Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1988/07/11 00:00

MI MAMA ME MIMA

Ultimo informe de Unicef revela que las campañas de vacunación están mejorando la situación de la infancia en el mundo.

MI MAMA ME MIMA

Aunque suene paradójico, un historiador verdaderamente agudo del futuro no definirá la década de 1980 como la de las guerras, los conflictos sociales o los adelantos científicos. Un análisis profundo definirá esta época como la que cambió el destino del planeta en materia de supervivencia infantil e incluso como la que marcó el origen remoto de la estabilización del crecimiento de la raza humana.

Según el informe de 1988 de la Unicef (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) la década presente ha estado marcada por el éxito de las campañas a favor de la salud infantil en el Tercer Mundo, al punto que las metas fijadas, que en su momento se consideraron utópicas, están hoy al alcance de la mano. Esa perspectiva optimista nace, además, de la aparición de técnicas expeditas y de bajo costo que, convenientemente aplicadas, pueden salvar la vida de millones de niños.

A pesar de tan buenos augurios, los expertos de Unicef no pierden de vista que el reto planteado es patético; una de cada tres muertes que ocurren en el mundo corresponde a un niño menor de cinco años, y lo más triste es que de éstos, un alto porcentaje fallece por causas que hubiera sido posible evitar. Cada año, por ejemplo, siguen muriendo 3 millones de niños por deshidratación. Pero además, con frecuencia los que logran sobrevivir se deben someter a mala alimentación y a circunstancias precarias por causa de las malas condiciones económicas de los países. Como dice el informe: "Un niño que tiene que pasar los primeros cinco años de su vida sin una alimentación o una atención de salud adecuadas, no crecerá todo lo que su potencial fisico o mental permite, y no tiene una segunda oportunidad".

Los últimos cinco años, sin embargo, han sido testigos de avances sin precedentes en pro de la supervivencia infantil. Uno de ellos, tal vez el más importante, ha sido la generalización de la terapia de rehidratacion oral (TRO). Este tratamiento que consiste básicamente en un suero tomable contra la diarrea, por sencillo que parezca, es el avance más significativo, y por lo mismo la responsabilidad mayor para los encargados de la salud en los países. Se trata de "una medida tan sencilla que todos los padres pueden aplicarla, tan barata que todas las familias pueden costearla y tan eficaz que se está convirtiendo en un tratamiento adoptado por los hospitales más avanzados del mundo industrializado".

Pero no es el suero oral la única técnica sencilla y barata que ha cambiado tan drásticamente el panorama: también la vacunación masiva, la lactancia natural durante los primeros meses, la introducción oportuna y adecuada de alimentos complementarios y el reconocimiento de síntomas de la infección respiratoria aguda, así como las medidas de higiene básica y el espaciamiento de los embarazos permiten pensar a la Unicef que "se podría reducir drásticamente--en un 50% al menos--, la silenciosa carnicería de un cuarto de millón de muertes infantiles por semana que tiene lugar actualmente en el mundo".

Lo que permite que esas técnicas se puedan estar masificando adecuadamente, es el auge experimentado en los últimos 10 años por los medios de comunicación en casi todos los países. Si a esto se le suma que un 60% de los adultos del Tercer Mundo ya saben leer y escribir y el grado alto de penetración a que han llegado la televisión y la radio, es necesario concluir que las herramientas están a la mano.

Y es aquí donde la Unicef hace su convocatoria: el informe hace un llamamiento a una "Gran Alianza" que reúna en el esfuerzo a todos los recursos sociales posibles: maestros, lideres religiosos, medios de comunicación, organismos gubernamentales y organizaciones voluntarias, para lograr "una auténtica revolución en favor de la supervivencia y desarrollo de la infancia".

Esa "Gran Alianza", que en cada país tiene su manifestación particular, en dos de los más convulsionados del mundo tuvo expresiones conmovedoras: en Líbano y El Salvador en 1987, los combatientes aceptaron y cumplieron un cese al fuego que permitió adelantar campañas masivas de vacunación infantil. La guerra rendía así tributo a la vida.

