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| 6/9/1986 12:00:00 AM

LA DIETA BLOOMINGDALE

Un régimen para adelgazar experimentado por los altos ejecutivos de la cadena de almacenes y con el que se pueden perder hasta 18 kilos

Lo primero que hay que hacer es colocarse, desnudo, frente al espejo, contemplar ese cuerpo en el cual sobran muchas libras, cuelgan muchas bolsas de grasa y piel fofa, mirar durante un largo tiempo ese cuerpo pasado de peso, ir detallando una a una las distintas zonas y mientras se hace este inventario de desastre, con humor y con ganas, ir imaginando el que sería el cuerpo ideal, el que uno quisiera tener. Tiene que ser una mirada crítica, dura, implacable que al final lleva a una conclusión: esto no puede seguir así.
Si la persona acepta ese inventario implacable y si llega a imaginarse cómo sería ese cuerpo más esbelto, más delgado, más liviano, entonces está preparada mental y físicamente para enfrentar el reto de una nueva dieta que en estos momentos tiene locos a millones de norteamericanos y europeos: la llamada dieta Bloomingdale, en homenaje a los ejecutivos de la conocida cadena de tiendas que se extiende por todo el territorio norteamericano y quienes después de someterse a los principios básicos de este tratamiento, no dudaron en colocar el nombre de la firma como garantia de seriedad ante sus clientes.
La dieta está contenida en un libro llamado The Bloomingdale's Eat Healthy Diet, fue escrito por Laura Stein, publicado por St. Martin's Press y cuesta 16 dólares.
Por supuesto no todo fue tan fácil porque primero, ¿reinta de los más altos ejecutivos de la cadena se sometieron a la dieta con un éxito escandaloso. Entre todos lograron reducir su peso en más de un cuarto de tonelada mientras la autora del libro, con cuarenta años de edad y fiel seguidora del gurú dietético Nathan Pritikin, sostiene que además de los ejercicios y comer apropiadamente, el entrenamiento del apetito es la clave para mantener a raya el aumento de peso.
Tiene una frase sencilla: "Si usted no come algo, no tiene por qué almacenarlo" y entre los alimentos que no deben ser acumulados en el cuerpo se hallan el azúcar, la sal y la cafeina, asi como los sustitutos del azúcar, como las gaseosas dietéticas.
Toda esta historia comenzó cuando Stein trabajaba como asesora de mercadeo y periodista que colaboraba con distintos medios, y escribió un articulo titulado The Purification Diet en la revista Ladie's Home Journal en 1983. Entusiasmada por la acogida que esa publicación tuvo entre miles de lectores que le escribieron pidiéndole más datos sobre la dieta que ella planteaba, conformó un grupo de diez amigos con quienes organizó una especie de "laboratorio viviente", experimentó mientras iba concretando lo que llamó la atención de una de las altas ejecutivas de la cadena Bloomingdale, Marge Piatak, quien perdio 18 kilos obedeciendo las instrucciones. Su ejemplo fue seguido por otros funcionarios de la firma quienes, muertos de la felicidad, contemplaban cómo sus medidas de ropa se reducían en una y hasta en dos tallas. Entonces la cadena de almacenes viendo los resultados le propuso a Stein que organizara un seminario o laboratorio para los ejecutivos de la compañía que tuvieran problemas de peso. Los resultados llevaron al patrocinio de un libro que ya es un best seller, mientras en todos los almacenes se han abierto cafeterias para que los clientes prueben parte de la dieta, adquieran el libro y piensen en la posibilidad de buscar tallas más pequeñas. Por supuesto no todo es felicidad porque la autora ha sido demandada por un experto en nutrición quien escribió el prólogo para la obra y ahora sostiene, ante un juez, que nunca dio la autorización para utilizar su escrito.
Luego de ese examen crudo y agresivo ante el espejo, cuando todas las bolsas y residuos grasosos son acusados y señalados e inventariados sin compasión, el paciente se somete a ciertas fases: en la primera que dura unos diez días, entrena el apetito, el cuerpo es enseñado a recibir sólo alimentos saludables: durante los tres primeros días el paciente come sólo vegetales, incluyendo una papa al desayuno. Luego de este período de limpieza del organismo, se añaden otros alimentos: granos, pescado, pollo, alimentos con bajo contenido de grasa y frutas.
Por lo menos, diariamente, hay que beberse seis vasos de agua. Al finalizar estos diez dias se habrán perdido entre cinco y doce libras.
La fase dos es para estabilizar el organismo y se prolonga durante un mes y las recomendaciones son estas:
· Coma un mínimo de tres vegetales hervidos al dia; coma dos o tres veces al día porciones de granos como arroz y pan de trigo. Evite añadir aceite, mantequilla, margarina o mayonesa. Coma un máximo de tres pedazos de fruta al día. La piña es la más recomendada. Consuma unas ocho onzas de productos lácteos con poca grasa, como yogur simple ¡Nada de quesos! De vez en cuando podrá beber un vaso de vino o un postre pero al día siguiente tendrá que ser mas estricto con la dieta.
Un mes después comienza la fase tercera cuando ya la reducción de peso es un hecho y se busca estabilizarla.
Ha llegado el momento de que su apetito y sus preferencias gastronómicas se pongan de acuerdo. Una vez que su apetito ha sido entrenado puede ponerse a prueba: si se siente tentado por un alimento que no le conviene comer, entonces pospóngalo por unas horas y cuando ya no pueda resistir más, pospóngalo por unos días y verá cómo después ya no le interesará.
Hay, además, unos consejos radicales en el libro:
· No beba alimento alguno, beba agua, es decir jamás beba jugos de frutas o de vegetales porque entonces someterá el organismo a una invasión de calorías sin fibra
· Despídase del todo del azúcar olvide el azúcar, la miel, todos los edulcorantes artificiales y notará cómo el gusto le irá dando sorpresas;
· Haga ejercicios todos los días; comience lentamente, pocos minutos y vaya incrementado el ritmo según su propio organismo; · Jamás se sienta esclavo de las balanzas que hay en los baños, porque pueden reilejar condiciones que no tienen significado alguno para su dieta.
La mejor indicación de su reducción de peso está en la ropa: ¡nunca miente! --
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