Jueves, 19 de enero de 2017

| 1991/01/07 00:00

LA ANTIDIETA

Perder kilos no tiene que ver solamente con lo que se come. El cómo y el cuándo, parecen ser la clave en la eterna lucha por adelgazar.

LA ANTIDIETA

Millones de personas en el mundo están o han estado a dieta. Es parte de la vida moderna junto con el estrés, las tarjetas de crédito, la contaminación y los trancones de tráfico. Pero quienes pierden peso indefectiblemente vuelven a recuperarlo. Las dietas no funcionan basicamente por que la privacion no es la forma de lograr una pérdida de peso saludable y permanente. Ellas son temporales y, por consiguiente, sus resultados son también temporales. Sin embargo, son muchos los que siguen en busca de esa panacea que ponga fin, de una vez por todas, a la batalla de los centimetros de más.
La panacea puede estar en la antidieta. Esta echa por tierra todos los dogmas de las dietas tradicionales en cuanto a la importancia de las proteinas y la necesidad de contar calorías para bajar de peso. Se enmarca en la llamada medicina integrativa, que busca el equilibrio dinámico de la persona. En ella convergen siglos de conceptos sobre medicina preventiva con la moderna necesidad de reducir el estrés, evitar estilos nocivos de vida y modificar pautas de conducta que provocan exceso de peso, obesidad y, por consiguiente, enfermedades coronarias, hipertensión, diabetes, úlceras, dolores de espalda, migrañas, artritis, etc.
La antidieta explica la nutrición en función de reyes naturaleza Por eso, sus principios sostienen que no es una dieta sino una manera de comer o es necesarió contra calorias ni matarse de hambre. Se puede aplicar en la medida de las necesidades de cada uno y que permiten perder peso en forma segura y permanente, sin dejar de comer. Lo nuevo y diferente de este programa es que lo importante no es solamente lo que se come, sino también cuándo y cómo se lo come. Estos últimos factores parecen ser el eslabon perdido que los eternos hacedores de dietas han estado buscando sin éxito.
Esta nueva forma de comer -que puede convertirse en un estilo de vida se relaciona directamente con la cantidad de energía vital de que dispone el cuerpo humano y su utílización en la elíminación de desechos exceso de peso del cuerpo. Cuanta más energía se ibera, más peso se pierde.
El cuerpo tiene unos ciclos naturales que se basan en funciones bastante obvias. Para expresarlo en la forma sencilla se puede decir que diariamente una persona ingiere alimentos apropiación, usa parte de ellos asimilación y se deshace de los que no utiliza eliminación. Aunque estas funciones están en marcha continuamente, cada una de ellas se intensifica durante ciertas horas del día: apropiación del mediodía a las 8 p.m.; asimilación (8 p.m. a 4 a.m.) y eliminación (4 a.m. al mediodía). Quienes libran la batalla contra los kilos son los que más deben preocuparse por estos ciclos, especialmente por el de eliminación. Si se facilita este ciclo, se podrá liberar el cuerpo esbelto que toda persona lleva dentro.
La eliminación significa la remoción de los desechos almacenados en el cuerpo. El exceso de toxinas en el organismo es la forma más segura de ganar peso. Esta se produce de dos formas. La primera es por el metabolismo: el organismo constantemente reemplaza las células viejas -tóxicas por nuevas, mediante cualquiera de las cuatro vías de eliminación: intestinos, vejiga, pulmones o piel. Mientras haya una suficiente cantidad de energía a disposición del cuerpo, los desechos son adecuadamente eliminados. La segunda se forma a partir de los alimentos que no han sido adecuadamente digeridos, asimilados estructura celular alimentos se alteran antes de consumírlos por algún procedimiento -fritura, parrilla, hervor, cocción, salteado, guisado horneado etc. Como el organismo no está diseñado para digerir comida alterada, los subproductos de esa digestión y asimilación incompletas forman en el cuerpo una cantidad de residuos tóxicos. Si se generan más residuos tóxicos de los que el organismo puede eliminar, se produce una acumulación y, como resultado, un exceso de peso.
Pero ¿cómo hacer para que desaparezcan los desechos tóxicos y no sigan acumulándose? Mediante un estilo de vida adecuado basado en la comprensión de la manera como se depura continuamente el organismo, para no interrumpir ni obstruir los procesos naturales. Esto no significa necesariamente sacrificio o privación. Comer sigue siendo un placer, pero debe hacerse sobre la base de tres principios fundamentales: consumir alimentos con alto contenido de agua, combinar adecuadamente los alimentos y comer la fruta correctamente. Las calorías sólo son enemigas de la dieta si se las consume como parte de comidas excesivamente procesadas o mal combinadas.
Las calorías de alta calidad, las que se encuentran en los alimentos de alto contenido acuoso, no se suman al problema de peso sino que suministran la energía necesaria para deshacerse de él. Con sólo disminuir la ingestión de calorías no se logra la pérdida de peso deseada si las calorías consumidas provienen de alimentos mal combinados, tóxicos y obstructivos.

