Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/09/07 00:00

Operación pionera

Se realizó en Medellín el primer trasplante exitoso de tráquea en el mundo.

Un equipo interdisciplinario, compuesto por 23 especialistas, con el doctor Luis Fernando Tintinago a la cabeza (el mismo que dirigió el trasplante de laringe realizado con el mismo éxito en julio de 2002), fue el ejecutor, en el Hospital San Vicente de Paúl de Medellín, de lo que será sin duda una excelente noticia y aporte para la comunidad médica internacional. El gran descubrimiento que permitió este logro se centra en el diseño de una técnica quirúrgica de revascularización y la identificación de factores de inmunología, que fueron la base del implante de la tráquea y el control del rechazo del nuevo órgano.

Un logro que a todas luces ofrecía serias dificultades ya que los múltiples intentos realizados a partir de los años 50 y 60 habían acabado en fracasos debido a la errada concepción de lo que era el trasplante, concebido entonces como un traslado de una tráquea de un cadáver a un vivo. Esto, que no era un trasplante sino más bien un injerto o una prótesis biológica, no logró los resultados esperados, lo que desestimuló nuevos esfuerzos. Inclusive se llegó a hablar de la imposibilidad de esperar buenos resultados con esta intervención. Sólo a mediados de los 90 los investigadores llegaron a pensar que si no se incorporaban vasos y nervios nunca iba a funcionar la nueva tráquea. Pero como la inmunosupresión (control del rechazo) todavía era un problema delicado, nuevamente volvieron a olvidar el tema.

El doctor Tintinago, especialista en oncología, cabeza y cuello y vías respiratorias, viendo que le llegaban pacientes en terrible estado, con problemas de tráquea que no les permitían respirar, comer y hablar, se sensibilizó con ellos y decidió buscarles una salida. Fue así como conformó el grupo que viene trabajando desde 1995, que cuenta con expertos de la talla de los doctores Fidel Cano, cirujano cardiovascular de gran experiencia; Luis Fernando García, director del grupo de inmunología y genética de la Universidad de Antioquia; Bayron López, otorrinolaringólogo, y con ellos cirujanos expertos en microcirugía, neumólogos, anestesistas, terapistas del lenguaje, patólogos, radioterapeutas, físicos, laboratoristas, enfermeras, etc.

Ya fuera de la sala de cuidados intensivos, después de mes y medio de la intervención, Norbey aguarda en una habitación normal que lo den de alta. Llaman la atención su figura menuda y sus ojos llenos de vida. No sólo come por su propia cuenta y respira, ahora también canta. Es como si hubiera salido de una pesadilla sin final.

Una de las preguntas que se hace Tintinago es si esa voz grave de Norbey era la misma que tenía al sufrir el accidente o es la del dueño de la tráquea. "Yo no lo sé, dice el paciente. Cuando se me cayó encima el árbol yo tenía 16 años y hablaba como un niño. Ahora no sé si esta voz es de otro o es mi voz después de que maduré".

Atrás queda el accidente que lo hundió en el sufrimiento más atroz. Aserrando un árbol cayó sobre él un bejuco, que lo dejó en coma por cuatro meses. Para mantenerlo vivo tuvieron que entubarlo y el tubo destruyó su tráquea. La médica que lo había tratado no encontró cómo ayudarlo y les dijo a sus padres que se lo llevaran para que muriera en su casa. Su madre, en medio de la desesperación, cogió un alambre y lo pinchó con él en la garganta. Esto hizo salir un chorro de sangre que, al mismo tiempo, permitió la entrada de aire. Fue así como pudo ser transportado al Hospital San Vicente de Paúl, donde luego de varios meses se le practicó la intervención que hoy le devolvió no sólo la calidad de vida sino las ganas de vivir y emprender estudios de mecánica, que es su sueño.

Recuadro

Bueno y malo

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