger de este tipo de infección hepática, así que la enfermedad es potencialmente prevenible. Por el contrario, las vacunas contra la hepatitis A están en experimentación.
La hepatitis B es considerada como una de las causas que más contribuyen a la muerte por cáncer en el Asia, donde el virus es más común que en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, no deja de ser un grave problema de salud en estas zonas, razón que explica la serie de investigaciones que se adelantan al respecto. Se calcula que uno de cada 20 norteamericanos ha sido infectado con el virus alguna vez, y se cree que hay cerca de un millón de norteamericanos que son portadores del mismo. Algunos desarrollan lesión crónica del hígado, incluyendo la cirrosis. Otros no se enferman, pero se convierten en potenciales transmisores del virus a través de la sangre.
Se calcula que en el mundo entero hay mas de 300 millones de personas portadoras del virus. "Si todos fueran examinados -dice el doctor Raymond S. Koff de la Universidad de Boston- un gran número mostraría evidencia de hepatitis crónica, cirrosis o las dos". Y lo más grave, según puede anticiparse por las investigaciones adelantadas, es que un significativo porcentaje de esas personas va a desarrollar cáncer del hígado.
En Asia, muchos de los contagios se producen de la madre al recien nacido, pero el cáncer no se desarrolla sino cuando comienza la edad adulta o en la mediana edad. En los Estados Unidos, en la medida en que el virus es menos común, la relación de la hepatitis B con el cáncer no es tan clara.
Sin embargo, hay un proyecto de Fox Chase Cancer Center, para monitorear y hacer seguimiento de personas que se cree tienen alto riesgo de poseer la hepatitis B, para identificar a los que efectivamente la tienen, de tal manera que sea posible, si es cierta la relación de la infección hepática con el cáncer del hígado, detectar este tipo de enfermedad tempranamente y realizar cirugía para extirpar el tumor a tiempo.
Los medicos afirman que el virus de la hepatitis B puede transmitirse por la sangre, a través de agujas contaminadas y algunas veces por contacto sexual. El virus fue en un tiempo la mayor causa de infecciones del hígado adquiridas después de una transfusión de sangre. Sin embargo, estas infecciones pueden evitarse, si se realiza un examen de la sangre que se va a utilizar en las transfusiones antes de hacerlas, para verificar que el donante no sea portador de la infección.
Hoy por hoy, en los Estados Unidos se estima que cerca del 5% de los cuatro millones de americanos que reciben transfusiones anualmente, estan expuestos a los virus no-A y no-B para cuya detección no se ha perfeccionado ningún metodo. De esas cerca de 200 mil personas expuestas a contagio anualmente, se calcula que cerca del 50% desarrollan hepatitis crónica. Pero también creen los especialistas que en la actualidad hay más portadores de hepatitis no-A y no-B, que portadores de hepatitis B, situación que no es nada halagadora por cuanto es posible que este o estos virus causen lesiones permanentes en el hígado como las que produce el virus de la hepatitis B.
Mientras avanzan las investigaciones y se llega a conclusiones más claras, lo más importante es tomar medidas preventivas, especialmente si es necesario recibir transfusiones.

TIPOS DE HEPATITIS
Tipo A
Se contagia principalmente por contaminación fecal. Causa inflamación del hígado entre 2 y 4 semanas.
Consecuencias
Los pacientes del tipo A se recuperan siempre y no quedan lesiones crónicas del hígado, ni se convierten en portadores permanentes del virus.

Tipo B
Se contagia principalmente por la sangre (transfusiones, jeringas compartidas, transmisión de la madre al feto y contacto íntimo, incluyendo contacto sexual. Con frecuencia en los tres prirneros meses de contraída la infección se presenta un episodio de enfermedad hepática. Entre el 5 y 10% de los contagiados se convierten en portadores permanentes del virus y pueden transmitirlo.
Consecuencias
Una infección de este tipo puede derivar en cáncer del hígado o enfermedad crónica hepática, incluyendo cirrosis. Estas enfermedades pueden ser fatales y no hay cura.

No-A y no-B
Se contagia principalmente por la sangre, contacto íntimo y transmisión materna son posibles vías de transmisión. Se ha identificado un virus que puede causar la infección, pero también es posible que existan otros virus. Estos virus causan menos daño hapático que el de la hepatitis B, pero algunos de los que contraen el virus se vuelven portadores permanentes.
Consecuencias
Pueden ocasionar enfermedad crónica del hígado, incluyendo cirrosis y posible cáncer.

Prevención
Gamaglobulina antes o muy poco tiempo despues de estar expuesto al tipo A, corta la posibilidad de la enfermedad. Existe una vacuna contra la hepatitis B.
Tratamientos experimentales
Para luchar contra las infecciones crónicas y los daños permanentes del hígado, los científicos estan experimentando con una variedad de agentes antivirales.
¿EN COLOMBIA QUE?
SEMANA entrevistó al gastroenterólogo clínico Carlos Serrano, un experto en hepatitis de la Universidad Javeriana, para indagar sobre esta enfermedad en Colombia.
SEMANA: ¿Es frecuente la hepatitis en nuestro medio?
CARLOS SERRANO: Si, es muy frecuente. Pero hay que establecer una diferencia: la hepatitis A que ataca a niños y adultos, no deja ningún problema secundario en los pacientes. La hepatitis B, que ataca a personas adultas, a homosexuales, a enfermos del SIDA, y que se transmite a través de la sangre o de contagio sexual puede evolucionar con el tiempo (10 o 15 años) y originar un cáncer en de hígado.
S.: ¿La hepatitis B es una enfermedad de común ocurrencia en el país?
C.S: Aún cuando las estadísticas no son nuestro fuerte, la Universidad de Antioquia realizó hace 10 años un estudio sobre la hepatitis B, en donde se estableció que es en las áreas rurales del país donde esta enfermedad es más frecuente, por cuanto las condiciones de salubridad son muy incipientes y generalmente las transfusiones de sangre se hacen sin ningún tipo de control. En las ciudades, los casos son menos, pero también se presetan.
S.: ¿Aparte de estas dos clases de hepatitis se dan las de tipo no-A y no-B.?
C.S.:Sí, pero acá como en otras partes del mundo, salvo los países muy desarrollados, todavía no existen exámenes para detectar las otras clases de hepatitis. Ocurre que cuando los pacientes son negativos a los exámenes de la A o de la B, se deduce que tienen otra clase de hepatitis.
S.: ¿Se puede establecer en Colombia como en el caso de Asia, una correlación alta de hepatitis B-cáncer de hígado?
C.S.::En colombia, las personas que desarrollan cáncer del hígado por haber contraído la hepatitis B son muy pocas, al punto que los tumores en el hígado ocupan el puesto 11 o 12 entre los cánceres de común ocurrencia en nuestro medio.
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