AGUA, AGUA, AGUA
El cuerpo para sobrevivir necesita el agua, pero esto no significa necesariamente beberla, sino ingerir alimentos con alto contenido de este elemento. Es decir, frutas y verduras. A los otros alimentos -concentrados se les ha quitado el agua mediante la cocción u otro procesamiento. Si se quiere perder so, el 70 por ciento de la dieta debe estar compuesta por alientos de contenido acuso y sólo el 30 por ciento restante por alimentos concentrados: pan, granos, carnes, lácteos, legumbres, etc.
Todas las exigencias nutricionales del cuerpo vitaminas, minerales, aminoacidos, enzimas, proteínas, carbohidratos y acidos grasos) se hayan en las frutas y verduras. Gracias al agua las sustancias son transportadas al intestino allí son absorbidas. Además depura desechos el organismo, lo cual tiene gran importancia en la lucha por bajar de peso.
Algo que conviene saber es que tomar agua con las comidas es "debilitante". En el estómago hay jugos gástrios que estan actuando sobre los alimentos. Si al comer se bebe agua, esos jugos se diluyen y se impide una correcta digestión. Además, se obstruyen los ciclos al mismo tiempo que se desperdicia energía.

QUE SE COME CON QUE?
Tan importante como los alimentos ricos en agua es la adecuada combinación de lo que se come. Pero, ¿qué tiene que ver la combinación de alimentos con la pérdida de peso? La función del organismo que mas energía requiere es la digestión -consume más energía que correr, nadar o montar en bicicleta-. La energía es clave para la eliminación de desechos tóxicos del cuerpo. Si se pueden eliminar regularmente, se pierde peso regularmente y no se lo vuelve a recuperar.
Para que el cuerpo pueda eliminar los desechos tóxicos es necesario ayudarlo, proporcionándole energía en forma constante. Ciertas combinaciones se digieren con mas facilidad y eficacia que otras y esto se explica por la quimica de la digestión. El cuerpo humano no está pensado para digerir más de un anmento concentrado por vez.
Esto quiere decir que no se puede comer papas y carne, o pasta con pollo, o pan con queso, en la misma comida. Una vez en el estómago, el alimento (carne, pescado, pollo, pasta, arroz, etc.) necesita para su descomposición un jugo ácido. Si a esta comida se le agrega una papa asada, ésta necesita para su descomposición un jugo alcalino. Como lo acido y lo alcalino se neutralizan, el organismo tiene que segregar más jugos digestivos. Entonces, se ve forzado a producir más energía para segregar más jugos .
La comida que no ha sido digerida adecuadamente, pasa forzadamente a los intestinos, tras haber estado varias horas retenida en el estómago. Para entonces, los carbohidratos se han fermentado y las sustancias nutritivas se han perdido y no pueden ser incorporadas en una estructura celular sana.
Los alimentos que han sufrido fermentación o putrefacción generan acidos tóxicos, que son los que producen tienen los mismos efectos nocivos para el hígado. Hay una manera de evitar el problema: sólo un alimento concentrado por comida. Se puede acompañar con las verduras que se quiera. Esta práctica no sólo permite una extracción y utilización óptimas de las sustancias nutritivas, sino que pone fin a los trastornos digestivos e incrementa la energía disponible.
En cuanto a los alimentos que son una combinación de proteína y almidón (fríjoles, habas, etc.), el cuerpo es capaz de modificar sus jugos digestivos de manera tal que la digestión pueda realizarse con eficacia. Existe una diferencia entre comer algo que sea una combinación natural de proteína y almidón y comer dos alimentos de los cuales uno es proteína y otro es almidón.
Aunque la combinación ideal es la de carbohidratos con verduras o proteínas y verduras, se puede combinar carbohidrato con carbohidrato, pero no proteina con proteina. Estas son de características tan diferentes, que las modificaciones para satisfacer las exigencias que impone la digestión de mas de una proteína son imposibles. Se pueden comer, por ejemplo, dos tipos de carnes diferentes pero no dos proteínas diferentes como carne y huevos. En cambio sí se puede consumir más de un almidón a la vez -arroz con fríjoles-, pero siempre es mejor un alimento concentrado por comida. Si se puede comer y desocupar el organismo en tres horas y no en ocho, se ganan cinco dedicadas a la desintoxicación y a la perdida de peso.
LA CLAVE ESTA EN LAS FRUTAS
Cuándo y cómo comer la fruta es otra de las piezas claves comparable, de la antidieta. Su eficacia como factor adelgazante es inomparable pues es pues es limpiadora y no obstructiva. Todas -con excepción de los plátanos atraviesan el estómago en muy poco tiempo. Se descomponen y liberan sus sustancias nutritivas en los intestinos. La energía que ahorra la fruta al no tener que ser digerida en el estómago es automáticamente redirigida a depurar el organismo de desechos toxicos, con lo cual ayuda a la pérdida de peso.
Pero todo esto es válido sólo cuando se consume correctamente. Es decir, fresca y nunca como acompañamiento de otro alimento, ni inmediatamente después. Una fruta entera siempre es mejor que en jugo, pero si se ingiere en jugo debe tomarse en pequeños sorbos para que se mezcle con la saliva. Comerla con el estómago vacío es la clave para acelerar la pérdida de peso. Si la fruta se come después de otros alimentos, éstos impiden que pueda pasar directamente por el estómago a los intestinos. Además, contribuye a que la otra comida se acidifique y se fermente. Tanto la fruta como las verduras tienen la peculiaridad de neutralizar los ácidos que se forman en el organismo. Un exceso de ácidos tóxicos produce exceso de peso, celulitis, canas, calvicie, estallidos de nervios, ojeras y arrugas faciales prematuras. Las úlceras son el resultado del ácido corrosivo en el sistema. La fruta, si se consume adecuadamente, contrarresta la formación de ácidos y tiene una capacidad rejuvenecedora.
Otra consideración que hay que tener en cuenta se refiere al tiempo que debe transcurrir desde que se ha consumido cualquier otro alimento, antes de comer fruta. Mientras el estómago esté vacío, se puede comer toda la fruta que se quiera y durante un período tan largo como se quiera, siempre que se dejen pasar 30 minutos antes de comer cualquier otra cosa. Así se dejará el margen de tiempo necesario para que la fruta haga su tránsito hacia los intestinos.
Una vez que se ha comido cualquier otra cosa que no sea fruta, se ha de esperar por lo menos tres horas. Una de las funciones de la fruta es la de procurar descanso al aparato digestivo, con lo cual se libera energía que puede ser utilizada para la desintoxicación, la reparación y la perdida de peso.
Uno de los principios de la antidieta es que en la mañana no se debe consumir nada distinto de fruta. Con ello, se produce buena parte de la energía necesaria para el día. Como la fruta se encamina a los intestinos en cuestión de minutos, las sustancias nutritivas que contiene son inmediatamente absorbidas y utilizadas por el cuerpo.
Por el contrario, un desayuno sustancioso no aporta energía sino que la consume. Al despertar el organismo está en su punto culminante de energía. Si una persona no desayuna no le pasa nada y estará más activa y alerta. Un desayuno pesado significa un día pesado, un desayuno ligero, un día ligero.

