Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2006/11/18 00:00

‘Jet lag’, mejor en el occidente

Un estudio hecho con ratones mostró que los cambios de horario son más perjudiciales cuando se viaja hacia oriente.

‘Jet lag’, mejor en el occidente

¿Alguna vez ha pensado cuál es el camino más corto para ir a Europa? Probablemente la respuesta no sea el oriente sino el occidente. Esta conclusión se deduce de un estudio hecho entre tres grupos de ratones a los cuales se les recreó la misma experiencia que tienen las personas cuando hacen viajes transatlánticos y experimentan un cambio en el horario, lo que se conoce como 'jet lag'. Los ratones jóvenes no tuvieron problemas en ninguna de las pruebas. Las diferencias se vieron entre los más viejos. De los ratones cuyos horarios se mantuvieron estables hubo un 17 por ciento de mortalidad.

Entre los que ‘viajaron’ al oriente, la mortalidad fue de 53 por ciento mucho más alto que los que lo hicieron al occidente (32 por ciento). Las razones sobre el porqué de estos resultados aún son objeto de análisis. Los investigadores creen que se debe a que cuando se cambia el ritmo circadiano un organismo se adapta por partes y a velocidades diferentes a la nueva situación. Esa poca sincronía entre las diferentes partes del cuerpo, que se produce con los cambios de meridiano, sería la causante de las muertes. El estudio fue publicado en la revista Biology.

Abajo la testosterona

En las dos últimas décadas se conoció que el conteo de los espermatozoides entre los hombres era mucho menor hoy que en el pasado. Ahora encontraron que el nivel de testosterona también ha disminuido si se le compara con sus congéneres de hace 20 años. El hallazgo fue hecho por un grupo de científicos del New England Research Institutes (NERI) y publicado en la Revista Endocrinología Clínica y Metabolismo. El trabajo analizó a más de 1.500 hombres sanos entre los 45 y los 79 años del área de Boston, en un período de 17 años. A este grupo se le midió la testosterona disponible para las células y esas lecturas se compararon con las de hombres de esa misma edad pero nacidos mucho antes. Los científicos encontraron que los hombres de 50 años hoy tendrían 20 por ciento menos testosterona que sus padres hace 20 años a la misma edad.

De esta forma, ellos salen golpeados dos veces, la primera vez por la edad, pues los niveles de la testosterona comienzan a disminuir al cruzar el umbral de los 30 años y ahora también por un problema generacional. Aún no se sabe por qué está sucediendo este fenómeno.

Uno de los posibles culpables podría ser la obesidad, una condición que disminuye los niveles de esta hormona. Tampoco se sabe qué impacto pueda tener en el organismo, aunque algunos ya se han apresurado a señalar que dicha reducción podría explicar el comportamiento más hacendoso del sexo masculino, que hoy ayuda más en las labores del hogar y de la crianza que sus abuelos, así como las tendencias metrosexuales.
 
Vivir sin aire

Con el lema ‘sin aliento, pero no indefenso’ se celebró la semana pasada el Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, mejor conocida como EPOC. Esta es una enfermedad inflamatoria que ataca los pulmones y reduce la cantidad de aire en cada espiración. Los primeros síntomas son la reducción en la capacidad física, que se hace evidente por fatigas al caminar, subir escaleras e incluso afeitarse. Después llegan la tos y la sensación de ahogo.

La EPOC se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en el nivel mundial y sus cifras son alarmantes. Uno de cada 10 adultos mayores de 40 años la padece, 80 por ciento de los que la sufren no están diagnosticados y unas tres millones de personas mueren anualmente por esta causa. Así que si usted es fumador o comparte su espacio con uno, es el momento de preocuparse por sus pulmones, ya que está demostrado que el tabaco es la principal causa.

Pero no todo está perdido, ya que esta es una enfermedad que se puede prevenir. La mejor forma es abandonando el cigarrillo, pero también existen otras medidas como obligar a los fumadores a respetar los espacios cerrados que comparten con los demás. Además, los tratamientos ya les permiten a los pacientes llevar vidas plenas a pesar de la enfermedad.

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