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| 12/12/1988 12:00:00 AM

2001, ODISEA DE LA CIENCIA

En los próximos 12 años, los avances tecnológicos serán 10 veces mayores que en los 12 años pasados.

En estos días postreros del segundo milenio, la vieja frase de que no hay nada nuevo bajo el sol pierde vigencia casi minuto a minuto. En los últimos 12 años, la tecnología ha revolucionado la vida moderna hasta extremos de los que muy poca gente es consciente. Las oficinas, incluso las pequeñas, han sido revolucionadas por el computador personal, las grabadoras de video han cambiado el concepto de recreación hogareña y la biotecnología ha traído vacunas producidas mediante ingeniería genética y un abanico de beneficios para la humanidad. Con semejante panorama, la gente se pregunta en las calles qué puede venir en los próximos años, con la perplejidad de quien asiste a un proceso del que no entiende nada. Lo más dramático es que según los analistas, el progreso tecnológico que se experimentará en los próximos 12 años será al menos 10 veces más grande que el de los 12 anteriores. Como afirmó recientemente un científico de Silicon Valley, un complejo de alta tecnología situado en Estados Unidos: "No quisiera ser escritor de ciencia ficción en estos días, porque la realidad está saltando mucho más adelante que la fantasía".
El científico se refería a avances que, aunque parecen excesivamente sofisticados, son una realidad técnica. Algunos de ellos son:
- Computadores personales en forma de libretas que responderán a instrucciones manuscritas y hasta a órdenes verbales.
- Supercomputadoras que podrán, en centros de investigación, calcular las interacciones de los electrones, para crear materiales que no existían hasta ahora.
- Centros de diagnóstico en los que todo lo que el paciente deberá hacer es caminar a través de una máquina parecida a la del doctor McCoy de "Viaje a las Estrellas".
Los analistas históricos consideran que el hombre está en los albores de una nueva Era, que llaman de la Introspección, donde dominará la comprensión intrínseca de la forma como trabajan las cosas. Nuevas concepciones, que resultarán sorprendentes, remplazarán a la acumulación incesante de datos que se acostumbraba hasta ahora, sobre todo en la electrónica y la biotecnología, las dos ciencias de las que se espera el mayor número de "milagros". Según los científicos, las computadoras dejarán de ser máquinas compiladoras de datos para convertirse en verdaderas productoras de conocimientos nuevos .
La nueva Era ofrecerá también visiones del cuerpo humano que eran inimaginables. Al descifrar la interacción de las propias sustancias curativas del organismo y desentrañar las causas de las enfermedades, los investigadores podrán desarrollar nuevas drogas y métodos de tratamiento. El cuerpo humano se convertirá en la fuente de la nueva farmacopea, una cantidad casi inextinguible de medicinas que los genetistas podrán copiar y hasta mejorar casi indefinidamente.
En forma parelala, las comunicaciones están sufriendo un rápido proceso de modernización que las pondrá a tono con las otras áreas de actividad humana. Los expertos en telecomunicaciones prevén nada menos que un mundo conectado enteramente entre sí por medio de redes gigantescas de computación capaces de procesar la voz, el video y los datos con la misma facilidad. Los primeros sistemas de servicios integrados digitales están entrando en servicio en los Estados Unidos, Japón y Europa Occidental. En unos cuantos años, los resultados de su introducción en las empresas implicarán economías de miles de millones de dólares, representadas principalmente en incrementos de productividad y menores costos de telecomunicaciones.
Los expertos están de acuerdo en que el progreso tanto en los aparatos electrónicos de consumo como en las computadoras dependerá de los chips semiconductores. Hace sólo 18 años, el mundo de los sistemas se revolucionó con la aparición del chip capaz de 1.000 bits o unidades de memoria. Hoy hay en operación chips de cuatro millones de bits. Pero en el año 2000, un chip de mil millones de transistores no es inconcebible. Se piensa que con la tecnología convencional, es posible aún mejorar en mil veces la eficiencia actual. Y con la mayor densidad de chips, las computadoras son más baratas y además mas confiables.