Primero: desintoxicacion
Es el objetivo más importante de la antidieta. Esta fase es necesaria para liberar energía que pueda ser usada para bajar de peso. El éxito de cualquier programa de disminución de peso depende de esta limpieza. Como la acumulación de desechos en el organismo puede haberse producido a lo largo de muchos años, su eliminación no se logra en un abrir y cerrar de ojos.
Incluso si la desintoxicación es demasiado rápida puede causar grandes molestias. ¿Cuales son las posibles incomodidades? Cuando se aplica el principio de comer fruta con el estómago vacío, la acción limpiadora de la fruta remueve los residuos tóxicos acumulados, con lo cual se producen gases.
Generalmente esta reacción pasa en el término de 48 horas. Tambien es posible que haya dolores de cabeza o dolores corporales, que la persona se sienta súbitamente cansada o ansiosa, que apoarezca un poco de diarrea. No hay que precuparse por la deshidratación. Con la cantidad de alimentos de alto contenido de agua, no es posible.
También es posible sentir náuseas y se puede presentar una descarga mucosa por las fosas nasales. Una de las formas clásicas como el cuerpo elimina toxinas es por medio de lo que se llama "resfriado".
Nada de eso es motivo de alarma. Todo lo contrario, es un síntoma positivo: el cuerpo se esta preparando para una tarea. La eliminación total de los tóxicos puede necesitar meses e incluso años, pero en pocos días se empieza a perder peso.
La antidieta es una forma de comer adaptable a todas las personas y a la cual no hay que adherirse al pie de la letra. Si por algun motivo un día no se pueden combinar bien los alimentos, al día siguiente se puede volver al programa comiendo solamente frutas para ayudar a la desintoxicación. Con la antidieta lo que se ofrece es una manera de respetar las limitaciones biológicas del cuerpo y sus ciclos. Pero se trata de un programa para toda la vida, no de un plan de emergencia. Con la antidieta se acaba el conteo de calorías y el hambre. Se puede comer bien y disfrutar la comida.

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