Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/04/30 00:00

¿Listos para la pandemia?

El gobierno tuvo tiempo para prepararse para una posible epidemia de gripe de origen animal, pero a juzgar por las carreras en que está, parece que ha habido una buena dosis de improvisación.

Los tapabocas, que normalmente valen 100 pesos, los estaban vendiendo a 1.000. Ahora, sólo los pueden vender a máximo 180 pesos. Foto: Foto: Guillermo Torres

Colombia tiene una entidad que debería estar sorteando los peligros de la llegada de la gripe porcina al país.
 
Se trata del Instituto Nacional de Salud (INS), que se creó en 1917 y durante muchos años fue un ejemplo de liderazgo en investigación y controles de virus, parásitos, microbios y epidemias.
 
Esta institución pública tiene como misión hacer monitoreos constantes de posibles enfermedades, incluso provenientes del exterior, que puedan afectar a cientos de colombianos y evitar que dichos males se expandan. O sea, debe tener preparados planes para evitar una tragedia. De ahí que una de sus especialidades sea la elaboración de vacunas y análisis de casos que reportan desde todos los departamentos del país.
 
Pero desde ya varios años, las cosas han cambiado. Según antiguos funcionarios del INS, desde que el gobierno le dio al senador nariñense Manuel Enríquez Rosero, del partido de La U, participación política en el INS, la calidad científica ha disminuido, según lo han denunciado desde hace dos años muchos funcionarios de la entidad.
 
El 14 de diciembre de 2006 llegó como director del INS Luis Eduardo Mejía, muy cercano al senador Rosero. Después, fue nombrado como Secretario General el nariñense Hugo Efraín Enríquez Rosero, hermano del senador. (Vea cómo aparece el hermano del INS en la página de internet de ese instituto)  
 
Desde entonces, han llegado cada vez más y más nariñenses al Instituto. Es tal la afluencia de personas de ese departamento, que algunos funcionarios bromean diciendo que ese no es el Instituto Nacional de Salud, sino el Instituto Nariñense de Salud. Y cualquiera puede hacer el ejercicio de llamar al INS y notará que en el trámite de una sola llamada, le contestará más de una persona con acento pastuso.
 
Que sean de ese departamento no tienen nada de malo. Lo que sería cuestionable es que no cumplan los requisitos para cargos que requieren un altísimo nivel técnico. Sin embargo, dicen curtidos funcionarios del INS, son contratados con vistos buenos de las más altas directivas sin mayores criterios científicos.
 
A ese respecto, Álvaro Calvache, director nariñense encargado del INS, explica que “aquí, por la estructura del INS, se tienen dificultades para tener toda la gente que se requiere, pero quienes entran, tienen conocimientos en lo que van a hacer. Cada subdirección y sus jefes participa en la elección de los perfiles”.
 
Los encargados de cada área de investigación sí son científicos de trayectoria en el INS y muy preparados en los temas que manejan. Pero no tienen los equipos de trabajo que consideran necesarios. En consecuencia, la calidad de sus labores ha disminuido notablemente, según consideran especialistas en vigilancia y control en salud pública.
 
Cartas desantendidas
 
Los comentarios sobre la gente que está llegando al INS no son meros chismes de pasillo. Son quejas que incluso debieron conocer desde hace rato el ministro de la Protección Social, Diego Palacio, y el presidente Álvaro Uribe.
 
En septiembre del año pasado, Mejía renunció a la dirección del INS. Aprovechando esa coyuntura, 124 empleados de ese instituto le enviaron esta carta a Uribe diciéndole que “tiene usted ahora la oportunidad de designar como Director General a una persona que tenga la formación profesional y trayectoria que correspondan a la brillante historia y logros que el Instituto ha tenido en sus más de 90 años...”,

Pero, en contravía de ese anhelo de estos profesionales, fue nombrado como encargado Álvaro Calvache, también cuota del senador Enríquez Rosero.

