Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1986/12/15 00:00

`TATEQUIETO' AL INFARTO

Máquina que limpia el colesterol de la sangre, nueva arma contra los infartos, los derrames y la arterioesclerosis

`TATEQUIETO' AL INFARTO


A los 29 años, después de dos infartos cardiacos y de comprobarse que sus vasos sanguíneos estaban obstruidos en un 75 por ciento, Cornelia Giller había perdido toda esperanza de vivir. Los médicos del hospital de Gottingen, en la República Federal de Alemania, habían dado un parte definitivo: su caso es inoperable, pero guardaban la ilusión de que una máquina sirviera para limpiarle los excesos de colesterol.

Durante cinco años los científicos de ese hospital universitario habían ideado y construido un aparato, después de haber tomado conciencia de que la arterioesclerosis es el enemigo número uno de la humanidad. En los países desarrollados, este es un factor de mortalidad más alto que el de todos los casos de cáncer. La máquina, que se conoce con la sigla de HELP (Heparin-Extracorporal-Low-Density-Lipoprotein-Precipitation),
estaba a punto y fue ensayada con éxito en aquella paciente que desde entonces comenzó una recuperación asombrosa.

Ese es el último y gran triunfo contra ese enemigo letal. Su efectividad ha sido comprobada ya con una docena de pacientes y, por esa razón, los médicos ven con optimismo la lucha que se libra contra el mal del exceso del colesterol, que ataca a un 40 por ciento de las personas en los países industrializados.

La realidad de un sueño
Aunque durante muchos años se pensó que no había posibilidades de triunfo frente a ese mal que produce infartos cardiacos, derrames cerebrales y problemas de circulación sanguínea al por mayor, el resultado de la investigación y el éxito de la máquina no sólo ha dejado satisfechos a algunos médicos, sino perplejos a muchos otros que dudaban del éxito.

El aparato es a simple vista una complicación: computador incorporado, tubos, bombas, mangueras. Tan aparatoso, que da la impresión de ser una de esas máquinas que mantienen con vida a pacientes en coma pero en realidad su funcionamiento es práctico y sus precios de producción bajos.

La función que cumple HELP es elemental: extrae la sangre del paciente, la pasa por el aparato central que se encarga de limpiarle los excesos de colesterol y devuelve la sangre ya limpia al cuerpo del paciente. Su trabajo es similar al que cumplen las máquinas para diálisis en enfermos con deficiencias renales, de las cuales hay en Colombia varias, especialmente en el Hospital Universitario de Medellín donde se tiene el liderazgo para América Latina en esta materia.

El ideador del aparato es el científico Dietrich Sediel, de 48 años, jefe del departamento de química de la Universidad de Gottingen. En pacientes terminales por el exceso de colesterol en la sangre, su efectividad ha llegado a esto: después de cada limpieza a través de HELP, quedan en recipientes entre doce y quince gramos de materia superflua y dañina.

Invento "democrático"
A pesar de que los gastos de la investigación de cinco años fueron elevados, los científicos alemanes han logrado que el aparato no tenga un precio que excluya del tratamiento a la mayor parte de la población enferma, por lo menos en los países de población con altos ingresos. Actualmente cada limpieza de sangre tiene un costo cercano a los 75 mil pesos colombianos y el aparato en si unos dos millones y medio de pesos.

En la medida en que se perfeccione la máquina, cada vez será más amplio el lapso entre sesión y sesión. Si ahora en aquellos pacientes con claros síntomas de colesterol exagerado deben hacerse "filtrar" una vez por semana, se piensa que en un futuro próximo con una vez al mes bastará y su costo disminuirá de manera considerable. "Nuestra aspiración--dice el inspirador de esta esperanza de vida--es que las generaciones futuras no sepan lo que son los problemas que causa el mal".

Aparte de su precio, HELP tiene otra ventaja: no produce dolor. Durante una hora y media que dura la filtración de la sangre, evita que la albumia se pegue en las paredes internas de los vasos y el paciente no sufre. En ese tiempo mientras la sangre pasa por el purificador, se le agregan dos sustancias: sal ácido (acetato) y heparina (anticoagulante) y tras eso el paciente no corre más riesgos de tener sus paredes sanguíneas obstruidas por las placas de ateroma, responsables de los desórdenes circulatorios.

"Nuestro objetivo es destupir las arterias ya calcificadas", define Sediel y asegura que este es un paso clave en la apertura de nuevos caminos en el tratamiento global de la arterioesclerosis.--

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