Domingo, 19 de febrero de 2017

| 2006/02/11 00:00

Si la tensión entra en la cama...

Aunque pocos lo saben, el cerebro es el principal órgano de la respuesta sexual.

La disfunción sexual en hombres y mujeres ya no es un tabú. Su preocupación ahora es la de alcanzar una vida sexual plena.

Dicen que todo tiempo pasado fue mejor. Y en algunos hombres, esta frase, más que un adagio popular, se convierte en una sentencia. De repente, la cabeza luce menos poblada, las grandes comidas empiezan a cobrar factura en el cuerpo y, como si fuera poco, aparece la llamada gran plaga masculina: la disfunción eréctil.

En Colombia, uno de cada dos hombres mayores de 40 años sufre de este inconveniente, de acuerdo con el estudio de Disfunción Eréctil en el Norte de Suramérica (Densa). Y aunque la cifra pueda parecer escandalosa, éste no es un asunto nuevo. Durante siglos los hombres han buscado ayudas externas que garanticen su desempeño, de ahí el origen de los afrodisíacos.

El médico Carlos Arturo Díaz Támara considera que las estadísticas sobre disfunción de hace un par de décadas, por haber sido un tabú durante tanto tiempo, tal vez no correspondan a la realidad: "Era un tema del que no se hablaba por vergüenza, y las mujeres no protestaban si el problema ocurría. Ahora, en cambio, se habla más abiertamente de ello y las mujeres demandan su satisfacción. No creo que las cifras de antes y las de ahora difieran mucho".

La mayoría de hombres con impotencia sexual ( del latín impotentia, pérdida de poder) han llegado a esa situación por causas no naturales, como el cigarrillo, el alcohol, el estrés y la obesidad. Entre las orgánicas se identifican la edad, lesiones en la médula, hipertensión arterial y diabetes.

En el II Congreso Mundial sobre Salud Masculina se presentaron los resultados de una encuesta global, que reveló que lo que más extrañan los hombres con disfunción eréctil es una vida sexual normal. Por eso, algunos sicólogos, como Fernando Bohórquez, afirman la correlación entre calidad de vida y sexualidad: "Es un tema muy importante para los hombres, se conecta con aspectos como la hombría y la virilidad, es decir, con su autopercepción y seguridad. Pero ahora se vive para trabajar, y nos olvidamos de trabajar para vivir".

Los factores sicológicos juegan un papel clave a la hora de entender por qué un hombre tiene problemas con su desempeño en la intimidad. La culpa, la depresión, la presión laboral, la ansiedad, la baja autoestima y el temor al fracaso se convierten en bloqueadores que impiden a los hombres gozar de su intimidad de manera satisfactoria.

Todos esos elementos se agrupan bajo un nombre: estrés. De esta forma, las preocupaciones se han convertido en el enemigo número uno del hombre desnudo, somatizándose como algunas de las primeras razones por las que los hombres no logran disfrutar plenamente de su sexualidad.

Además, el problema de capacidad sexual no se limita al aspecto físico. Es un asunto de intimidad, que Bohórquez explica "por la pérdida del erotismo, el cambio de roles masculino y femenino, incluso la masificación de la pornografía en Internet que ha afectado la reacción frente a los estímulos sensuales".

Es por eso que cada vez más hombres que creen fallar en su desempeño sexual, sea o no por causas orgánicas, acuden a la famosa píldora azul. Los medicamentos con Sildenafil -presente en más de 20 genéricos en el país-, Vardenafil o Tadalafil salieron al mercado por primera vez en 1998, y aunque en un inicio tuvieron una difícil aceptación, hoy son de los más usados. Su efecto consiste en incrementar el flujo de sangre y garantizar la erección, por lo que se cuestiona si podría ser efectivo para las mujeres.

Los laboratorios médicos que han estudiado esta posibilidad aseguran que, a partir de sus propias investigaciones, no encuentran resultados positivos de sus medicamentos en las mujeres. Sin embargo, el Centro de Investigación Sexológica en la Universidad de Catania, Sicilia, realizó un pequeño estudio en el que vieron que las mujeres que consumieron este tipo de drogas sí se sentían más satisfechas.

Aun así, el doctor Díaz afirma que estas drogas son poco efectivas para las mujeres: "Su órgano sexual más importante es el cerebro, por eso, lo que mejor da resultado para ellas tiene que ver con los estímulos directos, como la testosterona en gel y las inyecciones de Dehidroepiandrosterona para los problemas de la libido, copas de succión, o diferentes tipos de consoladores para la disfunción orgásmica, y cremas que van mucho más allá de la lubricación, aumentan la vascularización y facilitan la respuesta sexual".

En las mujeres, su enemigo es la somatización del estrés; aunque estén 'de ánimo', su cuerpo no responde a sus deseos. En ellas, la impotencia sexual se representa en la libido y la respuesta orgásmica, principalmente.

Si antes el dolor de cabeza era la excusa para evitar la intimidad, ahora, al parecer, es el desempeño en la intimidad el que se ha convertido en un dolor de cabeza. h

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