Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1988/12/26 00:00

LA VEJEZ NO LLEGA SOLA

Aún las drogas comunes pueden tener efectos negativos en los ancianos.

LA VEJEZ NO LLEGA SOLA


Abuso de drogas. Cuando se oye esta expresión, la asociación inmediata se hace con jóvenes comprando basuco, cocaína y marihuana, en las calles. Nunca se asocia con ancianos. Sin embargo, como lo han podido comprobar investigaciones adelantadas en los países desarrollados, las personas mayores de 65 años tienen tres veces más posibilidades de ser afectadas por el consumo de drogas. Pero no de las drogas duras, sino lo que es mucho más grave, de drogas comunes y corrientes.

En los Estados Unidos, las estadísticas indican que entre el 10 y el 15% de los ancianos que ingresan a los hospitales, lo hacen por efectos adversos de drogas que consumen regularmente para contrarrestar la depresión, el insomnio, y otros padecimientos que se presentan en la vejez. Hoy por hoy, en los Estados Unidos la mayor epidemia de droga se da entre la población mayor de 65 años. De ahí que ya haya libros en circulación sobre el tema y haya una mayor conciencia sobre los peligros que corren los ancianos al consumir ciertas drogas que aunque de corriente uso, por razones biológicas causan ciertos efectos adversos en los mayores, que no se producen en otros adultos de menor edad.

Los médicos afirman que hay varias razones que explican el fenómeno. Generalmente, los ancianos tienen más problemas que requieren tratamiento médico, que los adultos jóvenes. Comúnmente son problemas crónicos de salud. Según las estadísticas, 85% de los mayores de 65 años usa regularmente algún tipo de droga; 67% toma una diariamente, y 25% tres o más. Pero además de que son consumidores habituales de drogas, los ancianos son más susceptibles a los efectos negativos que puede producir la interacción de varias drogas que se consuman en forma simultánea. Muchas veces, el impacto de una droga neutraliza el de otra; otras, una droga estimula la acción de otra, y otras más, un medicamento prescrito, para una determinada condición tiene un efecto adverso sobre otro problema de salud.

Como si fuera poco, con la edad la composición del cuerpo cambia: aumenta el porcentaje de grasa y disminuye el de fibra muscular. Esto significa que las drogas que son solubles en agua pueden alcanzar altas concentraciones en la sangre de pacientes viejos y las que son solubles en grasa pueden acumularse gradualmente produciendo efectos de larga duración. Las consecuencias adversas de algunas drogas pueden disfrazarse tras un efecto retardado y por eso su detección es especialmente difícil.

La capacidad del cuerpo para metabolizar y eliminar drogas declina con la edad. Esto puede derivar en un incremento peligroso de los niveles de droga, aunque se tome en dosis normales. Las drogas que dependen del hígado para ser metabolizadas permanecen durante más tiempo en la sangre de las personas de edad. Las que no dependen del hígado para descomponerse y las ya metabolizadas, deben eliminarse por los riñones, órganos que reducen su eficiencia en cerca de un 50% en los viejos.

Por otro lado, muchas partes del cuerpo se vuelven más sensibles a las drogas con los años. El cerebro puede sobresedarse fácilmente y la presión sanguínea hacerse inestable con dosis que en gente joven no causan problema alguno. Muchos médicos no tienen en cuenta que los ancianos son más susceptibles que los jóvenes a las reacciones adversas que puedan causar algunas drogas y fallan en la prescripción de las dosis, y al no efectuar seguimiento de sus pacientes mayores, para corregir cualquier efecto adverso del medicamento prescrito. Algo es muy común: la demencia inducida por drogas, con frecuencia se interpreta como síntoma de vejez y no como un efecto tóxico de alguna droga que puede hacerse reversible.

Pero el problema no es sólo de los médicos. Con frecuencia, los pacientes ponen su grano de arena para agravar el problema. Es común que los ancianos no sigan al pie de la letra las instrucciones médicas: no se toman la droga, no se la toman en las dosis prescritas, olvidan tomar algunas dosis, suspenden la droga cuando se sienten bien y no cuando lo ordena el médico, todo lo cual deriva en serios problemas de salud. En fin, algo que hay que tener en cuenta siempre es que en los ancianos el efecto de las drogas es diferente. No en vano se ha vuelto lugar común esa frase según la cual "la vejez no llega sola" .--
El cerebro y otros órganos se hacen más sensibles, lo cual puede llevar a la sobredosificación o presión sanguínea inestable.

Drogas solubles en agua: pueden concentrarse más en personas mayores, cuyos volúmenes de sangre y agua disminuyen.

Drogas solubles en grasa: pueden acumularse y producir efectos de acción prolongada y también porque la composición del cuerpo ha cambiado .

Las funciones del riñón y el hígado declinan con la edad, lo cual lleva a que el organismo metabolice y elimine las drogas en forma menos eficiente.

Factores psicológicos pueden hacer aparecer los problemas de droga como problemas de la edad. Los ancianos pueden fallar en el seguimiento de las instrucciones .

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