Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/05/06 00:00

Por una nariz

Un trasplante propuesto para una niña bogotana enfrenta una fuerte controversia por las complicaciones éticas y médicas que acarrea

Como aparece en la fotografía, la paciente nació sin la estructura de la nariz , incluso tuvo que ser intervenida para poder respirar. El trasplante incluiría la nariz completa y un poco de tejido facial

A sus 8 años, Alejandra ya usa maquillaje en el rostro, pero no como sus compañeras, que quieren verse más grandes. La razón es que la prótesis de látex que reemplaza su nariz está perdiendo el color de tanto limpiarla y ya no va bien con su tono de piel. Ella nació sin nariz y con algunas malformaciones en el rostro, y las operaciones que los médicos prometieron nunca llegaron. Ante ese drama, un joven médico colombiano se atreve a proponer un trasplante de nariz, similar al de cara realizado hace unos meses a la francesa Isabelle Dinoire. Se trata de una tarea extremadamente complicada, pero no porque la medicina colombiana no esté en capacidad de emprenderla, sino por las implicaciones legales y éticas que acarrea.

La iniciativa es del cirujano plástico y otorrinolaringólogo Daniel Manrique Cuéllar. La operación consiste en retirar de un donante piel, músculo, hueso y cartílago e implantarlo buscando que la piel prenda en los lados y se nutra. Un procedimiento posible en el país gracias a los avances en microcirugía y al antecedente en Francia que hasta el momento ha evolucionado favorablemente.

El trasplante de Alejandra también sería el primero hecho en un niño y, según Manrique, podría dar como resultado que la piel y los huesos se integren y crezcan como el resto del cuerpo, con excepción de los cartílagos, que pueden requerir un retoque. No obstante, este tipo de intervención no está permitido por el Ministerio de Protección Social, a no ser que sea avalado como un proyecto experimental de una universidad, respaldo que Manrique no ha conseguido.

Los pasos que vendrían después no parecen tan difíciles, pues se cuenta con la autorización de los padres de la paciente y frente al caso ya manifestaron su apoyo el Instituto Colombiano de Medicina Legal, la Red Nacional de Trasplantes (bajo requerimientos específicos), las clínicas Avellaneda y Márquez y algunos profesionales de diferentes áreas.

Aunque otros profesionales recomiendan en estos casos cirugías reconstructivas convencionales, Manrique prefiere el trasplante, dado que no necesitaría de varias intervenciones durante su vida que ni los bajos recursos de la familia de Alejandra ni su afiliación al Sisbén podrían garantizar. Además, el país podría incursionar en la investigación de este campo.

A pesar de que en Colombia la técnica de los trasplantes, incluso de órganos que son más difíciles de asimilar que los de tejidos, está muy avanzada, la cirugía propuesta comprende grandes riesgos. Así lo afirma el cirujano plástico Luis Eduardo Bermúdez, quien opina que "es antiético hacer ese tipo de cirugía habiendo miles de maneras de reconstruir la nariz, sin necesidad de someter a la niña al riesgo que implica tomar inmunosupresores de por vida". Por su parte, Luis Fernando Tintinago, médico cirujano que innovó en el país con diferentes trasplantes, dice que cualquier campo de la trasplantología moderna es abordable por científicos colombianos. No obstante, piensa que "antes de hacerlo se debe desarrollar un riguroso protocolo investigativo inscrito en una universidad o un centro con experiencia en trasplantes con toda una preparación previa".

Por su parte, la madre de la niña, Omaira Pistala, cansada de que las negativas de tantos especialistas le robaran las esperanzas de ver bien a su hija, confía ciegamente en que el doctor Manrique pueda acabar con el ritual de Alejandra cuando se mira al espejo y dice "mami, ¿Dios por qué no me dio naricita?".

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