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| 9/19/2004 12:00:00 AM

A primera vista

Una charla basta para que una persona sepa si quiere ser amiga de quien acaba de conocer.

Sólo se necesitan 10 minutos de conversación frente a frente con otra persona para decidir qué tipo de relación se quiere tener con ella. A esta conclusión llegó Artemio Ramírez, un profesor de comunicación de la Universidad del Estado de Ohio que realizó una investigación con 164 estudiantes que se conocieron el primer día de clases. Estudios anteriores establecían que la gente necesitaba acumular información para determinar cómo iba a desarrollarse una relación en particular. Pero, para su sorpresa, todo sucede mucho más rápido.

La investigación se realizó con parejas de estudiantes del mismo sexo que no se conocieran previamente y se les pidió que conversaran durante 10 minutos. Luego se les pidió que escogieran qué tipo de relación tendrían con esa persona: conocido al que se saluda con la cabeza, conocido con el que se conversa casualmente, conocido a secas, conocido cercano, amigo y amigo íntimo. Nueve semanas después se les preguntó qué tipo de relación habían desarrollado con esa persona y los resultados mostraron que aquellos estudiantes que calificaron positivamente a su compañero tuvieron la tendencia a sentarse cerca de ellos en clase y a entablar conversación con ellos. Después de nueve semanas una relación más profunda había nacido. "El resultado fue igual para personas que hablaron tres, seis y 10 minutos, dice el autor. Significa que la gente está haciendo juicios muy rápidos acerca del tipo de relación que quieren con la persona que acaban de conocer". El autor dice que es como un pronóstico que tiende a cumplirse pues con base en éste la gente determina cuánto esfuerzo invierte en una determinada relación. "Si yo creo que vamos a ser amigos, trato de comunicarme más, le cuento más de mí y hago cosas que me van a garantizar que esa relación se va a desarrollar".

Lo mismo sucede cuando el pronóstico es negativo: la gente tiende a restringir la comunicación. "Si yo no estoy interesado va a ser muy difícil que esa otra persona venza mi resistencia". Lo anterior no significan que estos pronósticos sean la última palabra pues a veces suceden cosas que cambian el curso de una relación. "Lo que muestra la investigación es la fuerza de la primera impresión", dice. Al parecer las personas quieren economizar recursos y por ello determinan rápidamente si el otro aguanta para pasar un rato, para ser novio o para padre de sus hijos.

Ramírez piensa estudiar qué eventos pueden cambiar una predicción inicial y si a las parejas que se conocen en una noche se les puede aplicar la teoría de los 10 minutos.
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