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| 1/2/1989 12:00:00 AM

TUYO ES MI CORAZON

Nueva técnica de irradiación para evitar el fracaso de los trasplantes.

La palabra irradiación se asocia comúnmente con el tratamiento para combatir el cáncer, pero pocas personas saben que actualmente es utilizada para facilitar el trasplante de órganos. Un equipo de médicos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, dirigido por el doctor Samuel Strober, está realizando experimentos con una terapia que hasta el día de hoy había sido empleada en el tratamiento del cáncer linfático, y que según parece, si se aplica antes de un trasplante, evitará que el organismo rechace el nuevo órgano.

Aunque los trasplantes significaron uno de los mayores avances de la medicina, los médicos enfrentaron durante años la dificultad de encontrar una solución a los problemas de rechazo que se presentaban cuando el sistema inmunológico del cuerpo identificaba el nuevo órgano como un elemento extraño. "Lo que hace la irradiacion es devolver el sistema inmunológico a un estado embriónico, en el cual todavía no sabe distinguir las células extrañas", explicó a The New York Times el doctor Strober.

Hace apenas cinco años se descubrió una droga llamada ciclosporina, que era la única alternativa que los médicos tenían para ayudar a combatir las consecuencias de un trasplante. Pero con el tiempo, los médicos pudieron comprobar que ese fármaco tenia numerosos efectos, entre los que se cuentan el daño a los riñones, adelgazamiento de los huesos y varios problemas psiquiátricos. Además, el costo de la droga es increíblemente alto: el paciente debe pagar entre un millón 800 mil pesos y tres millones de pesos al año, costo que resulta inalcanzable para aquellas personas que requieren de la droga toda la vida.

El tratamiento de la irradiación del sistema linfático fue descubierto hace 25 años por el doctor Henry Kaplan de la Universidad de Stanford, y consiste en irradiar todo el sistema linfático, mientras se protegen los otros órganos con plomo. Uno de sus ayudantes observó que al ser aplicado, el sistema inmunológico del paciente sufría una represión temporal para volver a su estado normal a los 18 meses o los dos años. Se pensó entonces en la posibilidad de utilizarlo en pacientes que habían recibido un trasplante y que parecían no poder sobrevivir a una segunda sustitución, sin una intervención quirúrgica. "Obtuvimos magníficos resultados", aseguran los expertos; "entre el 60 y el 70% de los pacientes tratados sobrevivió a un segundo trasplante después del primer año".

Durante este tratamiento, el 90% de los linfocitos es destruido con pequeñas dosis de irradiación durante un periodo de nueve semanas. Lo linfocitos, que se encuentran principalmente en los nódulos linfáticos son las células blancas encargadas de reconocer cuerpos extraños y organizar el ataque contra los invasores.
Después de la irradiación, se lleva a cabo el trasplante y se aplica una droga que acaba con los linfocitos restantes .

Obviamente después de la irradiación, el organismo tiene las defensas bajas, por lo que se puede contraer numerosas enfermedades. "Muchos de los pacientes desarrollan algún tipo de infeccion viral durante los primeros meses, especialmente algún tipo de herpes, pero éstas son controladas con alguna droga o tratamiento", explica el doctor Strober.

La irradiación ha sido aplicada antes del trasplante en Estados Unidos, Bélgica, Italia y Suráfrica con magníficos resultados. El doctor Strober está controlando 25 pacientes que recibieron irradiación antes de someterse a trasplantes de riñones, hace aproximadamente cinco años. La gran mayoría está recuperándose satisfactoriamente, con una pequeñísima dosis de droga, el rechazo que han experimentado algunos ha sido muy leve.

Dos años después de la cirugía, 11 pacientes que estaban recuperándose exitosamente fueron seleccionados para un experimento. Células blancas y del bazo, provenientes del donador, fueron congeladas en el momento del trasplante. Cuando a estas células se añadieron, años después, células del receptor, sucedió algo increíble: en 9 de los 11 receptores, las células no reaccionaron, lo que indicó un alto estado de tolerancia entre el donador y el receptor. Como dos de estos pacientes tenían problemas con la droga, se les suspendió. Uno de ellos no tuvo dificultades durante 10 meses, pero luego perdió un riñón, durante una intervención quirúrgica. Fue necesario entonces someterlo a un segundo trasplante, e iniciar un tratamiento con la droga tradicional. El segundo paciente lleva 18 meses sin recibir droga y no ha presentado ninguna anomalía. Doscientas personas alrededor del mundo han recibido irradiación antes de someterse a un trasplante y la gran mayoría continúa tomando una dosis pequeña de droga. Los resultados han sido extraordinarios.

Mientras tanto, en el Hospital Presbiteriano de San Francisco (Estados Unidos) continúan las investigaciones sobre este tipo de irradiación.
Cinco pacientes que recibieron trasplantes de corazón, fueron irradiados varios meses después de la cirugía, y también con mucho éxito.
"Todos estos pacientes están en vía de recuperación, sin haber presentado mayores complicaciones", asegura el doctor encargado de la investigación.
Solamente uno de ellos experimentó un ataque agudo de rechazo, pero fue controlado con droga. "Sin la irradiación estos pacientes corrían un altísimo riesgo de morir", dijo el director de ese programa. Además de aminorar el rechazo del nuevo órgano, la irradiación disminuye los riesgos de que haya un segundo trasplante. Esto último implica una inmensa ventaja, ya que el número de órganos disponibles para usar como remplazo es muy pequeño. Se trata sin duda de una noticia buena para quienes aspiran a someterse a esta clase de intervenciones no sólo desde el punto de vista de su salud sino de su bolsillo. -
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