Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1988/03/14 00:00

LA POMADA CHINA

Un linimento artesanal chino podría ser la cura definitiva contra la caida del cabello.

LA POMADA CHINA


El minoxidil, la aproximación occidental al problema de la calvicie se ha quedado en pañales ante un invento chino. Pero si el primero es el resultado de años de sofisticadas investigaciones en los laboratorios más avanzados del mundo, el chino es un invento de un "doctor descalzo" provinciano, que ha logrado preparar un unguento capaz "de hacer nacer pelo en una bola de billar", con base en la antigua capacidad china para agregar "un poquito de esto y algo más de aquello".

La historia, revelada la semana pasada por el periódico The New York Times, involucra a una pequeña villa china en la provincia de Zhejiang, un médico yerbatero dedicado a curar enfermedades de la piel y una maestra calva.

Todo comenzó cuando el doctor Zhao Zhangguang conoció en 1973 a una maestra perfectamente calva. "Yo había sido entrenado en medicina tradicional china, pero nunca me había enfrentado al problema de la calvicie, hasta que llegó a mi esta mujer. Su drama era tal, que tenía que tomar atajos rumbo a su casa para evitar la burla de la gente. Finalmente, hasta dejó su trabajo y se dispuso a morir de la pena. Fue entonces cuando comencé a mezclar yerbas medicinales consideradas tradicionalmente como beneficiosas para el crecimiento del cabello. Pero como era de esperarse, la poción no sirvió para nada", recuerda el doctor Zhang-guang, con una sonrisilla cómplice.

Luego de unas 40 fallas, el doctor Zhangguang estaba a punto de tirar la toalla, pero su persistencia oriental no le daba tregua. "Mi dinero se acabó y no sólo tuve que alquilar una de las habitaciones de mi casa sino que mi mujer se ofeció a criar gallinas y cerdos para ayudar a sostener el hogar".

Entre tanto, y en semejante ambiente tercermundista, el persistente investigador ya había preparado 101 diferentes potingues que no parecían dar resultado alguno. Fue entonces cuando apareció el paciente clave. "Se me presentó un hombre que sufría de fiebres, pero además era calvo. Y tenía una irritación cutánea. Un poco desconcertado, le di mi preparación número 101, sólo para recibir una llamada varios días más tarde en que el hombre me gritaba que, aunque no se le habían quitado las fiebres, le estaba saliendo pelo".

La fama del éxito primero inundó la pequeña villa, luego la provincia y finalmente la China entera. La clave, según el doctor Zhangguang, es la mezcla cuidadosa de la famosa raíz china ginseng, con angélica china, pulpa de nueces, azafrán, raíz roja de salvia, psoralea y alcohol.

Lo que faltaba era la intervención de los medios. En 1976, un reportero de la ciudad de Zhangzhou se le presentó para pedir detalles, con la especial curiosidad que le daba ser él también calvo. "Aunque no me creyó mucho, le dí un frasco de mi preparado. A los 3 meses regresó por la historia". De ahí en adelante, la vida cambió para el buen doctor Zhang. Luego de años de fama en su provincia, fue invitado en 1986, en medio de los nuevos vientos políticos de China, a establecerse en Pekín, donde el gobierno le tenía preparada una fábrica para su producto.

De pronto, el "doctor descalzo" se vio volando a Hong Kong y Japón como el apóstol de los alopésicos. Su carrera llegó a un pináculo poco publicitado cuando el pasado octubre, recibió el premio estrella de la edición 36 de la Feria Mundial Eureka de Bruselas, una reunión de inventores de todas partes del mundo.

Rodeado en su oficina por una serie de fotografías de antes y después, el doctor Zhangguang espera el momento en que su invento invada los enormes mercados occidentales, donde por su precio y efectividad puede convertirse en un fenómeno. Un tratamiento típico dura unos tres meses, no debe ser permanente, sirve tanto para hombres como mujeres, y cuesta unos 100 dólares, a razón de 12 la botella. Ese es un valor astronómico en un país donde el ingreso promedio es de 300 dólares anuales, pero aún así las ventas han llegado a niveles sorprendentes.

El linimento, llamado 101 por el número de intentos que lo precedieron, es el mejor, según su inventor, porque aplica los principios de la antigua medicina china: "vigoriza la circulación, libera los canales principales y colaterales del cuerpo y por lo tanto, hace crecer el pelo". Como quien dice, dos más dos son cuatro.-

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