Jueves, 23 de febrero de 2017

| 1989/01/16 00:00

REGALOS QUE PICAN

¡Cuidado! Hay ciertos regalos que no solo le producen alergia a su bolsillo.

REGALOS QUE PICAN

Por esta época, los centros comerciales se llenan de compradores que tratan de buscar el regalo ideal para la esposa, el hijo, el jefe y hasta para el portero del edificio.
Pero pocos de esos transeúntes se detienen a pensar que el regalo que están a punto de comprar, puede producir en quien lo recibe muchas sensaciones diferentes al simple agradecimiento. Si la reacción inmediata es un ataque de estornudo o una erupción instantánea, se ha producido un fenómeno típicamente navideño: el regalo es alergénico, o mejor dicho, produce en quien lo recibe una alergia.
La escena puede tomar una de muchas formas, como por ejemplo:
- Una dama abre con gran emoción un perfume sumamente costoso que su fiancé le acaba de entregar, y aspira el delicioso aroma. Pero en vez de sonreir, comienza una serie interminable de estornudos. La escena sólo puede empeorar si el caballero recibe a su turno una loción para después de la afeitada que, una vez aplicada, le produce una piquiña insoportable. Resultado: un romance menos en el mundo.
- Un collar y un par de aretes que en el estuche parecen absolutamente divinos, pero que en el cuello u oídos de la dama causan un enrojecimiento espectacular.
- Un hombre que al intentar comer el ponqué de frutas que le ofrecen en la reunión de navidad, pierde la voz.
- Un abrigo de piel destinado a salvar un matrimonio mal avenido, que termina archivado per secula seculorum por cuenta de la fiebre que le produce a la desencantada cónyuge.
- Un niño que, con el abrazo a su oso de peluche, desarrolla una "gripe" que le dura todas las vacaciones.
El potencial alergénico de las sustancias que componen muchos artículos presentes en los escaparates navideños, casi nunca es conocido por los posibles compradores. He aquí algunas de las áreas de riesgo:
JOYERIA
No son pocas las personas alérgicas al niquel, que es un ingrediente fundamental de muchas aleaciones presentes, sobre todo, en las joyas de fantasía. El oro blanco, la plata alemana, los objetos con baño de oro y los que no sobrepasan los 14 kilates son los candidatos principales para producir alergias. El niquel se encuentra también en algunas monturas metálicas para anteojos, en hebillas para el pelo y hasta en cremalleras.
La alergia al niquel puede desarrollarse cuando se abren los agujeros en las orejas para colocar allí los aretes. Mientras la herida está sin cerrar, los fluídos corporales se ponen en contacto con el metal, lo que, en opinión de un estudio hecho por la Academia Norteamericana de Dermatología, puede desarrollar la hipernsibilidad al niquel. También ocurre que el sudor puede intensificar la acción y producir la alergia aunque haya usado ese tipo de alhajas durante años sin ningún problema.
Todos esos inconvenientes, sin embargo, tienen solución. Si las joyas de fantasía resultan causantes de alergias, pueden cubrirse las áreas comprometidas con laca o con esmalte de uñas transparente. Otras personas menos sensibles pueden usar los objetos compuestos de niquel, siempre que no sea para salir a la ciclovía, donde pueden sudar.
PERFUMES
Según muchos dermatólogos, un tercio de las mujeres tiene algún tipo de alergia a alguno de los ingredientes que se encuentran en los perfumes, colonias, jabones y lociones. Las reacciones van desde las erupciones hasta la rinitis alérgica, pasando por la decoloración de la piel.
El problema de las fragancias puede ser tan agudo, que hay personas que deben abandonar el recinto donde se encuentra una mujer que usa el perfume que les produce alergia. Para esas personas puede ser un verdadero drama encontrar la fragancia indicada, puesto que son más de 5 mil los ingredientes usados en los productos comerciales. Eso hace que el consejo más adecuado, cuando se sabe que una persona es alérgica a alguna clase de perfumes, es no regalarle ese tipo de presentes.
PIEL Y PLUMAS
En este sector los problemas son comunes. No solamente para quienes sufren de asma, sino para los que son altamente susceptibles a las alergias. Lo más curioso es que ese tipo de alergia se puede adquirir en cualquier momento, aunque la prenda se haya usado durante mucho tiempo.
En esta categoría se incluyen, para complacencia de los ecologistas, toda clase de chaquetas, estolas o cuellos de piel natural, por pequeño que sea el aplique en la prenda. Las mascotas cubiertas de plumas, como los pájaros, y las de pelo como los gatos, tampoco son el regalo ideal para los alérgicos .
La solución en este caso, es sencilla. Si el empeño es regalar pieles lo mejor es hacerlo con las artificiales, pero hay que admitir que el regalo puede resultar poco impactante. Si la cuestión es obsequiar una mascota, puede escogerse cualquier cosa que no tenga plumas, lo que por otra parte abunda en la naturaleza, y depende exclusivamente de si quien va a recibir el presente gusta de las ranas, las culebras, los lagartos o, en último caso, los peces. Regalar un perro es menos riesgoso en cuanto a las alergias que dar un gato, salvo si algún miembro de la familia sufre de asma. En ese caso, lo mejor es no regalar ni lo uno ni lo otro.
OTROS MATERIALES
La piel de cordero también es capaz de causar reacciones parecidas a las ocasionadas por sus primas más elegantes. En ese caso, la reacción es a la lanolina, de la que está repleta. Una consecuencia importante es que las personas que son sensibles a la lanolina deben evitar las pieles de oveja o cordero, y viceversa. Por otro lado algunas sustancias utilizadas en la producción de telas de planchado permanente también ocasionan reacciones en ciertas personas. Pero la solución es simple: se trata de residuos de formaldehidos que pueden ser removidos por el sencillo procedimiento de lavar la prenda antes de usarla por primera vez.
Las alergias son tantas y tan complejas que describir un panorama completo tomaría volúmenes. Por eso, lo mejor antes de regalar algo que pueda resultar al menos sospechoso de producir alergias, es preguntarle al interesado, antes de convertirlo en víctima de un regalo navideño.

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