Mientras tanto, se desarrollan nuevos conceptos de almacenamiento de datos que podrían revolucionar aún más la tecnología existente. Uno de ellos es un medio de cristal óptico que permitiría guardar la información en tres dimensiones, en vez de las dos de los chips de hoy en día. Eso podría permitir que el equivalente de miles de chips cupieran en un espacio del tamaño de una taza de café.
En el campo de los supercomputadores, sus posibilidades serán estratosféricas al igual que su precio. Los supercomputadores del futuro podran hacer hasta un billón de operaciones complejas por segundo, 1.000 veces lo que son capaces de hacer ahora. Ese tipo de aparato se convertirá en una herramienta indispensable por cuanto su enorme capacidad hará posible modelar matemáticamente fenómenos complejos regidos por multitud casi infinita de variables.
Entre otras cosas, las supercomputadoras permitirán probar teóricamente máquinas sin necesidad de construír un prototipo. Los nuevos diseños de aviones o de automóviles podrán someterse a las pruebas más exigentes sin que hayan superado la etapa de diseño. Por ejemplo, los ingenieros podrán conocer hasta el detalle más insignificante la forma como se maneja un carro en ruta, o chocarlo en multitud de situaciones para determinar sus características de seguridad.
Esos logros palidecen ante lo que podría significar el diseño de nuevos materiales. "Los científicos hasta ahora sólo han experimentado con una fracción infinitesimal de las formas posibles de materia", dice el premio Nobel de Física Kenneth G. Wilson. Por cuanto las propiedades y la estructura de las moléculas son determinadas en últimas por la interacción de sus electrones, unos supercomputadores suficientemente poderosos podrían predecir el comportamiento de un material hasta extremos imposibles para la experimentación, mediante el cálculo teórico de esa interacción de las moléculas. El científico cree que "la importancia potencial tanto para la investigación básica como para las aplicaciones industriales está más allá de todo lo imaginable".
Esa capacidad de descubrimiento de las computadoras del año 2000 será incrementada en forma impresionante por una innovación que consiste en lo que los especialistas han comenzado a llamar "computación visual" que reproduce la realidad de tal manera que los objetos pueden ser vistos y manipulados en todas las formas posibles. Este tipo de sistema permitirá que se abran nuevas áreas de investigación científica y que los nuevos productos salgan al mercado en una fracción del tiempo que toman hoy.
Hacia el año 2000 las computadoras más populares habrán perdido su forma acostumbrada. La idea es hacerlas más compatibles con la gente.
La sensación de amabilidad se incrementará cuando, además, esas computadoras puedan recibir sus datos por medio de la escritura manuscrita de su dueño. IBM trabaja actualmente en un libro electrónico que podría contener el texto de cientos de volúmenes en un pequeño diskette con una pantalla de cristal líquido. La firma dice que "hasta se podría forrar en cuero". Pero además el aparato podría ser usado como libreta de trabajo o como una pequeña máquina procesadora de palabras que el viajero podría llevar consigo.
Los avances en medicina hacen palidecer los demás. Con un impresionante conjunto de instrumentos, desde anticuerpos que persiguen a los virus hasta bacterias usadas para el examen del organismo, la Era de Introspección también está a punto de revolucionar la concepción que se tiene del interior del cuerpo humano. Todo esto podría llevar a que los médicos sean capaces de diagnosticar infecciones en minutos en vez de días, o infartos en segundos en vez de horas. También se podría detectar la formación de tumores antes de la aparición de los síntomas.
Pero eso no es todo. Para el año 2000 podrían dominarse las enfermedades autoinmunes que, como la artritis reumatoidea, la esclerosis múltiple o una clase de diabetes consisten en equivocaciones por las que el cuerpo ataca a su propio tejido. Pero la predicción más sobrecogedora involucra la regeneración celular de órganos enteros. Eso podría obtenerse por dos caminos. El primero, si los científicos, con la ayuda de la nueva computación, descifran el admirable programa biológico de un órgano en un embrión, para reproducirlo artificialmente. Por otra parte, podría administrarse el factor de crecimiento celular previamente aislado y reproducido mediante clonación. No se trata de un sueño: una compañía de California ya ha probado la técnica en animales y las pruebas con humanos comienzan el año próximo.
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