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| 7/8/2002 12:00:00 AM

No es tan mala como la pintan

Un estudio revela que la liposucción es cada vez más segura porque se extraen menos cantidades de grasa.

Cuando a un paciente le ronda en su cabeza la idea de someterse a una liposucción para acabar con esos gordos rebeldes del cuerpo lo normal es que sienta miedo. No es para menos. Los medios de comunicación no han pasado por alto ninguno de los casos de muerte que se han presentado en el mundo a causa de este procedimiento y han advertido en más de una ocasión sobre los riesgos de la intervención. Esa imagen negativa terminó por convertir a esta técnica en una de las más deseadas pero también en la más temida. "Hay mucho temor porque ha habido casos fatales", dice John Sanabria, cirujano plástico.

Pero un reporte publicado recientemente en el Aesthetic Surgery Journal mostró que, a pesar de esa mala fama, en los últimos años la liposucción se ha vuelto mucho más segura. En 1988 el riesgo de muerte era de uno en 5.000. Para el año 2000 esa proporción bajó a uno en 47, 415. Estos resultados son fruto de una revisión que realizó Charles Hughes III, un cirujano plástico de Indianápolis, entre más de 94.000 procedimientos de este tipo realizados en Estados Unidos. El experto asegura que estos resultados positivos se deben en gran parte a que los médicos están removiendo menos cantidad de grasa en cada sesión. Lo normal es extraer entre 2.000 y 4.000 centímetros cúbicos. Incluso, los más precavidos, cuando tienen que remover 4.000, prefieren hacerlo en dos etapas con un intervalo de tres meses.

El estudio encontró que la mayoría de los pacientes se pudieron integrar a sus actividades después de ocho días de convalecencia y comenzaron un régimen de ejercicios en un par de semanas. Según la revisión hecha por Hughes la inflamación disminuyó en siete días mientras las heridas tardaron tres semanas en sanar.

El informe sugiere que las complicaciones relacionadas con la cirugía también han disminuido. En el sondeo, el efecto secundario más común del procedimiento fue el vómito y la complicación más seria fueron las escoriaciones de la piel en la región operada.

Los investigadores creen que estos resultados se deben también a que los médicos cada vez están realizando este procedimiento en forma individual y sin mezclarlo con otras cirugías estéticas. "El riesgo fundamental ha sido que muchos médicos abusan de la liposucción y la hacen en forma combinada. Por ejemplo, hay quienes se someten a una lipectomía ?quitar piel y grasa del abdomen? simultáneamente con liposucción y se sabe que esto aumenta 14 veces el riesgo de embolismo", asegura Sanabria.

La lipoescultura es uno de los procedimientos quirúrgicos que más se realizan en el mundo. Se estima que sólo en Estados Unidos se practicaron 385.0000 de estas operaciones en 2001. Las mujeres, principalmente las que tienen entre 35 y 50 años, son las pacientes más interesadas en esta técnica, aunque últimamente la vanidad de los hombres los ha llevado a recurrir a esta operación para reducir la grasa localizada. Según la American Society for Aesthetic Plastic Surgery el 20 por ciento del total de pacientes que se sometieron a liposucción eran del sexo masculino.

Aunque no lo parezca, esta técnica es muy fácil de realizar. Sólo basta introducir una pequeña cánula en el área del cuerpo que se desea moldear. Esta cánula está conectada a una máquina de presión, que con el movimiento va retirando la grasa. Pero es precisamente en la simplicidad de la técnica donde radica su mayor peligro, pues al ser tan fácil muchos médicos sin la experiencia necesaria creen que la pueden combinar con otros procedimientos o abusan de ella pensando que se pueden extraer grandes volúmenes de lípidos en una sola sesión. Y ahí empiezan los problemas. La mayoría de los desenlaces fatales se deben a complicaciones después de la cirugía, en especial a la aparición de una condición conocida como embolismo graso, que puede ocasionar paro respiratorio o cardíaco.

Los expertos aseguran que si el paciente es sano la posibilidad de un embolismo graso es de uno en 100.000 y cuando sucede se puede controlar. Pero si al procedimiento se le agregan otros y no se escoge bien el paciente los riesgos aumentan. "El problema no es la cirugía sino la combinación de factores, señala Sanabria. Si el paciente es sano, si sólo se van a retirar pequeños volúmenes de grasa, si se usa anestesia local y la realiza un cirujano plástico con experiencia, los riesgos de complicaciones disminuyen sustancialmente", agrega. Por el contrario, el uso de anestesia general y no saber escoger el paciente adecuado puede aumentar el riesgo de complicaciones. Extraer mucha grasa también genera riesgo. Existen unos límites de seguridad que si son respetados el procedimiento es altamente seguro. "Estamos hablando de 3.000 a 5.000 centímetros cúbicos, con los cuales el paciente tiene una recuperación rápida y con mucho menores riesgos y probablemente no requiere transfusiones sanguíneas", afirma el cirujano Jorge Eduardo Aristizábal.

Pero como dice Gerald H. Pitman, un cirujano plástico de Nueva York y autor de uno de los textos más leídos sobre el tema, lo más importante es recordar que la liposucción sigue siendo una cirugía y, como en todas ellas, el riesgo nunca podrá ser cero.
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