Por eso, el pasado 17 de diciembre, varios empleados le enviaron esta carta al ministro Palacio en la que le expresaban su “preocupación por la situación actual que vive el Instituto Nacional de Salud”.  
 
Según dijeron, después de la renuncia de Mejía y la llegada como encargado de Calvache, “el Instituto profundizó la crisis que venía presentando desde años atrás”. Los mismos empleados dicen que hoy, “prácticamente hemos perdido el norte, el prestigio de institución científica del que gozamos en años anteriores”.

Y le piden a Palacio su “diligente intervención para que el INS supere esta situación de crisis que enfrentamos hoy”.

Pero nada cambió. Entonces el 27 de enero de este año, enviaron esta nueva carta  a Palacio diciéndole que, ante la falta de nombrar un director titular, solicitaban que esta vez tuviera en cuenta para este nombramiento “factores como la experiencia científica, médica e idoneidad de quien sea designado”. Aún no hay un director en posesión. (La carta adjunta tiene un error en la fecha. Dice que fue enviada en 2008, pero en realidad fue en 2009). Todas esas cartas aparecen firmadas por 54 funcionarios.
 
Calvache le explicó a Semana.como que él sí es especialista en asuntos de salud pública. “Tengo especialidad en medicina del trabajo, gerencia de proyectos de salud, seguridad social y gestión aplicada a servicios de salud”.
 
Ahora el Instituto deber enfrentar quizás la más difícil coyuntura de su historia, con una pandemia de gripe porcina en plena expansión global. Calvache dice que el INS sí tiene cómo responder. “Tenemos equipos de reacción inmediata, plan de contingencia, turnos 24 horas para darle respuesta al país y ser los laboratorios de referencia para el proceso. Dándole respuesta, intensificando la vigilancia virológica y del evento como tal”.
 
La mala hora
 
Por estos días, el Minprotección ha anunciado las decisiones que va tomando cada día. Este miércoles expertos en virología hicieron una videoconferencia para capacitar a las personas que trabajan en las clínicas para que no mezclen pacientes infectados de gripa porcina con otros que tienen otras enfermedades. Se estaba terminando una cartilla para enviarles a los rectores de los colegios para que ellos la entreguen a padres de familia.
 
Se abrió un call center que colapsó de inmediato y apenas este viernes empezará a operar uno nuevo con más capacidad a través de la Universidad del Rosario y su facultad de Medicina, cuyos estudiantes de últimos semestres de ciencias de la salud atenderán inquietudes.
 
Y también como otro síntoma de improvisación, el Ministerio de la Protección Social corrió a comprar 200 mil dosis de antivirales, cuya efectividad es mayor en las primeras 48 horas del inicio de los síntomas y la demora en administrar los medicamentos en pacientes con enfermedades pulmonares puede llevar a complicaciones y a su muerte.
 
O sea, si tardan en llegar esas dosis, sería demasiado tarde para suministrarlas a quienes ya estén enfermos. Y la recolección de todas las dosis de Oseltamivir pone en peligro a los pacientes que tienen la enfermedad.
 
La pregunta entonces es, ¿qué pasó con el protocolo de prevención? En 2005, a raíz del virus de la gripe aviar, Colombia se comprometió a desarrollar un protocolo de simulacros que comprometían a todas las secretarías de salud. Para ello también se habló de asignar recursos cercanos a los 13.000 millones de pesos que se iban a invertir en la implementación de un plan específico de comunicaciones, creación de puestos centinela, medidas de bioseguridad en sitios de riesgo y stocks de medicamentos, según lo informó El Tiempo en su editorial de este miércoles.
 
En cumplimiento de aquel compromiso, desde 2007, se crearon 12 laboratorios satélites en 12 departamentos para identificar puntualmente los virus que afectan a las personas.
 