En este campo de la colaboración de diversos sectores de la sociedad, Colombia ocupa un lugar de importancia, adquirido por la campaña "Vigías de la salud", realizada dentro del marco de un programa nacional llamado "Supervivir", que aspira a reducir la mortalidad en un tercio antes de 1990. Lo llamativo de esta iniciativa es que una fuerza de 700 mil estudiantes de bachillerato, junto con "la Cruz Roja, los Scouts, la policía nacional, los maestros de primaria, voluntarios reclutados por Bienestar Familiar y la Iglesia Católica", dedican al menos 30 horas al año para enseñar en las comunidades pobres, informaciones básicas sobre seis áreas prioritarias: diarrea y rehidratación oral, enfermedades que tienen vacuna, desnutrición, infecciones respiratorias agudas, complicaciones durante el embarazo y el parto y el desarrollo afectivo del niño. Este programa, coordinado por el Ministerio de Salud, tuvo su origen en el éxito de la "Cruzada de inmunización"
de 1984 y, según el informe de Unicef, está funcionando bien a pesar de las dificultades planteadas por el esepticismo de algunos padres y profesores, e incluso de los mismos alumnos. Sin embargo, las visitas han sido muy bien recibidas por las familias y, para los alumnos, la experiencia ha resultado profundamente conmovedora. Unicef concluye que "uno de los beneficios más importantes de la campaña es que una nueva generación de jóvenes colombianos crece con más conciencia social y con un nivel mayor de compromiso respecto de las necesidades de los pobres".

Pero si en Colombia la "Gran Alianza" ha conglomerado fuerzas tan diversas que incluyen a la Iglesia, donde los sacerdotes han aprovechado las charlas prematrimoniales y prebautismales para aconsejar a los padres sobre la importancia se la lactancia materna, la inmunización y la vigilancia del crecimiento infaritil, en países tan distantes como Turquía, 200 mil estudiantes y 54 mil imanes han ayudado a triplicar la cobertura de vacunación. En Siria y Egipto, se ha utilizado la televisión para informar a todos los hogares sobre las campañas de inmunización. En Bangladesh, una organización de voluntarios ha batido el récord de 9 millones de visitas a hogares para informar sobre la rehidratación oral. Pero el caso más impresionante es el de Senegal.

En este país africano, uno de los 30 más pobres del mundo, se demostró, según la Unicef, que cualquer país puede alcanzar la inmunización de la gran mayoría de sus niños para 1990 "si los dirigentes políticos se comprometen a ello y se movilizan los recursos sociales y económicos necesarios para lograrlo". Ante la baja cobertura de la televisión, que no llega al 20%, y el pobre nivel de alfabetización, en Senegal se dio una verdadera movilización social a partir de canales más tradicionales de comunicación, se conformaron comités regionales zonales y locales y, con la colaboración fundamental de la radio, se inició el programa de vacunación más ambicioso de la historia del Africa.
Pero el éxito se basó en la voluntad de la gente. Miles de griots--mensajeros y cuentistas tradicionales-anunciaban la llegada de los equipos de vacunación, las organizaciones de mujeres y los estudiantes estimulaban a la comunidad anunciando los programas, realizando bazares, conciertos fiestas y partidos de fútbol bajo el lema: "Vacunación para todos los niños" y las empresas y los sindica tos organizaron jornadas en perfecta coordinación.

Los esfuerzos pronto comenzaron a dar resultados. En 1985, la cobertura de vacunación no llegaba al 10%, y en la actualidad ese porcentaje ha alcanzado un impresionante 70%. Si algo demuestra el esfuerzo mundial en pro de la supervivencia infantil es que es este campo "si se puede". Con la aplicación de técnicas tan sencillas y poco costosas como la vacunación y la terapia de rehidratación oral, se han podido salvar al año 2 millones de niños en el Tercer Mundo y con medidas similares podrian reducirse la mortalidad y la desnutrición infantil a la mitad en los proximos años.

En esas condiciones, el objetivo de las Naciones Unidas de lograr la inmunización universal (más del 80% por cada vacuna) en 1990, que se consideraba poco realista a comienzos de los años 80, está ahora al alcance de la mano, si se mantienen las actuales tendencias, y la voluntad política de los gobiernos no flaquea.

Pero lo más impresionante es la demostración de que la supervivencia infantil no requiere de sumas astronómicas de dinero ni de extremismos revolucionarios. De acuerdo con estimaciones de Unicef, "el costo de establecimiento de un sistema universal permanente de inmunización para el mundo en desarrollo puede cifrarse en 500 millones de dólares anuales, aproximadamente el precio global de solamente 10 aviones de combate avanzados, tipo F-14". Si se tiene en cuenta que ese sistema permanente sería la clave para estabilizar hasta el crecimiento, la población mundial --está demostrado que, a mayor supervivencia infantil, menor tasa de nacimientos--, es necesario concluir con la Unicef, que "la lucha contra las causas fundamentales de mortalidad y desnutrición infantil seguirá siendo la tarea prioritaria en lo que queda del siglo, no sólo por la enorme escala y gravedad del problema, sino por la aparición espectacular de nuevas posibilidades de solución".--

¿TAMBIEN EN 1.988?
1.987
14 MILLONES DE MUERTES INFANTILES
Enfermedades diarreicas:
5 millones de muertes
Sarampión 1,9 millones de muertes
Tétanos 0,8 millones de muertes
Infecciones respiratorias 2,9 millones de muertes
Paludismo Un millón de muertes
Otras causas 2,4 millones de muertes --

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