Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2005/01/23 00:00

Más sacrificio

Malas noticias. Según el Departamento de Salud de Estados Unidos, que acaba de publicar las nuevas guías de alimentación, adelgazar es más difícil de lo que se creía.

Más sacrificio

Si para adelgazar usted es de los que trota una hora diariamente, se come juicioso un plato de ensalada al día y usa margarina en lugar de mantequilla, su esfuerzo ha sido en vano. Esa dieta no le está ayudando a bajar los kilos de más. Lo anterior quedó claro cuando el gobierno de Estados Unidos dio a conocer las nuevas guías dietéticas, una serie de consejos sobre cómo comer y hacer ejercicio para que la población adelgace y se alimente de manera balanceada, las cuales se revisan cada cinco años.

Como nunca antes, las advertencias se concentraron en bajar de peso y mantenerse en forma, teniendo en cuenta que dos tercios de la población de ese país tiene sobrepeso u obesidad y más de la mitad no hace el ejercicio recomendado. Por eso, para bajar de peso, según estas nuevas recomendaciones, se necesita un esfuerzo mayor al que probablemente muchos estaban invirtiendo: hacer ejercicio diario durante 90 minutos, comer al menos nueve porciones al día de frutas y verduras, cambiar las margarinas por aceites vegetales, aumentar los granos y preferir los productos lácteos bajos en grasa, entre otras variaciones.

Muchos aplaudieron las sugerencias porque son más específicas que las anteriores. En esta oportunidad hay 41 consejos concretos, mientras que en las pasadas versiones solo había siete. No obstante, otros las consideraron como las más exigentes que se han propuesto desde 1980, cuando se establecieron estos lineamientos, y por ello muchos temen que, al verlas como un reto inalcanzable, en lugar de motivar a la población a alimentarse mejor, produzcan el efecto contrario.

Una de las recomendaciones que más sorprendió es de la sección de frutas y verduras, que pasó a ser cinco porciones diarias a nueve, es decir, dos tazas de fruta y dos y media de vegetales. La nutricionista Carolina Camacho coincide en que la meta está alta y puede ser difícil cumplirla, sobre todo en un país como Colombia, en el que el 80 por ciento de la población se alimenta con arroz, papa, plátano y chorizo. No obstante considera que es posible lograrlo.

Pero el grito en el cielo llegó por cuenta del aumento del tiempo requerido de ejercicio. Si para la gente ya resultaba complicado sacar 30 minutos al día, como se había establecido anteriormente, ahora tendrá que hacer maromas para lograr la cuota de ejercicio de 90 minutos. Según lo establece el documento, este período puede transcurrir montando en bicicleta, caminando o haciendo montañismo.

El tiempo de ejercicio que aparece en las nuevas guías no es capricho de sus autores sino un resultado constante en las más recientes investigaciones. Quienes bajan de peso y se mantienen en él durante un año son las personas que hacen ejercicio diario durante más de una hora. Por eso los expertos consideran que en lugar de renegar porque no sabe cómo hacer para sacar más tiempo de su ya agitada vida laboral, la gente debería mirar cómo cumplir con ese propósito. La nutricionista Camacho coincide con otros expertos en que no se trata solamente de jugar tenis o practicar deportes de alto rendimiento todos los días, sino hacer cambios sutiles en la vida diaria para ser más activo. "El mensaje es tener más actividad física" y esto implica caminar a la oficina, optar por las escaleras en lugar del ascensor, hacer ejercicios en su puesto de trabajo o tareas domésticas en la casa como barrer y aspirar. ¿Cómo encontrar el tiempo? Lo mejor, dice la experta, es fraccionar el ejercicio a lo largo de todo el día.

Otro de los lineamientos que sorprendió fue el consejo de mantener muy bajos los ácidos grasos trans, lo cual se relaciona directamente con los aceites vegetales hidrogenados, como las margarinas. Hace unos años los científicos creían que las margarinas eran mejores para la salud que las grasas saturadas, como la mantequilla. Pero recientemente se ha encontrado que en el proceso de hidrogenación de estos productos se producen ácidos grasos trans, los cuales aumentan el colesterol malo y disminuyen el bueno, con lo que se fomentan las placas de grasa en las arterias. Por esto hoy se busca remplazarlos con aceites vegetales como los de oliva, canola, girasol. Las grasas saturadas como la mantequilla, la crema de leche y de las carnes rojas se deben limitar, según las guías. El consumo de estas grasas no debe superar el 30 por ciento del total de las calorías. Las guías también sugieren comer menos sal, colesterol, azúcar y alcohol, y recomiendan el consumo de productos lácteos pero sólo los bajos en grasa. (Ver recuadro)

En síntesis propone una mezcla más variada de alimentos, al tiempo que se controlen las grasas malas y los azúcares, lo cual ha sido bien recibido por los nutricionistas, quienes están en contra de aquellas dietas que proponen eliminar por completo un nutriente, ya sean los carbohidratos o las grasas.

En teoría todo esto puede parecer maravilloso, pero muchos se preguntan si va a tener o no el efecto esperado en los hábitos alimentarios de la población. Algunos temen que no. Cuando los parámetros se ponen muy altos, el desestímulo es mayor pues la gente siente que ningún esfuerzo vale. Otros, sin embargo, consideran que estos son una herramienta necesaria para escoger en forma más acertada los alimentos en el supermercado o hacer una selección más saludable en el menú de un restaurante. Además, aseguran, las guías son eso, lineamientos y no reglas obligatorias. Lo importante es que cada cual apunte alto y trate de hacer el mejor esfuerzo para llegar a ese objetivo.

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