Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/11/21 00:00

Para menores de 18

Se establece en Bogotá el primer centro para la salud sexual y reproductiva de niñas y jóvenes.

Es importante acudir a donde uno de estos especialistas cuando hay un síntoma inusual como sangrado.

La mayoría de mujeres consultan por primera vez al ginecólogo cuando comienza su vida sexual. Otras retardan este momento hasta el anuncio de un embarazo. Pero la tendencia actual es que las mujeres acudan a este especialista desde muy temprano en sus vidas para tratar a tiempo problemas que, de no ser manejados en la forma correcta, pueden ocasionar más tarde infertilidad o disfunciones sexuales.

La ginecología pediátrica y de la adolescencia es una especialidad joven que está tomando auge en el mundo ante la creciente evidencia científica que señala que los problemas ginecológicos de esta población son diferentes a los de las mujeres adultas. "Las niñas no son adultas chiquitas", dice el médico Germán Salazar, especialista en esta área y director de la recién inaugurada Unidad de Ginecología Pediátrica y la Adolescencia que la Fundación Cardio Infantil creó junto con la Universidad del Rosario.

En el mundo, estos centros especializados surgieron para tratar niñas y jóvenes víctimas de abuso sexual, pero luego se fueron ampliando para manejar otros problemas biologicos, sicológicos y sociales que enfrenta esta población. Salazar asegura que las patologías ginecológicas en las menores de 19 años y su abordaje son diferentes al de las mujeres adultas, por lo que se necesitan especialistas para tratarlas. Un sondeo hecho por investigadores de la Universidad del Rosario y la Fundacion Cardio Infantil entre ginecólogos escogidos al azar mostró que muchos de ellos formularían los mismos tratamientos para mujeres que para niñas en caso de flujo vaginal. El trabajo tenía un distractor puesto que las niñas que no han tenido su primera menstruación no pueden tener hongos en situaciones fisiológicas. "Si se dan cremas para hongos lo que causaríamos es un desequilibrio de su pH natural, lo cual empeora la situación", dice.

La idea es promover el cuidado de la salud sexual y reproductiva desde muy pequeña, como se hace con otras zonas del cuerpo. Por eso la primera valoración ginecológica se recomienda a los 6 meses de edad. Esto es importante para comprobar que todos los órganos genitales están bien y no hay patologías congénitas. Con cierta frecuencia nacen bebés que tienen el himen imperforado, es decir, sin orificio, lo que ocasiona complicaciones cuando se desarrolla pues no permite el paso de la sangre durante el período. Esto produce un drenaje retrógrado que causa dolor e inflamación abdominales, síntomas que se confunden a menudo con la famosa apendicitis o un tumor pélvico.

Otras de las malformaciones que se pueden corregir si se detectan a tiempo son las anomalías del desarrollo uro-genital, el tabique transverso en la vagina que ocasiona disfunción sexual o un tabique en el útero que causa abortos cuando la niña se vuelve una mujer y queda embarazada, o la hiperplasia suprarrenal, que incrementa el nivel de andrógenos en las niñas y a su vez provoca aumento en el tamaño del clítoris.

Otro de los grandes objetivos de este tipo de centros es servir de apoyo a las adolescentes para prepararlas frente al cambio que están viviendo, sobre todo si tienen un desarrollo precoz. "Las adolescentes son tierra de nadie", dice el ginecólogo Christian Roca, porque son muy grandes para los pediatras y muy chiquitos para los ginecólogos. Este centro es una respuesta a la necesidad de que alguien se ocupe de esta población, que está generando indicadores alarmantes. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud en Colombia, el porcentaje de embarazos no deseados es de 158 por cada 1.000 mujeres, mientras que en otros países como Japón es de 8 por cada 1.000. "Cada vez llegan más niñas desde los 14 años y uno se pregunta: ¿qué está pasando si tienen mucha información?", dice Roca.

El problema, según los expertos, radica en que los jóvenes tienen muchos conocimientos pero no información concreta para tomar determinaciones en ese nuevo mundo que están descubriendo. "Hay muchas conductas de riesgo como el alcohol , el cigarrillo, las drogas", dice Sandra Santacruz, sicóloga de la unidad. En este centro, que cuenta con un grupo interdisciplinario, piensan prevenir estos problemas educando no sólo a jóvenes sino también a los padres para que conozcan toda la información que ellos necesitan para tomar medidas responsables y no dejarse llevar por la presión de grupo. "Las investigaciones confirman que mientras más conocimiento tengan más tarde inician su sexualidad", dice Sandra Santacruz. Y a eso es a lo que apuntan, a tratar de que la decisión de iniciar una vida sexual se retarde para que sea asumida en forma más positiva y sin tantos traumas. En la unidad también se tendrán en cuenta los varones, que han sido los eternos olvidados de los temas de educación sexual, para involucrarlos en las conclusiones y hacerles ver que el embarazo no deseado no es responsabilidad exclusiva de las mujeres.

Pero el mensaje más importante que el equipo desea comunicar en la sociedad es que la salud sexual y reproductiva comienza en el momento en que la niña nace y no en la adolescencia, con la primera menstruación o el primer embarazo cuando intervenir para educar puede ser demasiado tarde.

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