Sin embargo, según lo dijo un experto del INS a Semana.com, lo que ocurre ahora con la gripe porcina, es que “como el virus es nuevo, los métodos de los laboratorios no nos dan 100 por ciento de certeza para diagnosticar que se trata de gripe porcina”.
 
Actualmente en un día rutinario, el laboratorio tiene capacidad para procesar 8 muestras en un laboratorio en el que trabajan cerca de 20 personas.
 
“Hemos duplicado los equipos de trabajo y hoy casi estamos funcionando 24 horas”, dijo la fuente. “Pero en el caso que esto se vuelva más grave de lo que hasta ahora sabemos, puede que nos desborde”.
 
Dijo el experto que a principios de la otra semana, el INS espera que lleguen los reactivos y los protocolos de la OMS y el CDC para diagnosticar los casos en el país. Hasta ahora se conocen 48 casos, y algunos pacientes están en cuarentena, pero aún no se ha confirmado alguno como gripe porcina.
 
Esas decisiones han sido publicadas por el propio ministro Palacio. Pese a las precauciones que ha tomado, la información deficiente o errada que ha enviado el gobierno en algunos casos puede agravar la situación. El gobierno está difundiendo una campaña publicitaria en la que llama a la gente a vacunarse contra la influenza para evitar el contagio de la gripa porcina.
 
Sin embargo, el propio Ministro desmintió la publicidad. “Está claramente establecido que hoy no hay evidencia que confirme que la vacuna disponible en el mundo puede prevenir los efectos de este virus. Si hay alguna cuña o comercial que manden el mensaje errado, no responde a lo que la Organización Mundial de la Salud ha venido diciendo”, aclaró el ministro.
 
Muy difundida ha sido la gestión del Ministerio de la Protección con el de Comercio para regular los precios de los tapabocas, que antes se vendían a 100 pesos y, de repente, subieron a 1.000. La orden es que, de ahora en adelante, pueden costar máximo 180 pesos.
 
Por último, una decisión que es muy positiva para el momento actual, pero que profundiza más los motivos para criticar al INS de hoy, fue la contratación del epidemiólogo Jorge Boshell, ex director del INS.
 
Él “va a asumir una especie de gerencia de virología, encargado de pruebas, diagnósticos, remisiones de pruebas a otros sitios, estandarización de pruebas, coordinación entre laboratorios del INS con los de otros países y en Colombia”, dijo Palacio al anunciar la noticia.
 
Además, “le hemos pedido al rector de la Universidad Nacional que nos permita que el doctor Fernando de la Hoz, un epidemiólogo y salubrista de reconocida trayectoria en el país, pueda ayudarnos con una gerencia del tema de salud pública, para ir manejando toda esa información, puesto que es un tema especial”, comentó el Ministro.
 
La inquietud es, ¿por qué contratar a alguien para que haga las funciones de un INS que debe asumirlas? Cuando Semana.com le hizo esa pregunta al Ministro, respondió: “El Instituto viene trabajando con nosotros, pero consideramos que, dadas las circunstancias, necesitamos, por ejemplo, seguir fortaleciendo el tema del mejoramiento del diagnóstico para hacerlo acá dentro de ocho o diez días”, y esa sería la única tarea el INS en este momento, en que debería tener un papel más protagónico.
 
Pero Calvache no lo ve así. Él opina que “toda la ayuda externa aporta mucho porque es gente de nivel y valía extraordinaria. En esto tenemos que aunar causas, conocimientos en el entendido de que es un virus nuevo”.
 
Viendo las carreras en que están las entidades de salud y las contradicciones en la información a los colombianos, sólo nos queda lavarnos bien las manos después de estar en contacto con otras personas (en buses, teatros, peluquerías, restaurantes, oficinas, etc), no llevarnos las manos a la cara, no seguir el consejo presidencial de saludar con besos, confiar en que el trabajador y bien intencionado personal que labora en el sector de la salud hagan lo mejor que puedan… y esperar que la gripe nos coja confesados.

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