Viernes, 20 de enero de 2017

| 1987/05/18 00:00

PROBANDO, PROBANDO

Nuevo informe sobre los efectos del Interleukin 2 en enfermos avanzados de cáncer, genera esperanzas y controversias

PROBANDO, PROBANDO

La curación total de nueve casos de cancer en pacientes que se encontraban invadidos por la enfermedad, ha causado interés en los medios científicos de Estados Unidos y ha renovado la controversia acerca del uso de la droga Interleukin-2, cuyos efectos han venido siendo investigados desde hace algunos años.
La batalla por el control de la terrible enfermedad no parece aún ganada, y los científicos hacen énfasis en el carácter experimental e investigativo de las pruebas realizadas. Sin embargo, el doctor John R. Durant, presidente del Fox Chase Cancer Center de Filadelfia, dice que "tal vez estamos en el final del comienzo en la búsgueda de una inmunoterapia para el cáncer".
El tratamiento, en efecto, se basa en el refuerzo del sistema inmunológico del enfermo. Los linfocitos del paciente, o sea sus glóbulos blancos, parte de cuyas funciones es precisamente la defensa inmunológica, son incubados en laboratorio con el Interleukin-2, que es una sustancia producida por el cuerpo y que estimula el crecimiento de los linfocitos. Una vez reforzados mediante el procedimiento, los glóbulos son retornados al organismo, convertidos en máquinas de combate contra la enfermedad, junto con una dosis determinada del medicamento. Este, por su parte, puede ser producido en laboratorio a partir de microorganismos alterados genéticamente, lo que amplía la posibilidad de su uso. Las células reactivadas y devueltas al organismo, son llamadas por los científicos "células asesinas", por su efecto letal contra el cáncer.
El informe presentado en la semana pasada por el doctor Steven A. Rosenberg, director del programa en el Instituto Nacional para el Cáncer de Bethesda, Maryland, incluía los resultados del tratamiento en 152 pacientes, dentro de los cuales no solamente se produjeron los nueve casos espectaculares de curación total, sino veinte de respuestas parciales que, aunque no significaron un éxito total, por lo menos tendrán una importante mejora en sus expectativas de vida y en la calidad de la misma. Otros tuvieron respuestas consideradas menores.
Pero, como siempre en el doloroso tema de la interminable búsqueda de una cura confiable para el cáncer, la parte negativa le hace contrapeso a la positiva. El optimismo que despiertan esos resultados es opacado por las cuatro muertes producidas por los efectos secundarios del Interleukin-2 y por el hecho de que para la mayoría de los 152 pacientes de la investigación, todos los cuales sufrían de cáncer avanzado, el tratamiento no produjo los resultados esperados.
Los críticos hacen hincapié en los efectos secundarios del tratamiento, cuya toxicidad hace palidecer los efectos benéficos del mismo. En muchos pacientes se producen fiebres, náuseas, pérdida de presión arterial, dificultad para respirar y problemas en el funcionamiento del hígado y de los riñones. En una edición del año pasado, el órgano de la Asociación Médica Norteamericana incluía un editorial que cuestionaba el valor del sistema y la amplia publicidad que se le había dado, estando, como estaba, en sus fases iniciales de investigación. Sinembargo, son crecientes las opiniones favorables en los medios científicos. El doctor Durant es uno de quienes expresan un cauto optimismo al respecto: "Mi opinión es que debemos tomar estas respuestas seriamente", aunque también hizo énfasis en el carácter experimental de la investigación y en que los efectos secundarios aun significan un obstaculo de grandes proporciones, no solo por los riesgos que corren ciertos pacientes sino por los mayores costos involucrados en el tratamiento específico de esos efectos indeseables.
Por su parte, el mayor impugnador de los experimentos realizados hasta ahora, el doctor Charles G. Moertel, dijo recientemente que el camino de la inmunoterapia debería ser continuado pero que no se retractaba de su anterior posición, ante los resultados publicados la semana pasada. "No estoy convencido aún, a estas alturas, de que esos resultados representen un beneficio sustancial para los pacientes de cáncer".
Los esfuerzos por mejorar el sistema de defensas naturales del individuo a través de la inmunoterapia han sido constantes durante muchos años de investigación, y los resultados con el Interleukin-2 han sido los más alentadores, si bien no todo lo que se esperaba. Pero los trabajos continúan y no se descarta que se avance con éxito por ese camino para producir, por fin, una cura viable para el cáncer.

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