Lunes, 23 de enero de 2017

| 1987/11/09 00:00

LA PESADILLA DEL SIDA

Científicos finlandeses cuestionan las pruebas serológicas para detectar el virus

LA PESADILLA DEL SIDA

EL SIDA se ha convertido en una pesadilla para los investigadores científicos, pues cada vez que creen pisar terreno firme, el suelo se hunde bajo sus pies. El último descalabro es el cuestionamiento finlandés a las pruebas serológicas usadas para detectar la presencia del virus, en individuos que aún no tienen síntomas de la enfermedad. Estas pruebas o tests, conocidas genéricamente como ELISA, no demuestran la existencia del virus en sí, sino la de los anticuerpos que el organismo desarrolla en primera instancia, antes de ser derrotado por completo. De esta forma, la prueba de si un paciente está o no infectado se hace indirectamente, por la reacción del organismo y no por el virus en sí mismo.
Lo que los investigadores finlandeses han hallado es que del 10 al 20 por ciento de las personas infectadas por contacto sexual, no desarrollan anticuerpos sino después de un año o más del contagio, con lo que las pruebas serológicas perderían su valor. De ser eso cierto, alguien que hubiera estado en situaciones de alto riesgo poco tiempo antes de someterse a la prueba ELISA, debería repetirla en un tiempo prudencial antes de considerarse libre de toda preocupación.
Los científicos finlandeses estudiaron 235 homosexuales y 2 mujeres durante un período prolongado. Los pacientes fueron examinados cada 3 y 6 meses. A los 3 años, los tests serológicos indicaron que 9 de los hombres habían contraído el virus. Entonces, los investigadores aplicaron pruebas directas a las muestras anteriores, para detectar no los anticuerpos, sino el virus. Allí vino la gran sorpresa. Tanto en esos 9 infectados como en otros 25 que habían estado expuestos a situaciones de alto riesgo, se descubrió que el desarrollo de anticuerpos se había demorado hasta 3 años en uno de los casos. Inclusive se descubrió que 5 de ellos eran positivos para las pruebas directas --conocidas como antígenas-- pero aún no lo eran para la ELISA. Nació así una nueva categoría de infectados del SIDA: los latentes que, aunque tienen el virus, aún no han desarrollado los anticuerpos que los hacen detectables como seropositivos.
Aunque el director del estudio, doctor Kai Krohn, reconoce que es muy limitado como para llegar a conclusiones definitivas, la sola posibilidad ha causado revuelo en círculos científicos del mundo. El doctor Jerome Groopman, del hospital New England Deaconess de Boston, dijo que "esto es tan importante que debemos enfrentarlo inmediatamente; yo creo que, de ser cierto lo que se afirma, toda persona de alto riesgo que se haya hecho la prueba para el SIDA debe repetirla en un algún tiempo".
Otro problema es que la prueba directa o antígena no sólo es experimental y aún no ha sido refrendada por las autoridades sanitarias de los Estados Unidos, sino que es mucho más costosa que la ELISA y además sólo es confiable en ciertas etapas de la infección. Y no se trata de que la ELISA no sea exacta, sino que no se sabe a partir de cuándo lo es. El problema, entre tanto, es que se acabó la tranquilidad para quienes habiendo estado expuestos a la infección, descansaron con unas pruebas que se volvieron relativas.-

El detonante
Un libro próximo a publicarse afirma que un auxiliar de vuelo franco-canadiense tuvo un papel clave en la introducción y diseminación del virus del SIDA en Norteamérica en los últimos años del décenio pasado. El autor, Randy Shilts, afirma que los científicos que investigaron el origen del virus en los Estados Unidos comenzaron a sospechar que el hombre Gaetan Dugas, trajo la enfermedad luego de haberla contraído en Europa por contactos sexuales con africanos.
Las publicaciones científicas le llamaban "paciente cero". Los investigadores siguieron la actividad sexual de Dugas mientras viajaba por toda norteamérica, en plan de trabajo. De los primeros 19 casos de SIDA reportados en Los Angeles, 4 habían tenido relaciones con Dugas y otros 4 habían tenido relaciones con alguno de los anteriores. Además, los 2 primeros casos conocidos en Nueva York, en 1979, eran compañeros sexuales del "paciente cero".
Pero eso no es todo. Al menos 40 de los primeros 248 casos reportados en Estados Unidos hasta 1982, habían tenido relaciones con el auxiliar de vuelo. El libro describe como Dugas usaba su atractivo físico y su acento afrancesado para seducir homosexuales, aun después de haber sido diagnosticado como enfermo de SIDA. En julio de 1981, Dugas contó a los investigadores que había tenido un promedio de 250 relaciones por año durante la década anterior. Murió en 1984 sin creer que su "cáncer de maricas" como él lo llamaba, pudiera ser transmitido sexualmente. El autor del libro, homosexual él mismo, escribe que "en un cierto momento, Gaetan era lo que cualquier hombre gay hubiera deseado. Para cuando murió, se había convertido en todo lo que cada hombre gay teme".--

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